Intervención Comunitaria, algunas ideas puntuales

La actualidad de las diversas profesiones que trabajan con personas es la de ir abriendo camino para el desarrollo de su trabajo en nuevos ambientes. Y por ello profesionales en Orientación, Educación comunitaria, Psicología, entre otras, se van abriendo camino en el trabajo dentro de las comunidades que como entes en constante evolución y crecimiento pueden tener necesidades de intervención.

El lograr la autogestión de las comunidades debe ser siempre un anhelo y meta de los proyectos que se ejecutan desde la Orientación Comunitaria y en general desde cualquier profesión que trabaje con personas; ya que los facilitadores de los procesos podría ser que tengan un tiempo determinado de acción, pero las personas habitantes de las comunidades son quienes deben llegar a apropiarse de los proyectos, y así poder darles continuidad a lo largo del tiempo, tal como lo señala Mori (2008)  “(…)favoreciendo su autogestión para su propia transformación y la de su ambiente” (p.81)

Al desarrollar proyectos comunitarios es importante la utilización correcta de los términos, así al trabajar desde el concepto de “diagnóstico de la comunidad” (Mori, p.83) se da más valor a que se ejecute con una mirada más integral, de manera que se tomen en consideración diversas aristas de la situación con la que se va a trabajar. Es por lo tanto necesario que se haga un diagnóstico con la participación plena, consciente y activa de las personas que se verán beneficiadas de su ejecución.

Esa visión integral al diagnosticar también debe permear el proceso en general, de manera que se adecuen las actividades a la mayoría de población de las comunidades; la comunidad se debe mirar con ojos de un ente vivo, que siente, opina y crece. Por ello los diagnósticos y los procesos, actividades o intervenciones que se desarrollen deben partir desde la misma comunidad. La participación equitativa debe ser un pilar, logrando tomar en consideración las opiniones de la mayoría de las personas, desde sus diversas visiones.

Por ello al ejecutar acciones en las comunidades, el definir grupos de trabajo por realidades específicas, o por edad, género, o intereses incluso, va a enriquecer las discusiones y se presentarán aportes más variados desde ópticas diferentes: “Ninguna comunidad es una realidad homogénea y cuando se emprende un programa de acción dentro de la misma, existen diferentes actores sociales, que los conformaremos en grupos etarios, los cuales no tendrán, presumiblemente, la misma reacción frente al programa” (Ander-Egg, 2000, p. 85).

El trabajo en grupo se relaciona mucho con el proceso de orientación de igual a igual, ya que se promueve la libertad y la confianza para trabajar y conversar acerca de los problemas que tiene el sujeto. Los procesos grupales se convierten inclusive en “curativos”, ya que el hombre o la mujer trabaja tanto aspectos externos a él (relaciones, trabajo, estudios), como aspectos de su interior (sentimientos, pensamientos, deseos) Mori (2008) lo señala al afirmar la necesidad de tomar en consideración una “ética global que contemple el respeto estricto por los derechos humanos y libertades de los individuos y de los pueblos” (p.89).

Es necesario por lo tanto abrir espacios comunitarios, en donde los profesionales de ayuda contribuyan a generar conocimiento, a definir acciones para el mejoramiento integral, con participaciones igualitarias y decisiones compartidas. Se trata de devolver el poder y la capacidad a las comunidades, a los colectivos y las personas sin ningún tipo de distinción.

Referencias Bibliográficas

Ander-Egg, E. (2000). Cómo elaborar un Proyecto. Guía para diseñar proyectos sociales y culturales. Buenos Aires: Lumen Humanitas.

Mori Sánchez, M. (2008). Una propuesta metodológica para la intervención comunitaria. Liberabit, 14(14), 81-90.

“Ninguna de las anteriores”

“Ninguna de las anteriores” pareciera ser el final, el callejón sin salida. Cuando llegamos allí, pareciera que estamos “listos para la foto”. Se acabó, it’s all over, è tutto finito, acabou-se.

Es que, si fuera que estuviéramos en un laberinto o en una cueva oscura, al menos vamos caminando para algún lado. Hay opciones, hay una eventual salida en alguna parte.

Pero cuando llegamos al famoso “ninguna de las anteriores”, estamos listos.

O, al menos, es lo que pensamos la gran mayoría de las veces.

Estar en esa opción puede ser, perfectamente, la oportunidad de iniciar nuevamente. Y quizá hasta sea más sencillo, porque ya sabemos cuáles opciones no nos van a servir: ninguna de las anteriores.

Eso nos facilita el enfoque, analizar opciones, hacer un mundo nuevo a partir del existente. Porque, en realidad, todo el conocimiento que hay en la actualidad es una construcción sobre el conocimiento de antaño y servirá para que en el futuro se puede seguir construyendo conocimiento.

¿Cómo desarrollar la habilidad de construir cosas nuevas, opciones, oportunidades?   

Te comparto un par de ideas al respecto:

  • Aprendé a escuchar: lo normal hoy día es andar con nuestros audífonos puestos. En el autobús, en el carro, caminando por la playa, estando con nuestros “seres queridos”, ¡hasta andando la bicicleta! ¿De qué huimos? ¿Seremos conscientes de cuanto nos estamos perdiendo por escuchar por millonésima vez el mismo playlist de siempre? Las ideas y los “golpes de suerte” vienen a partir del momento en que escuchamos nuevas ideas y nuevas voces, no solamente los que nos gustan o los que son afines a nosotros. En un entorno tan homogéneo, ¿qué vas a aprender nuevo si todos repiten lo mismo?
  • Rompé alguna regla de vez en cuando: es cierto que las reglas nos facilitan la vida, pero, ¿qué sucede cuando pierden su razón de ser o se convierten en un fin en sí mismas? En ocasiones, romper algunas reglas nos regalará una nueva perspectiva, nos dará libertad y a partir de allí se crean oportunidades y realidades nuevas. Cuando creás que ya encontraste el Cáliz Sagrado, es momento de arrojarlo y seguir buscando el siguiente. 

Cuando en tu vida llegués a la opción de “ninguna de las anteriores”, recordá que siempre habrá más posibilidades a la vuelta de la esquina.

Del Trabajo Grupal al Colaborativo

Tanto dentro como fuera del aula uno de los retos más grande que se presenta es cuando se debe realizar trabajos en grupo. Los trabajos en grupo pueden presentar tensión y roces entre las personas que componen dicho grupo, además que a nivel personal el trabajo en grupo puede ser una habilidad poco desarrollada. Para Zangara y Saenz (2017) en el pasaje del trabajo grupal al trabajo colaborativo existen grados de organización, que proveen a este último de un sistema de autorregulación especial.

Dentro de la transición al trabajo colaborativo, se distingue dentro del trabajo en grupo, grados de organización que según Zangara y Saenz (2017) se podrían mencionar: la tensión entre el individuo como objeto discreto y el grupo como colectivo, el sostenimiento de la identidad dentro del grupo, las condiciones de grupalidad y la mixtura de competencias conceptuales y afectivas necesarias para fortalecer las redes de trabajo grupal.

Del objeto discreto al colectivo: la tensión individuo-grupo. Fernández (1989) presenta tres vertientes: la primera considera al grupo como más que la suma de sus partes. El segundo aborda la estructura, las invariantes del grupo, los aspectos formales y organizacionales. El tercero intenta desentramar el tránsito del objeto discreto al objeto colectivo y trabaja, entonces, en dos dimensiones: la del individuo y la del grupo… En estos aspectos el grupo se conforma principalmente por afinidad emocional de los integrantes del mismo y existe tensión dentro de los individuos al verse forzados a formar parte de un grupo donde no existe afinidad.

Sostenimiento de la identidad dentro del grupo. Siguiendo a Pea (en Salomon, 2001) la cognición humana puede considerarse distribuida más allá del propio individuo y en distintos sentidos: incluyendo a otras personas y apoyándose en medios simbólicos, en el entorno y en los artefactos… Es decir, las personas, dentro de su individualidad, colaboran en un sistema de cognición, en el que externalizan su conocimiento y construyen conocimiento grupal que termina residiendo en este sistema.

Condiciones de grupalidad y mixtura de competencias. Zangara y Saenz (2017), proponen que es visible que, en los grupos de aprendizaje, los componentes fundantes de un grupo se mejoran y organizan en pos del logro del objetivo común… De esta manera los aspectos de organización y conciencia dentro del grupo se ven fortalecidos. Los grupos de aprendizaje deben ser considerados dentro del escenario didáctico (Zangara y Saenz, 2017) en el cual se crean, fortalecen y trabajan. Elementos como: objetivos, actividades, métodos, materiales, manejo del tiempo y evaluación tienen gran relevancia para que los integrantes del grupo y el grupo como unidad mayor, aprendan.

Hacia el trabajo colaborativo. Las autoras establecen cinco dinámicas en las que se puede presentar la colaboración en los proyectos y en las actividades. Si bien todas implican trabajar en forma conjunta en el logro de una meta común, no pueden considerarse trabajo colaborativo. Estas dinámicas son: Dinámica de Producción Conjunta: los participantes trabajan en simultáneo en la misma tarea, estudiando un asunto común durante un periodo de tiempo acordado, para obtener un producto compartido. Aunque hacia el interior se distribuyan las tareas, todos son responsables del producto final.

Dinámica de Producción Secuenciada: cada participante debe realizar una instancia del trabajo, pero la dinámica es secuenciada, ya que hasta que el primer participante no cumple su paso, el siguiente no puede realizar su tarea. Cada instancia es requisito para que el compañero pueda avanzar.

Dinámica de Producción Complementaria: cada participante produce una porción del total y entre todos desarrollan el producto final. El producto final es impensado inicialmente por cada uno de los participantes.

Dinámica de Producción Mosaico: todos los participantes aportan datos sobre una base dada.

La ruta hacia el trabajo colaborativo derivado de los modelos anteriores se encuentra en la medida en que se utilizan los datos recopilados para realizar un análisis conjunto o como insumo para desarrollar una nueva tarea.

Una dinámica de trabajo colaborativo se puede visualizar dentro de la dinámica de Producción en Espejo: cada uno de los participantes describe o investiga un tema respetando la forma establecida. Al finalizar las producciones se comparan y se realizan devoluciones constructivas al trabajo del compañero. ¿Cuál es la diferencia entre el trabajo colaborativo y las instancias anteriormente descriptas de trabajo en grupo? Esta radica en que el trabajo colaborativo, entonces, sintetiza y enriquece otras formas de trabajo grupal.

El trabajo colaborativo promueve el logro de objetivos más ricos, ya que reúne propuestas y soluciones de varias personas del grupo; facilita la valoración del conocimiento de los miembros de un grupo; incentiva el desarrollo del pensamiento crítico y la apertura mental; y fortalece el sentimiento de solidaridad y respeto mutuo, basado en los resultados del trabajo. Asimismo, contribuye a aumentar el aprendizaje de cada integrante debido a que se enriquece la experiencia de aprender, la motivación y el compromiso. La satisfacción por el trabajo del grupo pasa a ser el foco, basada en el trabajo de cada integrante. Puede contribuir, también, a la disminución del sentimiento de aislamiento y el temor a la crítica.

Como se puede dilucidar el fomento del trabajo colaborativo dentro del aula, promueve el desarrollo de habilidades individuales que garanticen un mayor crecimiento a nivel grupal e individual.

Referencias Bibliográficas

Fernández, A. M. (1989). El campo grupal, notas para una genealogía. Buenos Aires: Nueva Visión.

Salomon, G. (Comp.). (2001). Cogniciones distribuidas: consideraciones psicológicas y educativas. Buenos Aires: Amorrortu Ediciones. Colección Agenda Educativa.

Zangara, M. Saenz, C. (2017). Del trabajo grupal al colaborativo. Antecedentes, conceptualización y propuesta de abordaje didáctico. Revista Signos Universitarios. p. 31-47. Buenos Aires.

Aprendamos a postergar gratificaciones

Hace muchos años cuando estaba en la universidad, tenía una profesora que siempre decía “en la vida hay que aprender a postergar gratificaciones”. Esa frase me quedó muy grabada tanto personalmente como profesionalmente.

En mis años como profesional en Orientación he acompañado el proyecto de vida de muchas personas, también he tenido contacto con muchas otras con las que sólo he conversado y he descubierto que la mayoría de las personas “quieren todo ya”.

Vivimos en una sociedad bombardeada por el consumismo y por las actualizaciones tecnológicas que hemos olvidado el valor de las cosas y hemos perdido tolerancia cuando algo no sale como lo esperamos o como teníamos planeado y por eso nos frustramos.

Ahora todo es descartable, lo bueno, lo que vale la pena, es poco duradero o nos cuesta mucho esperar por ello, porque “queremos todo ya”. Pero como he mencionado en otras ocasiones, la vida es un proceso y para poder obtener cosas buenas, para poder disfrutar de lo que queremos, tenemos que aprender a “postergar gratificaciones”.

Por eso es importante aprender a esperar, aprender a decir “todavía no, no es mi momento”. Me ha costado mucho llegar a entender y aceptar eso, pero con el paso de los años he podido evidenciar que sí es cierto, las mejores cosas llegan cuando esperamos y trabajamos por esas cosas que queremos… aunque eso signifique a veces tener que postergar gratificaciones.

Por eso les comparto algunas ideas para que se más fácil la espera y poder llevar ese proceso:

1. No compararnos. Tal vez sea un cliché y lo escuchemos muy seguido, pero es cierto, aprendamos a no compararnos con las demás personas, cada quien lleva su proceso y va a su ritmo.

2. Identificar mis logros. Todas las personas hemos alcanzado muchas cosas pero a veces no las vemos, por eso es un buen hábito hacer una pausa y sentarnos a hacer una lista que las cosas que hemos logrado en la vida, desde lo más pequeño como aprender a amarrarnos los cordones de los zapatos, hasta haber obtenido un título universitario, un trabajo o haber aprendido a manejar.

3. Valorar lo que tenemos y a las personas que tenemos. Muchas veces se nos olvida que la vida es pasajera y no sabemos si mañana estaremos aquí o si seguiremos tendiendo lo que tenemos hoy, por eso es muy importante valorar “el aquí y el ahora”.

4. Trabajar en nuestras metas. Si queremos comprarnos un carro, no basta con sólo decir: “de aquí a un año voy a comprarme el carro”. Tengo que empezar a hacer pequeñas acciones que me lleven a alcanzar esa meta y en el camino ir haciendo ajustes. Si pasó el año y no logré conseguir el dinero para el carro, entonces debo replantear mi plan para conseguir el dinero para el próximo año. Pero siempre debemos estar en movimiento, siempre debemos dar esos pequeños pasos de bebé, como menciona Sean Covey.

Al final lo más importante es recordar que en el camino debo hacer pequeños sacrificios, eso es postergar gratificaciones, pero cuando lleguen, van a hacer más satisfactorias y placenteras de lo que esperábamos.

Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad: qué es y cómo vivir con él.

El Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurológico que afecta a la atención, el comportamiento y la capacidad de aprendizaje de niños, adolescentes y adultos. Los síntomas del TDAH pueden incluir dificultades para prestar atención, hiperactividad e impulsividad, lo que puede tener un impacto significativo en el desempeño académico y en la vida diaria de la persona afectada.

La inatención implica que la persona pierda ciertos detalles de la información que percibe, que parezca que no está escuchando, que tenga ciertas dificultades para enfocarse en un mismo estímulo, y que más bien puede ser distraída por múltiples estímulos externos. La hiperactividad e impulsividad se observan en movimientos excesivos, dificultad para mantenerse quieto, conducta verbal excesiva, toma de decisiones precipitadas, emociones intensas, entre otras.

Las investigaciones señalan que entre el 4% y el 12% de la población infantil presenta este trastorno; dos tercios de esa población continuará con la sintomatología en la edad adulta, por lo que la presencia del trastorno en personas adultas se estima entre un 3% y un 5% de la población total. (Ramos-Quiroga et al., 2012).

Cuando las personas llegan a la edad adulta suelen dejar de considerar el TDAH como una variable que afecta su cotidianidad pues a esta altura de sus vidas, ya usualmente se han desarrollado ciertas estrategias para sobrellevar los síntomas, pero frente a una situación de mayor estrés o ansiedad, o que demande mayor atención que la que invierte generalmente, es posible que los síntomas vuelvan a afectar su comportamiento.

Una de las principales afectaciones que no se toman en cuenta es la desregulación emocional, las áreas del cerebro asociadas a las emociones no han tenido el mismo desarrollo y madurez en las personas con TDAH, por lo que es posible que se presenten dificultades para regular su comportamiento emocional, de tal forma que llegue a afectarse significativa su desempeño y la relación con otras personas.

El abordaje de este trastorno, y en general de cualquier otro que pueda afectar la salud física y mental, comienza por el reconocimiento de qué es y cómo afecta su vida, esto permite derribar mitos y estereotipos, evitar que la persona sea señalada o juzgada e inclusive incomprendida, esto también favorecerá la creación de redes de apoyo y la búsqueda de estrategias de adaptación.

Alpízar-Velázquez (2019) explica que “El acompañamiento familiar en estas primeras etapas de la vida y del diagnóstico le permitirá al individuo con TDAH en su vida adulta poner en práctica lo aprendido en relación no solo con estrategias de organización, priorización, focalización, persistencia, manejo del tiempo y motivación, sino también de un manejo responsable de las emociones” (p. 31).

El TDAH requiere un abordaje multidisciplinario, en ocasiones será necesario el tratamiento farmacológico durante una etapa de su vida, implicará el trabajo psicológico y psicopedagógico y será muy importante su alimentación, ejercicio y otras técnicas como meditación y respiración consciente; entre más integral sea su abordaje, mejores estrategias para su adaptación podrá desarrollar la persona.

Referencias

Alpízar-Velázquez, A. (2019). Desregulación emocional en población con TDAH; una aproximación teórica. Revista Costarricense de Psicología, 38 (1), 17-36.

Ramos-Quiroga, J. A., Chalita, P. J., Vidal, R., Bosch, R., Palomar, G., Prats, L., & Casas M. (2012). Diagnóstico y tratamiento del trastorno por déficit de atención / hiperactividad en adultos. Revista de Neurología, 54 (supl. 1), 105-115.

Rabietas

Muchas veces en la calle veo a un niño o niña teniendo una rabieta y muchos comentarios de las personas son: “es demasiado malcriado”, “que barbaridad no le ponen límites” entre otros.

Lo que en ocasiones se olvida o incluso las personas no saben es que estas rabietas forman parte del crecimiento y desarrollo en la niñez. Por su edad su cerebro aún no tiene la madurez que tienen los adultos para gestionar las emociones ante alguna situación como el enojo o la tristeza, o no saben comunicar lo que desean y lo realizan llorando, entre otros comportamientos.

En la experiencia como docente antes  una rabieta era lo peor para mí, lo veía como falta de límites en el hogar o malacrianza,  porque la sociedad y por decirlo de alguna manera la «vieja escuela» enseñaba que el o la estudiante tenían que hacer lo que yo decía y punto, pero no, los tiempos cambian y los avances me han enseñado otros métodos que son más efectivos y me ayudan a que mis estudiantes por ejemplo aprendan a gestionar sus emociones.

Por ejemplo: Juanito quiere ir al recreo ya, pero su teacher le dice que espere un momento. Juanito aún no tiene noción del tiempo, no sabe esperar, por lo que llora para que su maestra lo deje salir. Su maestra inmediatamente le alza la voz y le dice “Juanito voy a contar hasta tres y por favor deja de llorar”. Este método no va a ser efectivo porque Juanito obedecería por el miedo, además que su rabieta es normal porque comunica que ya quiere salir y además inconscientemente le enseña que llorar es malo al decirle que deje de hacerlo.

Ahora les cuento una solución distinta para que Juanito interiorice en qué momento puede salir a recreo.

La teacher tiene una agenda y se la enseña a Juanito para decirle que después de colorear va a recreo,  pero Juanito le dice que él quiere salir ya e inicia a llorar. Su teacher cuando observa esto se acerca y le dice que entiende que esté triste que quiere salir, pero hay que esperar  por lo que le enseña  un temporizador indicándole que cuando la alarma suene ya puede salir a recreo. Gracias a esto Juanito deja de llorar, se sienta tranquilo y termina su trabajo. En este caso es distinto, porque Juanito si tiene su rabieta que es normal y su teacher lo entiende por lo que le enseña como gestionarla, ella le acompaña, le valida que esté triste y se utiliza un apoyo para que comprenda el tiempo que falta para salir.

Sé que manejarlas no es sencillo desde un inicio, así que les dejo una serie de recomendaciones que les va a ayudar mucho en clase y también en casa respetando los tiempos de nuestros peques y enseñándoles a gestionar el tiempo, sus emociones, a solicitar lo que desean entre muchas cosas más:

  1. Utilizar agendas que anticipen las actividades, así tienen claro que es lo que deben realizar en el día.
  2. Evitar decirles “voy a  contar hasta tres” porque están manejando la situación por medio del miedo y si es un peque menor de 4 años no tiene noción del tiempo por lo que no va a saber que al contar 3 se acabó el tiempo para realizar lo que se pide.
  3. Presentarles distintas opciones, si tiene que hacer la tarea se le puede decir “bueno mi amor vamos a a hacer la tarea, la quieres hacer en tu lugar favorito o en la mesa que está en el patio”, le mostramos la tarea de una forma atractiva y a la vez le fomentamos la autonomía en su toma de decisiones.
  4. Uso del timer para indicarles cuánto tiempo les queda para ir a dormir, para recoger los juguetes entre otras situaciones. Esto les ayuda a manejar el tiempo y hacerlos conscientes del tiempo.

Por experiencia les digo que sí se puede, cambiemos el chip, recuerden que las rabietas son normales solo que necesitan aprender a gestionarlas y para eso estamos para apoyar en estas etapas de crecimiento formando niños y niñas más independientes.

La importancia de desarrollar el pensamiento crítico.

Cada día las personas nos vemos expuestas a grandes cantidades de información, tanto de aquellos que nos rodean como de los medios de comunicación y las redes sociales. Mucha de esa información que recibimos, la aceptamos e integramos como parte de nuestra realidad; sin embargo, no todo lo que recibimos es necesariamente verídico ni adecuado para nuestra propia vida. Es allí donde toma una vital importancia el fomentar espacios donde educar a las personas en lo que se ha llamado el “Pensamiento Crítico”, como una herramienta cada vez más necesaria en el mundo actual.

Campos (2007) destaca que el pensamiento crítico es: “El pensar claro y racional que favorece el desarrollo del pensamiento reflexivo e independiente que permite a toda persona realizar juicios confiables sobre la credibilidad de una afirmación o la conveniencia de una determinada acción”, así como: “La aplicación o uso de nuestro propio juicio en la toma de acción de aceptación o rechazo de una información” (p.19).

Como podemos ver, para Campos es importante la capacidad de pensamiento reflexivo e independiente; promoviendo que cada persona pueda desarrollar sus propios criterios, y con base en ellos determinar la posible credibilidad que le puede dar a la información que recibe. Pero no solamente se trata de desarrollar ese criterio, sino de como éste le lleva a tomar decisiones y acciones concretas con la información que está recibiendo.

Ennis (1993, citado en Maradiaga y Schaffernicht 2013) indica que es un “pensamiento razonable reflexivo buscando decidir qué creer o qué hacer” (p.475) de ello podemos ver que la capacidad de pensar crítica y reflexivamente no sólo va a determinar las decisiones o acciones que las personas puedan tomar, sino incluso aquellas cosas que van a formar parte de su sistema de creencias y convicciones que formarán a su vez su manera de ver el mundo.

De allí la importancia de fomentar una capacidad de pensamiento que ayude a filtrar tantos estímulos e informaciones que las personas reciben a cada minuto, y que muchas veces buscan convencer a la persona sin ni siquiera darle una oportunidad para pensar ni dudar sobre todo lo que recibe de afuera.

Maradiaga y Schaffernicht (2013) caracterizan a un pensador crítico y desarrollado como alguien que sabe:

Formular problemas y preguntas vitales, con claridad y precisión; acumular y evaluar información relevante y usa ideas abstractas para interpretar esa información efectivamente; llega a conclusiones y soluciones, probándolas con criterios y estándares relevantes; piensa con una mente abierta dentro de los sistemas alternos de pensamiento; reconoce y evalúa, según sea necesario, los supuestos, implicaciones y consecuencias prácticas, y al idear soluciones a problemas complejos, se comunica efectivamente. (p.476)

Todas estas características del pensamiento crítico deben ser consideradas para cualquier programa que busque un desarrollo de competencias y habilidades para la vida. Son herramientas que se necesitan en todos los ámbitos de la vida, y en cualquier etapa de la misma. De esta forma, el educar en estos términos se puede hacer desde cualquier ámbito (escuela, familia, comunidad), y en todas las etapas de la vida, siendo más relevantes conforme las personas se acercan a la adolescencia y juventud, ya que están cada vez más expuestos a influencias y medios externos.

Además de ello, el pensamiento crítico se puede desarrollar tanto desde acciones individuales como grupales, como lo indican Guerrero, Polo, Martínez y Ariza (2018). También desde las diferentes materias que se imparten en los centros educativos o por medio de actividades extracurriculares y de carácter más social.

Lo importante es que, al desarrollar este tipo de competencia, se haga siempre desde un contacto con la realidad y la cotidianeidad de las personas, de manera que les permita entenderlo y aplicarlo desde su propio contexto.

Referencias Bibliográficas:

Campos, A. (2007) Pensamiento crítico. Técnicas para su desarrollo. Colombia: Cooperativa Editorial Magisterio.

Guerrero, H., Polo, S., Martínez, J. y Ariza, P. (2018) Trabajo colaborativo como estrategia didáctica para el desarrollo del pensamiento crítico.  Opción. Revista de Ciencias Humanas y Sociales. Año 34, No. 86, 959-986. https://repositorio.cuc.edu.co/bitstream/handle/11323/2262/Trabajo%20colaborativo%20como%20estrategia%20did%c3%a1ctica%20para%20el%20desarrollo%20del%20pensamiento%20cr%c3%adtico.pdf?sequence=2&isAllowed=y

Maradiaga, P. y Shaffernicht, M. (2013) Uso de objetos de aprendizaje para el desarrollo del pensamiento crítico. Revista de Ciencias Sociales (Ve), vol. XIX, núm. 3, julio-septiembre, 472-484. https://www.redalyc.org/pdf/280/28028572010.pdf

Lo último que se pierde

Una canción que me gusta mucho escuchar es “Tie a yellow ribbon round the ole oak tree”, escrita en 1973 e interpretada por Tony Orlando y Dawn. No sé mucho de música, pero desde niño siempre me despertaba una sensación muy bonita al escucharla.

Con los años fui conociendo sobre ella. La canción cuenta de un hombre que sale de prisión y como no está seguro de si será recibido nuevamente en su hogar, le escribe a su amada que amarre un lazo amarillo en el viejo roble frente a la casa si ella quiere que regrese a su vida. Si el lazo no estaba, él aceptaría la decisión y seguiría en el bus y saldría de su vida.

El lazo amarillo es un símbolo muy interesante. Se dice que desde el siglo XIX se usaba como señal de devoción y amor de las mujeres hacia sus novios y esposos vinculados en el ejército, y con los años pasó a ser un símbolo también de esperanza para aquellos lejos de sus seres queridos y de algunos movimientos sociales alrededor del mundo.

Comento esto porque me llama la atención algunas corrientes modernas que nos invitan a vivir sin expectativas. O, más bien, con la expectativa de no tener expectativas. Es un poco curioso porque, al final de cuentas, esa idea se termina convirtiendo en una expectativa.

Se dice a nivel popular que la esperanza es lo último que se pierde. ¿Cómo pretender vivir una vida sin expectativas, sin esperanza de que las cosas salgan bien y que el amado o amada nos reciba nuevamente en casa?

No imagino yo a alguien pidiendo orientación o consejo profesional solo por “pasar el rato”, sin expectativa de nada. O a alguien matriculándose en la Universidad “por ver qué pasa”, sin la expectativa de graduarse y ejercer profesionalmente en la vida.

O aquel atleta que se entrena durante cuatro años para correr una carrera de nueve segundos en un prestigioso evento internacional. ¿Para qué hacerlo?

Ahora bien, podemos elegir el camino de tratar de no tener expectativas, hasta donde alcance. Pero, si no vas a por todo, ¿a qué vas a ir entonces?

Tener esperanza y expectativas positivas no significa sentarse a ver qué nos cae del cielo. Son elementos potenciadores y de crecimiento. Nos dan una guía de lo que queremos, de hacia dónde ir. Nos alimentan el alma, nos llenan de energía y nos fortalecen para el camino. Incluso, cuando todo lo demás falla, siempre nos queda la esperanza de que todo va a salir bien.

Va siendo hora de atarle un lazo amarillo a lo que queremos y trabajar en conseguirlo.       

Autocuidado: bienestar para este 2023

El ritmo laboral y personal que se viven en la actualidad ha llevado a la aparición de múltiples afectaciones en la salud física y mental de las personas, en un estudio realizado en Costa Rica en el 2021 se encontró que el 18% de las personas que realizaban teletrabajo a raíz de la pandemia estaban sufriendo del Síndrome de Burn Out (Colegio Profesionales de Psicología, 2021) y en definitiva es un número que va en aumento constante.

La aparición de síntomas de ansiedad, depresión, ataques de pánico, ira, entre otros, es cada vez más frecuente; así como afectaciones físicas tales como dolor de cabeza, dolores estomacales, gastritis, alergias, etc; es por tanto necesario fomentar prácticas que permitan a las personas desarrollarse de manera integral y prevenir o detener este tipo de consecuencias.

Una de las principales prácticas que se pueden implementar es el autocuidado, Cancio, Lorenzo & Alarcó (2020) lo definen como aquellas “formas específicas del cuidado de sí que desde el punto de vista físico, psicológico, social, espiritual, medio ambiental y económico  tienen  las  personas  aparentemente  sanas  o  enfermas  para  mantener/mejorar   su   salud” (p. 128).

Los autores también reconocen tres dimensiones en las que se puede trabajar el autocuidado, a saber:

  • Física: en este aspecto se contempla el ejercicio, la alimentación, el control de la salud, la evitación de hábitos nocivos, el sueño y descanso y el conocimiento de la enfermedad.
  • Psicológica: abarca los estados emocionales, el funcionamiento cognitivo, la autovaloración, las estrategias de afrontamiento y el proyecto de vida.
  • Social: implica la interacción con el entorno, por ejemplo la existencia de redes de apoyo, el uso del tiempo libre, las actividades de ocio y esparcimiento y las relaciones interpersonales.

Otro aspecto importante del autocuidado es la gestión del estrés, se necesita conocer un fenómeno para poder realizar el mejor abordaje posible, por lo que en primer lugar se puede profundizar en su significado y manejo mediante lectura, videos, audiolibros; en nuestro sitio se pueden encontrar otros artículos que también serán de utilidad, como Es 3, ¿cuánto hay que restarle para reducirlo a 0?”.

Cuando las afectaciones en la salud física y mental llegan a generar impedimentos en la cotidianidad, será también necesario acudir a los profesionales correspondientes para recibir el acompañamiento y/o tratamiento adecuado, este abordaje podrá también ser complementado con el autocuidado como parte de las prácticas orientadas a su mejoría.

Los efectos positivos del autocuidado comenzarán a ser visibles en el tanto la persona se comprometa de manera consciente con su propio bienestar, se puede comenzar por prácticas mensuales hasta alcanzar rutinas completas, planificando y organizando el tiempo que se dedica a sí mismo con la misma importancia con la que se gestionan los asuntos laborales.

Por tanto, un esfuerzo constante y enfocado será capaz de contribuir a una vida saludable, para esto el autocuidado es una excelente herramienta que ayudará también a desafiar la presión y autoexigencias de la vida moderna y realmente lograr un equilibrio en todas sus dimensiones.

Referencias

Cancio-Bello, C., Lorenzo, A., & Alarcó, G. (2020). Autocuidado: una aproximación teórica al concepto. Informes Psicológicos, 20(2), 119–138.

Colegio Profesional de Psicología (2021). Estudio revela que Síndrome de Burnout afecta al 18% de las personas encuestadas que laboran en teletrabajo. Recuperado de https://psicologiacr.com/estudio-revela-que-sindrome-de-burnout-afecta-al-18-de-las-personas-encuestadas-que-laboran-en-teletrabajo/

¡Hora de limpiar-nos!

Es usual que en los meses de diciembre o enero en las familias se aproveche para hacer limpiezas generales dentro de los hogares, se toma un día o dos para revisar elementos que pudieran estar guardados en distintos cajones, amontonados en algún closet o incluso en lugares donde los hemos colocado con la intención de que “no estorben” en las tareas cotidianas.

Al hacer esas limpiezas es usual que se vuelva a reconectar con recuerdos de experiencias pasadas, que se rememore palabras o gestos de personas que tal vez ya no están actualmente, o que la nostalgia inunde la mente.

Personalmente en el mes de diciembre 2022 y enero 2023 he experimentado el vivir dos mudanzas, primero de mi apartamento y luego el de la casa de mis padres; y ambas situaciones han permitido que al revisar lo que se tiene se deban tomar decisiones sobre lo que se desea mantener, lo que se podría donar, o lo que definitivamente se debería de rechazar.

De manera similar, los tiempos de fin y principio de año son momentos propicios para que en conjunto a la limpieza de nuestros espacios físicos pongamos atención en todo lo relacionado a lo que almacenamos en nuestra mente, cuerpo y corazón. Hacer una introspección es necesaria para revisar nuestra higiene mental y así tomar decisiones con respecto a lo que esperamos para nuestras vidas de la manera más responsable.

Cuidar nuestra higiene mental permite aprender de los errores y aciertos, descubrir patrones de relaciones que estamos estableciendo, y también tomar decisiones para buscar el apoyo o ayuda necesaria para trabajar nuestra salud mental.

En los últimos años con las situaciones mundiales vividas, el tema de la salud mental ha ido tomando una relevancia cada vez más importante, y las personas buscan la manera de trabajar aquellas situaciones que “han acumulado” en sus vidas, como si de una mudanza o limpieza general se tratara.

 Algunos puntos importantes al hacer esa limpieza general personal podrían ser:

  1. Cubrir lo básico y necesario: salud, alimentación, vestido y equilibrio mental.
  2. Proteger la autoestima: al limpiar aquello que hemos acumulado es importante eliminar lo que no apoya a nuestra autoestima.
  3. Aprender a gestionar emociones: es común que se acumulen objetos, ideas preconcebidas o recuerdos que afecten las emociones.
  4. Establecer objetivos concretos: soñar y planificar con lo que deseamos para nuestra mente y vida en cuanto a limpieza y orden.
  5. Pensar en positivo: creer de manera firme que es posible mantener nuestra mente y corazón limpios.
  6. Aprender a soltar: dejar ir aquello que ya no provea de satisfacción o que pueda afectar la salud mental.
  7. Apoyo en las demás personas: tanto en limpiezas físicas como mentales siempre es bueno contar con el apoyo de alguna persona (familia, amigos, profesionales)

Ya sea que el objetivo sea una mudanza, una limpieza general, un espacio de salud mental ¡O todo conjunto también!, el buscar apoyo de otras personas siempre va a ser un aliciente para el proceso de establecer metas personales más equilibradas, para cuidar la salud mental y para lograr iniciar un nuevo año con una perspectiva diferente.