Contra la espada y la pared

¿Alguna vez se han sentido contra la espada y la pared? Bueno yo, mil veces, es más hoy mismo me siento así. Creo que todos a nivel nacional hoy nos sentimos así. Costa Rica se enfrenta a la elección de su presidente #49 de la historia y ha sido de las elecciones más incómodas e insatisfactorias pues las opciones, a la mayoría no solo no nos convencen, sino que también nos desilusionan.

Pero no quisiera detenerme y ni dar mis palabras a la bondad o maldad de los candidatos ni a los resultados que ya de por sí pueden parecernos, a la mayoría, desalentadores. Mi intención con este escrito es poder refrescar este momento con pensamientos siempre profundos y cargados de esperanza (y ¡vaya que es necesaria!)

«A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.» Viktor Frankl

Sabemos que desde que venimos al mundo empezamos experimentando pérdidas. Desde la pérdida de nuestros primeros dientes, hasta la perdida de un ser querido. Mudanzas, entrada al sistema educativo y el desapego que esto trae de nuestros padres, el duelo por una mascota que nos deja, un año perdido en la escuela o colegio, las rupturas amorosas… en fin cada día que pasa algo se lleva.

Sin embargo, apelo a que podamos recordar las palabras que posiblemente hemos oído en algunas de estas circunstancias… ¡Vamos, ánimo! ¡todo pasa por algo! ¡De seguro algo mejor vendrá! ¡esto nos dejará grandes aprendizajes! ¡Tu actitud ante esto es lo importante!

Y no es una especie de mantra o amuleto. La actitud ante las cosas definitivamente es una herramienta que define muchas cosas. No es dejar a la suerte a lo que salga, tampoco es el extremo del positivismo tóxico ni tampoco significa cegarse a que de camino no habrá sufrimiento. Es un hecho que el cambio, camino o lo que venga traerá momentos de sufrimiento pues esa es la materia prima de la vida, pero este será el punto de quiebre para más encontrarnos más fuerzas.

“El realismo nos avisa de que el sufrimiento es una parte consustancial de la vida, como el destino y la muerte. Sin ellos, la existencia quedaría incompleta.” Viktor Frankl

Aún en los escenarios más apremiantes y desesperantes, Frankl invita a centralizar nuestro enfoque en la elección que nadie nos puede quitar: la elección de esa actitud con la que decidimos enfrentar cualquier tipo de circunstancia. La circunstancia está y estará. Lo que traiga no lo podremos determinar nosotros, sin embargo, la actitud que nos permite resignificar y reconstruir lo que nos pasa sí, y esta debería de provenir de pensamientos realistas pero responsables. No voy a tomar decisiones que pongan en riesgo mi “última libertad” o el mal uso de ella.

Nuestra “última libertad” es oro ante un mundo incierto y desesperanzador. Optar por una actitud que construya, que nos de equilibro (sobre todo mental) es la mejor meta que nos podríamos poner en medio de contextos donde se nos exige vivir al límite. Enfrentamos muchas realidades cada día, desde un despido, una decisión vocacional, una muerte, arrugas, una factura sin pagar, una enfermedad, un accidente, una injusticia… La actitud sigue siendo fundamental en cualquiera de los casos.

La elección de un presidente recae al final, si o si, en un país completo e intervienen muchas variables que se salen de nuestras manos pero la invitación de Frankl, desde las profundidades más dolorosas de un campo de concentración, de tomar una actitud resiliente, recae en usted y en mi… ¿Cuál será nuestra actitud mañana? ¿Cuál será nuestra actitud día a día pese a lo que venga?

En la mirada de los pequeños todos podemos ser príncipes… (o princesas, reyes o reinas)

Usualmente los miembros de las más afamadas casas reales, aquellos que nos han pintado en cuentos infantiles, películas y series; así como aquellas familias reales que aún quedan en algunos países del mundo, llegan a tener tal honor por un linaje de familia, la llamada sangre azul que tanto pregonan para afianzar su poder dentro de los pueblos.

Esos personajes que en los cuentos llevan coronas y costosos ropajes, usualmente tienen en su labor el cuidado de sus reinos, una porción de tierra en la que son amos y señores y toman las decisiones.

En la vida de quienes trabajamos con niños y niñas la realeza es diferente. La niñez (en especial los más jóvenes de 4 a 7 años) mira a sus maestros, orientadores y cuidadores como seres que pueden lograr mucho, que saben hacia dónde va la vida, que pueden brindar abrazos y cariños, que enseñan, corrigen y orientan.

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Para la niñez, sus maestros y maestras pueden llegar a verse como esos príncipes y princesas, esos reyes o reinas de un Reino que se llama aula. Les ven con la emoción de saber que les pueden enseñar, cuidar y jugar junto a ellos.

En las aulas esos pequeños crean su mundo de fantasía, aprenden a escuchar y a compartir con sus iguales. En esas interacciones, que muchas veces son las primeras dentro de su corta vida, aprenden a respetar las diferencias entre las personas, adquieren habilidades sociales que les impulsará en el futuro a ser personas de bien.

Aprenden en sus pequeños reinos a ponerse de acuerdo por medio del juego, a levantarse luego de una caída, a limpiar lágrimas de sus amigos y amigas. Crean lazos importantes con niños y niñas que tal apenas conocen, pero que con pocos minutos se pueden convertir en sus primeros amigos de la misma edad.  

Y ni que decir de los docentes, que miran en sus alumnos esa semilla que puede germinar para construir una sociedad mejor a la que tenemos. Porque en esa pequeña sociedad, en ese reino en miniatura que son las aulas, los docentes pueden sembrar en esas almas, mentes y corazones los sentimientos que son tan necesarios para la vida diaria: Amor, compasión, respeto, aceptación.

En cada proceso diseñado con tanto amor por los docentes van creando historias maravillosas para el aprendizaje de las personas menores de edad. Con cada juego van ampliando las ideas increíbles que se anidan en esas hermosas almas.

A lo largo de nuestras comunidades existen pequeños grandes REINOS, reinos llamados aulas, donde cada una de las personas que la componen (estudiantes, maestros, cuidadores, padres, madres, …) se convierten en Reyes, Reinas, Príncipes y Princesas.

Tomemos la decisión de ser esos destacados miembros de la Realeza, no por lazos de sangre, si no por la capacidad que las niñas y niños nos pueden enseñar… porque todos podemos ser un rey en los ojos de un niño.

Al filo del sillón

La frase normalmente es “al filo de la navaja”. Da la sensación de aventura, excitación, adrenalina. Como que estamos viviendo literalmente al filo de nuestras posibilidades.

Hombre, eso está muy bien. Son pocos los que realmente no estarían interesados en esa inyección de vértigo que nos saca de la vida rutinaria y monótona en que vivimos.

No tiene que ser tampoco lanzarse en paracaídas, irse de mochilero durante tres meses a Europa o apuntarnos a un triatlón de larga distancia. Hay escalas de acuerdo a los gustos de cada quien, lo importante acá es que nos saque del confort y nos regale un momento de aventura, de sentirnos vivos.

Esto va muy ligado a aquellas frases motivacionales del salir de la zona de confort, de ser diferente, de trascender, de abandonarla para encontrar vida y prosperidad y no falta quien lo lleve a un nivel superior de espiritualidad, un Olimpo donde solamente unas pocas almas privilegiadas llegan. Los demás, no. A nosotros, ‘el rebaño‘, nos toca el fango del día a día, de la rutina, de consumir nuestras vidas dentro de la ‘fatídica’ zona de confort.

Quizá yo mismo alguna vez pasé por allí, satanizando a la zona de confort. Pero he llegado a la conclusión de que no es un lugar tan terrible. Si lo analizamos bien, es un buen sitio para estar, porque allí controlás todo, te es fácil tomar decisiones en paz, sentís seguridad y todo el sistema funciona, a veces sin necesidad de vos. Esto es bueno por un par de razones:

  • Al ver tu zona de confort y analizarla, podés tomar decisiones de mejora. Es muy difícil tomar decisiones con calma si andás saltando de trabajo en trabajo, de pareja en pareja, de casa en casa, de línea de pensamiento en línea de pensamiento. ¿A qué hora analizás las cosas si siempre estás en movimiento? La desprestigiada zona de confort te permite ese espacio.
  • La zona de confort no es un cubo de 2×2 en el que estamos metidos. Es amplia, podemos movernos en ella. Podemos acercarnos al filo del sillón donde estamos, al límite de ese espacio y empezar a aventurar, a crear, a solucionar, a mejorar. Y en ocasiones, será exactamente la misma sensación de estar al filo de la navaja, sentados como si estuviéramos viendo una película emocionante.

Diseñar nuestra vida puede ser una aventura. Mi hijo de 8 años ya diseñó la suya y está haciendo planes para alcanzar sus objetivos. Yo ya crucé la barrera de los 46 y acá sigo, en lo mismo. A veces me acerco al filo del sillón de mi zona de confort, a veces me levanto del todo, pero trato siempre de estar en movimiento. De eso se trata.

No importa el momento de la vida en que estés, disfrutá tu zona de confort y andá ampliándola poco a poco. Al final de cuentas, es tu propia aventura de mochilero por la vida y de nadie más.

¿Cómo aprovechar mi tiempo libre?

Para muchas personas ha sido complicado quedarse en casa en estos tiempos, sobre todo porque nunca nos han enseñado cómo utilizar nuestro tiempo libre, por eso aquí le dejamos algunas recomendaciones de cómo realizar un horario y cómo aprovechar mejor el tiempo libre.

Primero que todo es importante entender que el tiempo libre no es el tiempo que nos “sobra”, sino más bien es el tiempo que dedicamos cuando no estamos trabajando, estudiando o realizando quehaceres del hogar, y este tiempo también debemos agendarlo.

¿Para qué dedicamos este tiempo? En la vida no todo es estudio, trabajo o tareas del hogar, sino que también es importante dedicar tiempo al esparcimiento y a la recreación, ya que esta nos ayuda a “recargar baterías” a nivel físico, mental y emocional.

La recreación es parte importante de nuestra vida y es más que sólo “jugar”, como a veces pensamos. La recreación puede ser leer un buen libro, realizar ejercicio o simplemente tener el placer de una buena conversación con alguien. El tiempo que dedicamos al esparcimiento, nos permite despejar nuestra mente e introducirnos en otras actividades que normalmente no realizamos por falta de organización de nuestro tiempo.

Entonces surge la pregunta: ¿cómo puedo organizar mejor mí tiempo?

Paso #1: Priorizar. Stephen Covey, el autor de “Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Efectivas” menciona que hay que ver las tareas pendientes como piedras y clasificarlas en piedras grandes, medianas y pequeñas. Él explica que es necesario acomodar las tareas que son más importantes y urgentes en primer lugar y en el tiempo restante acomodamos las demás actividades que queremos realizar.

Entonces primero debemos priorizar cuáles son las tareas pendientes del día como trabajo, estudio y quehaceres del hogar. También debemos priorizar las necesidades básicas como dormir, comer y bañarse. Una vez que ya priorizamos estas tareas, podemos acomodar en los espacios que queda, el tiempo para el esparcimiento y la recreación.

Paso #2: Realizar un horario. La mejor recomendación para hacer un horario es hacer una tabla con los días de la semana y las horas desde que se despierta hasta que se duerme. Defina cuáles van a ser sus horas de comida, baño y de sueño.

Después establezca las horas en las que va a realizar quehaceres del hogar o bien tareas del trabajo o estudio. Por último, defina las horas en las que va a dedicar tiempo a usted para esparcimiento y recreación.

Un ejemplo sencillo de un horario puede verse algo así:

  • 6:00am: levantarse, bañarse y desayuno, tareas del hogar
  • 8:00am: tareas del trabajo / estudio
  • 12:00md: almuerzo
  • 1:00pm: retomar trabajo / estudio
  • 5:30pm: tiempo libre para esparcimiento y recreación
  • 6:30pm: tareas del hogar
  • 7:30pm: cena y tiempo libre para compartir en familia, esparcimiento, etc.
  • 10:00pm: dormir

Paso #3: Ser flexible. Usted conoce su propio ritmo, no tiene que realizar todas las tareas domésticas en un mismo día y no tiene que realizar todas las asignaciones de estudio o trabajo de un sólo.

Puede dedicar tiempo a ayudarle a sus hijas e hijos con asignaciones de la escuela o colegio, puede dedicar tiempo en las mañanas para hacer ejercicio, o bien puede aprovechar su tiempo para realizar alguna actividad que había querido hacer desde hace tiempo y no había podido.

Lo importante es tener un equilibrio en las actividades que realiza durante el día y recuerde, no todo es estudio, trabajo o tareas del hogar, es importante que se dedique tiempo a usted y así tendrá un mejor desempeño en las otras áreas de su vida.

¿Qué aprendí de la pandemia?

Hoy se cumplen 2 años del primer caso de Covid-19 en Costa Rica y si bien es cierto, la pandemia oficialmente no ha terminado pero creo que la mayoría estamos de acuerdo en que ya estamos cada vez más cerca o por lo menos “ya vemos la luz al final del túnel”.

A lo largo de estos dos años, hemos vivido situaciones difíciles como humanidad y ciertamente hemos visto partir a seres queridos y a muchas personas sufrir y por supuesto ha sido muy triste y no podemos restarle valor ni quitarle mérito a esas situaciones, pero al mismo tiempo considero que hay aspectos positivos que se pueden rescatar. Estoy convencido que la pandemia ha traído más cosas positivas que negativas y me gustaría compartirlas con ustedes.

Primero que todo, gracias a la pandemia más personas han podido pasar más tiempo con sus familias, sabemos que la convivencia no ha sido fácil pero… ¿cuánto tiempo perdíamos al día en carretera por tener que desplazarnos a nuestros trabajos o de regreso a nuestros hogares? Gracias a la pandemia, las personas terminan de trabajar y ya están en sus casas, nada más se “desconectan” y ya pueden pasar más tiempo con sus familias y seres queridos.

Sé que hay todo un tema por trabajar con relación a los horarios porque en muchos casos se trabaja más por estar en la casa, pero al menos muchas personas ya no están perdiendo horas valiosas de su vida en carretera sólo por tener que desplazarse.

Gracias a la pandemia, muchas empresas e instituciones lograron acelerar el teletrabajo, el cual se pensaba que era imposible y que no iba a llegar pero ahora ya se sabe que sí es posible… obviamente no todos los trabajos son teletrabajables, pero los que lo son ya se dieron cuenta que sí lo pueden hacer y funciona y hasta ha mejorado en muchos casos las ventas, ya que las personas están menos cansadas y rinden mejor.

De la mano del punto anterior, gracias a la pandemia se han mejorado y acelerado los programas tecnológicos de video conferencias y plataformas para trabajar, dar clases en línea y comunicarse, que aunque sabemos que es más cansado estar frente a la computadora todo el día, esto ha permitido que más personas tengan acceso a la información y a la formación y capacitación… creo que cuando termine la pandemia, varias personas seguiremos llevando cursos o haciendo reuniones con familiares o seres queridos que vivan lejos y no podamos verlos frecuentemente.

Gracias a la pandemia también las personas son más conscientes de la importancia del autocuido, la salud mental, emocional y física y ahora hay más personas que hacen ejercicio, van al médico, dedican tiempo para recrearse, para aprender algo nuevo o simplemente para su salud personal.

Sabemos que muchas personas se quedaron sin trabajo o disminuyeron sus ingresos, pero gracias a la pandemia, muchas pudieron emprender para conseguir un ingreso adicional. Esto es importantísimo porque los emprendimientos a su vez, generan empleos para otras personas, además permite que el dinero circule y más personas puedan seguir trabajando, lo cual fortalece la economía del país. Además gracias a esos emprendimientos, las personas han podido descubrir otros intereses o habilidades que no sabían que tenían y que ahora pueden explotar, lo cual les ayuda a crecer personal y profesionalmente.

Y sobre todo, gracias a la pandemia, las personas se han unido, se ha logrado ver la solidaridad en el mundo para ayudar a aquellas más necesitadas y ahora somos más conscientes que las personas somos frágiles y que nos necesitamos mutuamente.

Así que como ven, no todo ha sido negativo. Sabemos que ha sido difícil, pero la pandemia ha traído cosas positivas al mundo de hoy, si no hubiera sido por esta situación, tal vez no hubieran llegado. Y pues ya están aquí y llegaron para quedarse, ahora la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿qué aprendí yo de la pandemia y que puedo aprovechar para seguir creciendo?

¿Mi vida es como un Cubo Rubik?

Hace unas semanas vi una publicación en redes sociales donde aparecía un cubo rubik con la leyenda: “Mi vida es como un cubo rubik: cuando un lado se arregla, otro lado se pone fatal” y me puse a pensar si realmente mi vida es así y llegué a la conclusión de que las personas sí somos un cubo rubik pero no necesariamente porque un lado no quede “perfecto” signifique que estemos mal.

Con los años he aprendido que somos seres integrales y que no podemos separar nuestras dimensiones o nuestras áreas. Si bien es cierto tenemos una dimensión física, una espiritual, una social, una intelectual y una emocional y las analizamos por separado para entenderlas, pero realmente somos un solo ser, todo lo que hacemos en un área, inevitablemente nos va a afectar en otra.

Es aquí donde entiendo que muchas veces la sociedad nos genera una gran presión de querer ser “perfectos” y cuando me equivoco, soy yo quién me juzgo más duro.

Por eso quiero dejarles 4 ideas que nos ayuden a ser personas más integrales, verdaderamente integrales pero sin la presión de ser personas “perfectas”:

1. El cubo rubik tiene varios colores. Eso quiere decir que no todo lo podemos ver en términos de blanco o negro, en la vida existen tonos grises en el medio y en el cubo además existen muchos colores. Entonces aprendamos a ver la vida de colores, a disfrutar cada uno de ellos y a entender que podemos ser flexibles y adaptarnos.

2. El cubo rubik se ve bonito cuando está armado pero es cuando está desarmado que nos pone a trabajar. El cubo armado nos puede servir como adorno en la casa pero cuando alguien lo desarma es cuando se genera un nuevo reto. Tenemos que ser como el cubo, busquemos constantemente cosas que nos reten a crecer, a ser mejores a no quedarnos sólo en lo “perfecto” o “acabado” porque el ser humano no es un ser acabado o terminado. Por el contrario, todas las personas estamos en constante construcción hasta el día en que muramos. Por eso no dejemos de construirnos y reconstruirnos.

3. El cubo rubik tiene 6 caras. Al igual todos los cubos, este tiene 6 caras y aunque al inicio hablamos de 5 dimensiones, siempre he pensado que hay una más y que está en el centro de todo y es “YO”. Es decir, debo pensar: ¿qué quiero “YO”? ¿Cuánto me chineo? ¿Cuánto me cuido? Debo sacar tiempo para mí, para darme los chineos que me gustan, para recrearme, para pasar tiempo con amigos, familia y seres queridos, no todo en la vida es trabajo, estudio o lo que la sociedad me diga que haga sino que también debo tener tiempo para mí.

4. Cuando muevo una cara del cubo rubik, afecta otra. Todo lo que hacemos tiene un efecto, ya sea positivo o negativo en otra área de nuestra vida, por eso es importante trabajarlas en conjunto. Si sólo voy al gimnasio pero no cuido lo que leo, no estoy siendo una personal integral. Si sólo me preocupo por expresar mis emociones pero nunca me cuestiono hacia dónde voy o para qué existo tampoco estoy siendo integral. Ser una persona integral significa tratar de dar lo mejor en cada una de las áreas de nuestra vida pero sin castigarnos cuando no lo logramos.

Termino diciendo que ser una persona integral significa tratar de armar el cubo rubik todos los días, pero si un día no lo logramos, no pasa nada, lo volvemos a intentar al día siguiente. En ese momento podremos decir que «mi vida es como un Cubo Rubik.»

Inicio de curso lectivo… ¿Volvemos a la normalidad?

Durante este mes de febrero, hemos visto desfilar en nuestras redes sociales, comunidades y medios informativos un sin fin de niños, niñas y adolescentes de regreso a las aulas; en un inicio que para las instituciones públicas ha sido el ciclo lectivo con la menor cantidad de vacaciones, y un poco atropellado por decirlo de alguna manera.


Aún así ver esas caras felices de ese nuevo encuentro con las aulas, con el encuentro en persona de sus amistades y docentes, algunos con miedos y otros deseosos de que la normalidad de antes regrese.


La incertidumbre ha sido un componente que se ha posicionado en nuestras vidas de manera cada más latente y constante, lo cual ha hecho que el proceso de adaptabilidad de los y las estudiantes se dé de una manera mas acelerada, proceso en los padres y madres de familia tal vez no haya sido tan fácil.


He escuchado padres y madres con la preocupación, muy valida, de no querer que la presencialidad regrese, otros que reconocen que sus hijos e hijas necesitan de la presencialidad ya que la modalidad virtual no es para ellos y no han logrado el avance esperado en sus conocimientos.


Además el cuerpo docente que ha tenido la encomiable labor de hacer planeamientos bimodales, virtuales, presenciales, dar atenciones individuales etc.


Desde la Orientación la incertidumbre es un componente que nos mueve al cambio, que nos saca de nuestra zona de confort para que podamos poner en práctica habilidades que nos permitan alcanzar la plenitud en nuestro desarrollo como personas.


En este inicio del curso lectivo empoderémonos de las situaciones, cuidemos nuestra salud tanto mental como física y disfrutemos de este viaje en el presente, sin vivir en las sombras que imaginamos del futuro sino viendo toda la gama de luz y colores que nos brinda el ahora. Desde EFROVIDA deseamos un año lleno de éxitos y nuevos aprendizajes, que permitan el desarrollo y crecimiento de cada uno de ustedes.

¿Amor?

¿Amor? Una palabra que cuando la escuchamos en nuestro diario vivir, debido a las experiencias nos puede traer sentimientos de felicidad o de tristeza, de creer que existe o que no.

Para muchos cuando nos dicen la palabra amor lo primero que se nos viene a la mente es el amor de pareja. Cuando  elegimos a esa persona para un noviazgo iniciamos con esa etapa de enamoramiento y conocimiento, donde las vivencias son muy lindas, pero se llega a un punto donde el amor se convierte en una decisión, donde aceptamos seguir luchando por esa persona si es sano, si crecen juntos o bien, si por distintas circunstancias se puede llegar a ver comprometido el amor propio, ese que nosotros mismos nos debemos dar, y por ende, lo mejor es finalizar la relación (esto aplica para toda relación amorosa, amistosa, familiar y hasta laboral).

Y al pensar en esto ¿el amor de pareja es el único que existe? Por supuesto que no.

Con este sentimiento tan lindo, también tenemos la dicha de tomar la decisión de amar a nuestros amigos, de aprender de ellos, de tener experiencias las cuáles se recuerdan toda la vida, donde nuestros amigos muchas veces nos apoyan en momentos difíciles y son un soporte para poder sobrellevar las diversas circunstancias en la vida.

Otro amor que podemos disfrutar es cuando tenemos una buena relación nuestros padres, donde tomamos la decisión de amarlos todos los días, de compartir y cuidarnos uno de otros.

Ahora bien con el 14 de febrero debemos recordar de no caer que es solo para celebrarlo con mi novio o novia, debemos de tratar de no caer en lo comercial donde pensamos que esta fecha es solo para hacer una cena romántica, que debemos tener regalos para darle a las personas que amamos y especialmente en intentar en no sentirnos tristes si no logramos dar estos detalles y si ese sentimiento de tristeza aparece es válido, porque somos humanos, pero recordar que todo pasa y en el tiempo correcto se darán las cosas, no olvidar como ya lo dijimos anteriormente en amarnos a nosotros mismos.

No esperemos a tener pareja para celebrar un 14 de febrero, celebremos el amor todos los días del año, celebremos la oportunidad de experimentar el sentimiento y decisión más linda que tenemos como personas, y si para ustedes esta fecha quieren celebrarla diferente y está en sus posibilidades inviten a un amigo o familiar a hacer algo distinto, o con ustedes mismos de chinearse con lo que más les guste. Recordemos los 5 lenguajes del amor, digámosle cuantos los queremos, busquemos tiempos de calidad, tengamos actos de servicio, regalemos pequeños detalles o regalamos un abrazo, lo que más les nazca en ustedes mismos.

RECUERDA, ESTO APLICA PARA LOS QUE AMAS Y EN DARSELO A USTEDES MISMOS.

El amor lo celebramos todos los días no solo el 14 de febrero.

Algunas lecciones de nuestras elecciones.

Nos encontramos en un momento importante para la historia del país, y de cada una de las personas que le habitamos. Vivimos una nueva oportunidad de poner nuestro grano de arena en la construcción y el fortalecimiento de la democracia; a la vez que nos enfrentamos a días que pueden resultar confusos y complejos, con mucha discusión e incertidumbre. Quisiera rescatar algunos elementos y lecciones que podemos sacar de este proceso tan importante para nuestro país y que nos pueden servir también en el día a día; ya que la democracia no se vive cada cuatro años, sino en nuestra vida cotidiana.  

En primer lugar, la posibilidad de elegir libremente, de intercambiar opiniones y posturas, la posibilidad de que cada persona y cada grupo pueda hacer propuestas, plantear líneas de acción, y que sea el voto y la voz de cada costarricense la que define quienes conformarán el gobierno, es un privilegio que no todos los países del mundo poseen. Por eso las elecciones deben ser una verdadera fiesta democrática, donde podemos celebrar esa diversidad y multiplicidad de opiniones y perspectivas; un derecho y un deber que debemos ejercer con respeto y compromiso.

Sin embargo, este período no siempre se vive con la mayor alegría y armonía. Esa misma diversidad muchas veces genera división, conflicto, enfrentamiento y confusión en la población del país; que se evidencia tanto en debates públicos como en conversaciones cotidianas. Ante ello, las personas que somos espectadoras muchas veces podemos terminar más confundidas y conflictuadas que claras; y muchas veces la presión, incertidumbre y orgullo, va generando más tensiones entre la población.

Un elemento importante ante esta situación es desarrollar un sentido crítico frente a todo lo que se nos presenta. Para esto es necesario buscar toda la información posible, leer todos los documentos y propuestas, y cuestionar todo lo que escuchamos y vemos. Los medios de comunicación especialmente suelen mostrar sólo una parte de la historia, pero para conocer la verdad a profundidad debemos asumir el deber de explorar nosotros mismos todo lo que podamos.

También es importante aprender a escuchar y comunicarnos de manera asertiva. Un claro ejemplo de una escucha deficiente y una comunicación poco asertiva es cuando los debates (o incluso nuestras propias conversaciones cotidianas) se convierten en meros ataques a las personas; y se dejan de discutir los temas importantes, se olvida de dialogar sobre las opiniones y posiciones que cada partido quiere plantear, con apertura, escucha y disposición a dialogar.

Aprender a cuestionar y criticar también requiere una perspectiva constructiva; aprender a valorar las posibilidades de crecer y aprender a hacer propuestas ante aquello que nos genera dudas, para no dedicarnos solamente a juzgar, rechazar y humillar, sino a proponer en conjunto la manera de mejorar y construir un mejor país. Esto también implica cuestionar no sólo lo externo, sino cuestionarme a mí mismo; estar dispuesta o dispuesto a confrontar mis propias ideas, mis acciones y abrirme a nuevas posibilidades.

Por último, pero no menos importante, hay que tener muy presente que el país no lo mueve solo el gobierno; el país lo movemos todas las personas que formamos parte de él. Esto implica reconocer, valorar y cumplir mi propio papel, el aporte que yo hago desde mi familia, mi trabajo, mi estudio, mi relación con la comunidad y con el ambiente; así como la manera de involucrarme en las decisiones y propuestas de los grupos y asociaciones donde vivo, además de mi compromiso y responsabilidad con los derechos, propios y de las otras personas.

¡Valoremos y fortalezcamos la democracia y construyamos un mejor país para todas las personas!

«¡Debí prestar más atención!»

¿Te ha pasado que tratas de hacer memoria de una información que sabes que recibiste en algún momento, pero por más esfuerzo que haces no logras recordarlo?

Me pasó en estos días que intentando recordar cosas que aprendí en el cole me sorprendí porque parece que mi atención no asistió siempre a clases. Y me dolió. Realmente necesitaba la información de algo que estoy segura me enseñaron e inmediatamente pensé: Debí prestar más atención. Este auto-regañó me impactó porque estoy segura que he pasado muchos días sin prestar atención a cosas muy valiosas. ¿Cuánto me he perdido por no prestar atención a la vida que pasa a mi alrededor?

A veces me consuelo porque sé que mi memoria, tal cual se retrata en la película de Disney “Intensamente”, hace limpieza de recuerdos de vez en cuando para darle más espacio a nuevas experiencias, pero estoy segura que si le pusiera más afecto a mis experiencias del día a día no sería tan fácil olvidarlas.

Los culpables de nuestros olvidos y recuerdos.

¿Cómo hacemos entonces para impactar más nuestra memoria y prestar más atención a los detalles maravillosos que experimentamos cada día? Te regalo 4 tips que sé que te ayudarán en este anhelo de no olvidar con facilidad.

  1. Estar. Sé que suena muy sencillo, pero no lo es. Estar no es solamente tener el cuerpo en un espacio y tiempo. Es estar presente, con tu atención en el lugar, es desconectarte de lo que te distrae y pone tu mente lejos de ese lugar, de esas personas. Hacer ayunos tecnológicos en momentos claves hará que tu mente este enfocada en el ahora, en lo importante. Muchas veces no recordamos porque realmente no estuvimos de verdad ahí. Conscientes.
  2. Emociónate. No hay nada que haga mas significativo un momento que vivirlo desde la emoción. La alegría, la adrenalina, la tristeza, el dolor, el coraje. Estoy segura que todos recordamos las películas que nos han hecho llorar. Nos marcaron. Un enemigo de la emoción es la rutina y dar por sentadas las cosas y las personas. Cada cosa y persona que tenemos tiene un tiempo de caducidad en este espacio, así que busquemos la forma de romper rutinas y sorprender (nos).
  3. Fotos. Estamos en la era más tecnológica, no tenemos excusas de no tener evidencias de nuestros momentos. Pero ojo, que estas sean nada más un refuerzo o una forma de guardar el momento, toma un par de fotos y pequeños videos pero asegurate de que no sea tu meta principal en una experiencia, olvídate de subir cada movimiento a redes sociales. Tomate la foto con tu amigo(a) en el café ese día de reencuentro, tómale una foto a tu abuela soplando la candela del queque de cumpleaños, tómale una foto a una rosa o flor que te gustó mientras caminabas o al atardecer de ese día sobre la pista. Revisa tus álbumes con frecuencia. Refresca tu memoria con gotas de nostalgia.
  4. Símbolos. Puedes también guardar flores y secarlas como recuerdo, tener un cuaderno de anotaciones o tu agenda, conserva el tiquete de entrada a ese evento que te encantó, guarda esa invitación especial, escribe sobre eso, regala y usa una pulsera o símbolo de amistad con alguien, compra algún souvenir en ese lugar que tanto soñaste conocer. Ayuda a tu memoria con símbolos. Al encontrarlos será volver a vivir.

Hace poco empecé un proceso de duelo por el fallecimiento de mi abuelo paterno. Un personaje en mi vida. Recuerdo muchas cosas y la nostalgia me ha llevado hasta las lágrimas. Le agradezco a la memoria darme esos momentos de nuevo, revivirlos me ha hecho sentirlo cerca. Otros momentos los he recuperado por medio de fotos, videos y audios. Otros los revivo hablando de su legado con mi familia y quienes tuvimos la dicha de tenerlo en nuestras vidas.

Cuando recuerdes algo agradece por poder hacerlo, es un super poder que nos dio Dios, aunque el recuerdo nos lleve a la lágrimas, significa que viviste, que prestaste atención, que estuviste ahí y que fuiste parte de la historia. Construiste historia con vos mismo(a) y con otros.

Un día no estaremos, pero seremos lo que hicimos y los recuerdos que dejamos. Un día las personas y cosas no estarán pero serán en nuestra memoria lo que intencionalmente buscamos construir con ellas. Pero no podremos dejar esas huellas si no caminamos.

Prestemos más atención, seamos intencionales en ver y disfrutar como el primer día que llegaron a nuestras vidas: nuestro trabajo, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestra pareja… No demos por sentado ni la salud ni la compañía de repente un día talvez no estén y no quiero que repitas mi frase de esa mañana: “Debí prestar más atención