«¡Debí prestar más atención!»

¿Te ha pasado que tratas de hacer memoria de una información que sabes que recibiste en algún momento, pero por más esfuerzo que haces no logras recordarlo?

Me pasó en estos días que intentando recordar cosas que aprendí en el cole me sorprendí porque parece que mi atención no asistió siempre a clases. Y me dolió. Realmente necesitaba la información de algo que estoy segura me enseñaron e inmediatamente pensé: Debí prestar más atención. Este auto-regañó me impactó porque estoy segura que he pasado muchos días sin prestar atención a cosas muy valiosas. ¿Cuánto me he perdido por no prestar atención a la vida que pasa a mi alrededor?

A veces me consuelo porque sé que mi memoria, tal cual se retrata en la película de Disney “Intensamente”, hace limpieza de recuerdos de vez en cuando para darle más espacio a nuevas experiencias, pero estoy segura que si le pusiera más afecto a mis experiencias del día a día no sería tan fácil olvidarlas.

Los culpables de nuestros olvidos y recuerdos.

¿Cómo hacemos entonces para impactar más nuestra memoria y prestar más atención a los detalles maravillosos que experimentamos cada día? Te regalo 4 tips que sé que te ayudarán en este anhelo de no olvidar con facilidad.

  1. Estar. Sé que suena muy sencillo, pero no lo es. Estar no es solamente tener el cuerpo en un espacio y tiempo. Es estar presente, con tu atención en el lugar, es desconectarte de lo que te distrae y pone tu mente lejos de ese lugar, de esas personas. Hacer ayunos tecnológicos en momentos claves hará que tu mente este enfocada en el ahora, en lo importante. Muchas veces no recordamos porque realmente no estuvimos de verdad ahí. Conscientes.
  2. Emociónate. No hay nada que haga mas significativo un momento que vivirlo desde la emoción. La alegría, la adrenalina, la tristeza, el dolor, el coraje. Estoy segura que todos recordamos las películas que nos han hecho llorar. Nos marcaron. Un enemigo de la emoción es la rutina y dar por sentadas las cosas y las personas. Cada cosa y persona que tenemos tiene un tiempo de caducidad en este espacio, así que busquemos la forma de romper rutinas y sorprender (nos).
  3. Fotos. Estamos en la era más tecnológica, no tenemos excusas de no tener evidencias de nuestros momentos. Pero ojo, que estas sean nada más un refuerzo o una forma de guardar el momento, toma un par de fotos y pequeños videos pero asegurate de que no sea tu meta principal en una experiencia, olvídate de subir cada movimiento a redes sociales. Tomate la foto con tu amigo(a) en el café ese día de reencuentro, tómale una foto a tu abuela soplando la candela del queque de cumpleaños, tómale una foto a una rosa o flor que te gustó mientras caminabas o al atardecer de ese día sobre la pista. Revisa tus álbumes con frecuencia. Refresca tu memoria con gotas de nostalgia.
  4. Símbolos. Puedes también guardar flores y secarlas como recuerdo, tener un cuaderno de anotaciones o tu agenda, conserva el tiquete de entrada a ese evento que te encantó, guarda esa invitación especial, escribe sobre eso, regala y usa una pulsera o símbolo de amistad con alguien, compra algún souvenir en ese lugar que tanto soñaste conocer. Ayuda a tu memoria con símbolos. Al encontrarlos será volver a vivir.

Hace poco empecé un proceso de duelo por el fallecimiento de mi abuelo paterno. Un personaje en mi vida. Recuerdo muchas cosas y la nostalgia me ha llevado hasta las lágrimas. Le agradezco a la memoria darme esos momentos de nuevo, revivirlos me ha hecho sentirlo cerca. Otros momentos los he recuperado por medio de fotos, videos y audios. Otros los revivo hablando de su legado con mi familia y quienes tuvimos la dicha de tenerlo en nuestras vidas.

Cuando recuerdes algo agradece por poder hacerlo, es un super poder que nos dio Dios, aunque el recuerdo nos lleve a la lágrimas, significa que viviste, que prestaste atención, que estuviste ahí y que fuiste parte de la historia. Construiste historia con vos mismo(a) y con otros.

Un día no estaremos, pero seremos lo que hicimos y los recuerdos que dejamos. Un día las personas y cosas no estarán pero serán en nuestra memoria lo que intencionalmente buscamos construir con ellas. Pero no podremos dejar esas huellas si no caminamos.

Prestemos más atención, seamos intencionales en ver y disfrutar como el primer día que llegaron a nuestras vidas: nuestro trabajo, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestra pareja… No demos por sentado ni la salud ni la compañía de repente un día talvez no estén y no quiero que repitas mi frase de esa mañana: “Debí prestar más atención

Publicado por Anita López García

Profesional en Orientación y mamá de Esteban. A Dios le debo todo. Soy amante de los atardeceres, la playa y el té matcha cada mañana. Me encanta ver milagros en lo más sencillo.

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