Del Encanto de amar (nos) tal como somos

El final del año 2021 nos trajo la nueva propuesta de Disney, con un acercamiento a la cultura colombiana en una producción musical con música muy bien lograda (composiciones del neoyorkino Lin-Manuel Miranda de origen puertorriqueño), personajes muy bien logrados y entrañables, y como línea de acción una historia que combina todo el realismo mágico pero basado en situaciones que muchos pueblos latinoamericanos pueden sentirse identificados.

Seguramente muchos ya hemos visto la película, o al menos nos hemos encontrado en redes sociales fragmentos, otros estamos con las canciones de la películasen nuestra cabeza de manera constante (“No se habla de Bruno” es una canción que bien merecería un análisis completo)

Pero al volver a ver la película y analizar elementos que tal vez a primera vista no surgieron, podemos descubrir que Encanto como producto cinematográfico encierra ideas maravillosas sobre el ser humano y sus relaciones más cercanas.

A partir de ahora es posible que aparezcan algunas referencias directas a la película, así que si no la has visto quedas advertido.

La película se centra en Mirabel, una adolescente colombiana que vive con toda su familia, los Madrigal, en un hermoso lugar, su Casita. La familia tiene la particularidad maravillosa de que cada miembro recibe a corta edad un “don”, una habilidad mágica que luego lo ponen al servicio de los Madrigal y de todo el pueblo de Encanto. Así es como Luisa tiene super fuerza, Isabella hace surgir flores hermosas y Antonio (el más pequeño de la familia) tiene la habilidad de comunicarse con los animales.

El tema de la película es que Mirabel nunca recibió un “don mágico”, es una adolescente como las demás, pero tal situación la diferencia de su familia tan llena de dones mágicos. Y esto hace que ella sienta como que no encaja.

La imagen de las puertas mágicas, que surgen en la Casita cuando cada niño o niña recibe su don, podría recordarnos a esos momentos en que cada persona va descubriendo sus propias habilidades, aquello que les diferencia de otras personas y que les hace ser auténticos y distintos.

¿Cuántas veces nos hemos llegado a sentir, así como Mirabel? Sin algo que nos diferencie frente a los demás… sin reconocer en nosotros aquello que nos hace únicos e irrepetibles.

En ese proceso de autodescubrimiento, va también de la mano la autoaceptación. Esa que Mirabel alcanza cuando se enfrenta a las exigencias que algunos miembros de su familia imponían, y que incluso afectaban la gran mayoría de miembros de la familia.

Al enfrentar esas imposiciones familiares, esas ideas que en especial su abuela Alma le imponían, Mirabel logra encontrar que ese “don no recibido” era precisamente lo que la hacía única e irrepetible. Y de paso al hacer ese quiebre de su Casita, Mirabel impulsa al resto de su familia a hacer cambios en sus relaciones, a mirarse de manera más amable unos a otros, y a aceptar que estaba bien no tener algún don mágico… porque al final esa magia nace de sus propias singularidades, de su forma maravillosa de ser cada uno.  Que Julieta igual podía curar con su comida, que Camilo puede hacer reír por igual sin cambiar de forma, que Luisa es fuerte cuando se permite ser débil… y que Mirabel tiene ese don maravilloso de enseñar a toda su familia que es hermoso aceptarnos tal como somos.

Mirabel

El enésimo propósito de año nuevo

¡Si, uno más!

A nadie mata un propósito más de año nuevo, ¿no?

Igual seguramente ya hemos pasado de la etapa de vida donde hacíamos un listado de chorrocientos propósitos anualmente a la etapa donde solo queremos ‘vivir un día a la vez’, que en si mismo no deja de ser un propósito.

Ya dejamos de luchar por la paz mundial y a duras penas estamos luchando por la paz mental e interior nuestra. Ya no luchamos por bajar los kilos navideños sino que ahora luchamos contra los estándares superficiales de belleza de la sociedad actual. Ya no salimos a correr a diario, ahora solo caminamos un rato si no llueve. Ahora nuestro lema pasó a ser: “menos es más”.

Solo bromeo un poco con esto. Al final de cuentas es un tema muy personal. Sin embargo, ahí en lo profundo hay algún tema por cumplir o resolver y lo sabemos. ¿Cuál es el propósito de más valor, el que esperás –ahora si, cumplir?

Sea cual sea, ojalá lo logrés. Lo deseo de corazón. Hacé un plan, anótalo en una agenda y dale.

Yo solo vengo a proponerte hoy un propósito más, pequeño y perfectamente ajustable al cualquier otro que te hayás propuesto: celebrá cada pequeño triunfo. Exacto, celebrá. El cómo lo establecerás vos, pero felicitate por cada madrugada para ir a hacer ejercicio, cada libro leído, cada venta exitosa, cada examen aprobado, ese kilómetro corrido. Cada logro lleva detrás de si un esfuerzo, una dedicación y un compromiso con vos mismo y por cumplirte es bueno que te felicités.

También encontrarás la forma de hacer la celebración, yo sé que si. Pero recordate que aunque no sos ilimitado ni perfecto, sos capaz y tenés con qué salir adelante. Que cada celebración te llene de regocijo y ánimo para lo que sigue. Es el gol que anotaste, es el Abierto de Tenis que conquistaste, es la cima que escalaste, es la graduación por la que esperaste años. Esos son momentos de celebración, ¡y vaya que se celebran! Entonces no te quedés atrás.

¡A por un año lleno de celebraciones!

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”

Todos hemos escuchado alguna vez esta famosa frase de uno de los superhéroes favoritos del universo de Marvel Comics… así es, me refiero al Hombre Araña. Y a propósito de él, hace un mes estrenaron su más reciente película: El Hombre Araña sin regreso a casa (Spiderman no way home).

Personalmente me encantó pero es porque soy un fiel fanático de los comics de superhéroes y de las películas de Marvel pero ahorita no quiero hablar de la película desde un punto de vista cinematográfico sino más bien rescatar algunas enseñanzas que me dejó, así que si aún no la han visto les recomiendo que dejen de leer este artículo porque puede contener algunos spoilers.

A lo largo de la película Peter Parker, el personaje principal experimenta una serie de emociones y a su vez, algunas reacciones (tal vez un poco impulsivas) que hicieron que la bola de nieve se hiciera más grande y se complicaran más las cosas.

Me llamó la atención que al no poder entrar al MIT (la universidad a la que quería ingresar con su novia MJ y su amigo Ned), ni siquiera intentó ir a la universidad a explicar su situación: que él no era un asesino y que sus amigos eran inocentes. En lugar de eso, fue donde el Dr. Strange a pedirle un hechizo que hiciera a todos olvidar que él era el Hombre Araña, excepto los que ya sabían su identidad, causando que el universo estuviera en peligro de ser destruido.

El Dr. Strange le dice que el problema no es que todos sepan su identidad, sino que él quiere vivir dos vidas y mientras más lo haga, más peligroso será.

Entonces me surge estas preguntas: ¿Qué hubiera pasado si Peter hubiera tratado de resolver las cosas por la vía del diálogo? ¿Cuántas veces tratamos de llevar vidas distintas, aparentando algo que no somos? Tal vez si hubiera hablado las cosas, no hubiera traído por accidente a varios villanos de otros universos, ocasionando que uno de ellos matara a su tía.

A partir de esto, se llena de un gran sentimiento de culpa e ira, lo cual más adelante cuando aparecen otros hombres arañas de otros universos le dicen que esa ira sólo lo destruirá, que ellos pasaron mucho tiempo tratando de salir de la oscuridad y que no querían que él cayera en lo mismo sólo por buscar venganza.

¿Cuántas veces nos aferramos a algo y no soltamos el pasado y pensamos que es nuestra culpa que las cosas estén así? En lugar de eso, deberíamos buscar soluciones, dejar ir el pasado y mirar las oportunidades que nos presenta el futuro.

Además qué importante es rodearnos de las personas correctas. En la película vemos como MJ, Ned y los otros dos Peter de los otros universos ayudan a nuestro Peter principal a salir adelante, a superar sus sentimientos negativos, a perdonar y a perdonarse.

Vemos también como Peter le devuelve la oportunidad de redimirse a todos los villanos, ayudándoles a curarse y a ser mejores personas, aun cuando ellos mismos no creían que podían serlo.

Entonces, ¿qué enseñanzas me dejó esta película?

1. Debo aprender a conocerme, saber quién soy y reconocer de lo que soy capaz, eso quiere decir que tengo que “creérmela”.

2. Es muy importante hablar las cosas, tratar de resolverlas por la vía de diálogo.

3. Debo aprender a perdonarme y recordar que no todo lo malo que pasa es mi culpa, que es importante buscar soluciones y en lugar de preocuparme, empezar a ocuparme para hacer que las cosas sucedan.

4. Debemos creer en las segundas oportunidades. No importante cuan bajo hayamos caído, siempre tenemos que creer que somos capaces de levantarnos.

5. Es muy importante rodearse de las personas correctas, ellas me ayudarán a levantarme y salir adelante en mis momentos de mayor oscuridad y desesperación.

Y por último, retomar la famosa frase que le dijo la tía May y el tío Ben antes de morir y ha sido la frase característica de nuestro amigable héroe local: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Debemos recordar que nuestro poder viene de adentro y siempre que creamos en quiénes somos, seremos capaces de hacer cualquier cosa.

“Borrón… ¿y cuenta nueva?”

Siempre en esta época las personas tienden a hacer un “borrón y cuenta nueva” y empiezan el año desde cero. Con todo lo que no pudieron cumplir del año anterior simplemente dicen: “bueno, no lo logré, será intentarlo este año” o sencillamente hacen nuevos propósitos para iniciar el año y dejan atrás los que quedaron inconclusos el año pasado.

Hace unas semanas salí a comer con unos amigos y nos pusimos conversar sobre: ¿por qué siempre hacemos nuevos propósitos en año nuevo? ¿Por qué las personas cuando llega el 31 de diciembre o el 1 de enero se ponen nuevas metas? ¿Será realmente un “borrón y cuenta nueva”?

Después de mucho pensarlo, llegué a la conclusión de que no tiene que ser así, no deberíamos de empezar de cero, si ya existe camino recorrido. Por el contrario, tenemos aprovechar lo que hemos aprendido en el camino, lo que hemos crecido y las oportunidades que hemos tenido.

Creo que por eso muchas veces no logramos cumplir con nuestros propósitos, porque no tomamos en cuenta la experiencia vivida y en ocasiones cometemos los mismos errores o tal vez errores nuevos que pudimos haber evitado si nos hubiéramos detenido a pensar: “qué aprendí de este año que pasó”.

Dicho esto, quiero proponer 5 recomendaciones prácticas para ayudarnos a alcanzar nuestros propósitos o nuestras metas planteadas:

1) Hacer un recuento: primero que todo es necesario hacer un recorrido de todo lo que hicimos y vivimos durante el año anterior y separar lo que fue positivo de lo que no fue tan positivo.

2) ¿Qué aprendí?: lo segundo que deberíamos de hacer es analizar qué aprendizajes me dejaron esas experiencias vividas. Por ejemplo, si manejé con mi carro por la calle y me metí en un hueco y me estalló la llanta, me quedó de aprendizaje que cada vez que pase por esa calle, debo disminuir la velocidad y evitar el hueco.

Si bien, yo soy el chofer de mi vida y tengo que evitar los huecos y obstáculos que hay en la calle, también tengo que tener en cuenta las veces que golpeé a alguien, o que pasé muy cerca de alguien y le asusté o bien, las veces que no quise llevar a alguien (compartir mi camino con esa persona). Al final, ¿qué me dejó todo eso? ¿Qué aprendí? ¿Cómo crecí gracias a esa situación? O simplemente, ¿cómo puedo mejorar?

3) Resignificar: en ocasiones pensamos que lo que vivimos fue algo “malo” pero tal vez sea necesario darle un nuevo significado y ver cómo puedo convertirlo en algo positivo, que me ayude a hacerlo mejor la próxima vez.

4) “Ajustar las alas de mi avión”: siempre me gusta usar esta metáfora. Cuando lanzamos un avión de papel, muchas veces este no llega tan lejos como quisiéramos, no significa que no sirva, si no que debo hacerle ajustes para que vuele mejor la próxima vez.

Tal vez no bajé de peso los kilos que quería porque no hice suficiente ejercicio o porque me propuse una meta muy alta, eso no quiere decir que no trabajé en mi salud física. Lo que hay que hacer entonces es ajustar esa meta para que este año sea algo más realizable y así no frustrarme.

Y por último, celebrar triunfos: no seás una persona tan dura con vos misma, lo importante es el camino, reconocé lo que has logrado y seguí luchando por alcanzar ese propósito, no importa si eso te toma uno, dos o tres años, lo importante es seguir caminando y así no tendrás que hacer un “borrón y cuenta nueva”.

¿Resiliencia?

Hace varios años en mis tiempos de cole en una clase de psicología la profe nos menciona la palabra “resiliencia”, ninguna de mis compañeras ni yo teníamos idea de qué se trataba este nuevo concepto para la vida de todas. Nuestra psicóloga nos menciona de una forma muy resumida que la resiliencia es la manera en que las personas superan las adversidades. En ese mismo momento se me vino a la mente los problemas por los que había pasado y dije “soy una persona resiliente”.

Actualmente al recordar este acontecimiento el haber dicho “soy una persona resiliente” me hace pensar que es una oración tan poderosa, el decirme soy una persona que pase lo que pase voy a salir adelante ante las situaciones adversas que vayan apareciendo en mi vida día a día.

Pero ¿qué es la resiliencia para los profesionales?

Algunos autores mencionan que es:

“Habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva”

“Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas, e, inclusive, ser transformada por ellas”.

Como bien lo mencionan estos autores es hacerle frente a lo que suceda, si nos ponemos a pensar en algún momento del año siempre van a aparecer conflictos y siempre suceden diferentes acontecimientos difíciles, situaciones en la que muchas veces podemos decir “ya no puedo más”, “este problema me tiene cansada”, “no sé qué hacer” como lo viví con la separación de mis papás. Yo no entendía por qué pasaba, lloraba, me sentía triste y hasta culpable de ser la razón de que ellos se separaran, pero con el tiempo al ser resiliente, al salir adelante, apoyarme en las personas que amo aprendí que el sentirme así era válido, porque la vida no es perfecta y ni está cerca de serlo aunque quisiéramos; pero, lo que si sé es que somos y podemos seguir siendo personas resilientes. Debemos recordar si hemos salido adelante ante algún problema antes, es decir que fuimos resilientes, actualmente también lo podemos ser, en ocasiones nos va a costar más que veces anteriores, o que necesitemos ayuda profesional, pero tengámoslo presente que sí podemos ser resilientes en nuestra vida.

Por eso recordemos decir siempre esta oración tan poderosa como alguna vez lo dije: “soy una persona resiliente”.

¿Cómo prepararme para la cuesta de enero?

Para muchas personas diciembre y/o enero, son meses complicados, e incluso de crisis.

Para la persona trabajadora independiente su crisis se da en diciembre, ya que desde finales de noviembre las empresas dejan de contratar servicios externos, por lo que es un época de “vacas flacas”, mientras esperan que el año comienza para que empiecen a solicitar de sus servicios.

Para la persona asalariada, su crisis se da a inicio de año, con la famosa “cuesta de enero”, aun cuando en diciembre recibieron el aguinaldo a final de año, en muchas ocasiones, ese dinero ya está comprometido para pagar algunas deudas pendientes o bien, para comprar algún presente para los seres queridos.

Entonces viene la pregunta: ¿Cómo sobrellevar esta situación? ¿Cómo sobrevivir a la cuesta de enero?

Los especialistas hablan que todas las personas, independientemente de si trabajan para alguien más o son autoempleadas, deberían apartar al menos el 10% de sus ingresos a lo largo de todo el año, y si bien es cierto el año está terminando y tal vez no hubo oportunidad de hacerlo, siempre se puede tomar medidas al respecto.

He aquí algunas recomendaciones:

Salve su aguinaldo: si no lo hizo durante el año, todavía lo puede hacer con su aguinaldo. Guarde al menos el 10% de este para suplir cualquier necesidad que pueda surgir en enero.

Priorice: haga una lista de las cosas que verdaderamente necesite comprar, o mejor dicho, de los regalos que le gustaría dar ahora en diciembre. Y recuerde, ¡los mejores regalos no siempre vienen en caja! Esto quiere decir que tal vez usted puede darle un regalo a ese ser querido, sin necesidad de gastar mucho dinero, tal vez la otra persona, sólo desea tiempo de calidad con usted.

Prepárese: ya sea que trabaje independientemente o sea asalariado, tome un tiempo para planear cómo va a iniciar su año, analice los proyectos que tiene, haga un presupuesto para el año que comienza y haga una estrategia de cómo puede mejorar sus ingresos.

Sea paciente: no desespere, recuerde que después de toda época de “vacas flacas”, viene otra de “vacas gordas”, simplemente organícese, ordene sus finanzas y sea paciente mientras llega esta época de prosperidad.

Y mientras tanto, aproveche este tiempo y disfrútelo con sus familiares y seres queridos.
¡Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!

Llegan la navidad y otras fiestas, ¿cómo quiero vivirlas?

Llega la época navideña y el fin de año, con todo lo que ello implica. Más allá de las creencias particulares, suele ser un tiempo con mucho movimiento: actividades, celebraciones, reuniones, eventos; y también cierres de procesos: personales, de trabajo, familiares, etc.

En medio de todo ello, éste puede ser un tiempo para disfrutar, un tiempo sólo de “mucha fiesta”, un tiempo de tristezas y soledad; o puede ser un tiempo muy significativo a nivel personal y comunitario. Todo depende de cómo decidamos vivirlo y el sentido que le demos.

Las celebraciones son una parte importante de todas las culturas, y para muchas personas la navidad y el fin de año son ocasiones perfectas para acercarse más a otros; sea a la familia, a la comunidad, a miembros de una iglesia, a compañeras y compañeros de trabajo, en fin; las fiestas pueden ser una buena oportunidad para alegrarse con otras personas, compartir, hacer a un lado los problemas o dificultades para enfocarse en las alegrías y logros, y crear un mayor sentido de unión y pertenencia.

Lo importante en este punto es, en un primer lugar, que las personas involucradas estén siempre en la libertad de elegir lo que desean celebrar y cómo desean celebrarlo, evitando el sentimiento de obligación en las actividades o encuentros. Además, cada una y cada uno debe darle el sentido y el valor a estas celebraciones, para vivirlas con la mayor profundidad posible; para disfrutar y celebrar con voluntad y disposición. El sentido puede ser desde lo más personal, lo espiritual, lo recreativo, hasta lo más comunitario.

Para muchas personas, la época es un recordatorio de la importancia de ciertos valores que a veces se olvidan durante el año: la solidaridad, empatía, humildad, unión, entre otros. Cómo se vive cada uno de ellos depende mucho del contexto y de cada persona, pero vale la pena tomar el tiempo también para reflexionar sobre los valores propios, sobre cómo se vive la propia vida, para con uno mismo y para con las demás personas.

Otro elemento importante de la época son los símbolos externos: decoraciones, adornos, figuras, entre otros. No está de más preguntarnos qué significado le damos nosotros a todo ello, más allá de un elemento decorativo, un árbol, una campana; es bueno darle un significado profundo a cada cosa que ponemos en nuestro hogar, o incluso que vestimos como un adorno. ¿Qué representa para mí cada uno de esos símbolos? ¿cómo influyen en mi vida o cómo me ayudan a celebrar o a acercarme a otras personas?

No puede quedar fuera el famoso tema del consumismo. En nuestro tiempo, como dicen por ahí “todo se vende y todo se compra”, y esa idea se ha extendido a todos los ámbitos de la vida. El comercio en esta época aprovecha mucho más la sensibilidad de las personas; y nos hace creer que verdaderamente necesitamos muchas cosas para ser felices o hacer felices a los demás. Es importante ser muy cautelosos en esta época, ser muy conscientes de a cuáles mensajes estamos haciendo caso.

Los regalos y las compras pueden ser de valor en tanto tengan un significado y una dedicación especial; mientras hagan sentir a la otra persona que se ha pensado en ella y le expresen un verdadero aprecio. Por eso, es importante preguntarse qué es lo que realmente queremos para la otra persona, y cómo le podemos hacer sentir nuestra cercanía y cariño. Recordemos la palabra “presente” y pensemos cómo queremos tener presencia en la vida de las otras personas.

¡Tomemos el tiempo para reflexionar, y celebremos esta época con mucha humanidad y sentido!

¿Es duro el amor?

Una reseña sobre la película Love Hard con una buena mezcla de sentimientos propios sobre responsabilidad afectiva

Somos seres sociales, eso es algo que todos tenemos claro. Pero eso no significa para nada que las relaciones sociales sean algo tan sencillo. Y una muestra de esto es la película, dirigida por director costarricense Hernán Jiménez «Love Hard» y que con su ligera y sencilla trama romántica-navideña alcanzó los primeros puestos a nivel mundial en la prestigiosa plataforma de streaming Netflix hace un mes.

Pero… ¿por qué tanto boom por una película que tiende a re-utilizar esas historias trilladas de amor en épocas sensibles como Navidad? y aunque suene pretencioso creo tener la razón del porqué y es esta: lo que pasa en la película, pasa en la vida. Y no me refiero a que sea frecuente que una persona viaje, sin dudar, de un estado de un país a otro, con pocos días de conocerse por redes, pero lo que si pasa, muy a menudo, es que en nuestras relaciones debemos admitir que no siempre somos 100% sinceros. O por lo menos no desde un inicio. Ese profundo deseo de aceptación intrínseco nos pide a gritos simular eso que sabemos que somos pero que no gusta.

La película retrata un gran engaño de parte de Josh quien en una plataforma de citas se hace pasar por un conocido de su ciudad, que si encaja en los parámetros que socialmente se definen como «atractivo». Esto llama la atención de Natalie quien lleva una vida amorosa muy atropellada y cae en el engaño, vuela kilómetros para conocerlo y se lleva una gran decepción; a pesar de eso decide ayudarle a seguir con el juego a cambio de conocer al verdadero Josh, que se llama realmente Tag . Ella también se une a una cadena de mentiras con tal de vincularse con Tag. Y después de muchos intentos por vincularse todos desde la mentira, la película termina dando el giro (in)esperado de revivir la historia, ahora si de amor genuino entre Natalie y Josh.

¿Cuáles enseñanzas podemos sacar de esta «película de sábado por la tarde»?

En estos tiempos de redes sociales, impera el sentido de pertenencia y aceptación. Se lucha por seguidores y por reacciones y es ahí donde «el amor» se complica más de lo que debería. Las relaciones sociales no son lo mismo que las redes sociales, una reacción no va a poder encerrar las palabras suficientes de todos nuestros sentimientos y es necesario que transcendamos con valentía y transparencia si queremos que nuestros vínculos con los demás funcionen.

No podemos pretender encajar en todo lugar, no es sano y además es agotador. Vivir de apariencias siempre termina poniendo a cada persona en la posición real y generalmente lo hace con rudeza y vergüenza.

Por esto, en temas de amor y amistades es importante que sepamos ser íntegros y honestos con los demás. Por supuesto que esto no es una invitación a pasar por alto el mejorar hábitos o actitudes que sabemos que tenemos y que podrían herir o dañar una relación. La mejora continua es una forma de amar y ser honestos con las personas sobre nuestras luchas y áreas de mejora, nos vulnera pero es la manera de crecer.

«La mejora continua es una forma de amar y ser honestos con las personas sobre nuestras luchas y áreas de mejora, nos vulnera pero es la manera de crecer»

La práctica de la vulnerabilidad en nuestras relaciones no es fácil, ser sincero sobre nuestros mismos y sobre nuestros sentimientos requiere entereza pero es, sin duda, una muestra de responsabilidad afectiva. Hacerme responsable de mis decisiones afectivas hará que establezcamos relaciones más resistentes y mas profundas. Al ser responsable afectivamente minimizo las posibilidades de daños tanto en mi «mapa emocional» como en el del otro.

La película ha sido criticada por su ligereza o lo trillado de su trama… pero y ¿si volvemos una moda la responsabilidad afectiva y hacemos que lo trillado se vuelva normalidad? Que la sinceridad y integridad sean las bases de nuestras relaciones. ¿Es duro el amor? Sí, pero merece todo nuestro esfuerzo.

Culturalmente Inteligentes

-¿Profe puedo hablar con usted?

Así inició una conversación que tuve hace unos años atrás con una adolescente de 16 años, perteneciente a la etnia Ngöbe y madre de un pequeño de 2 años. Su conversación se centró rápidamente en que extraña al padre de su hijo, pero que siente que no le conviene seguir con él porque la distrae de sus estudios. En una conversación de apenas 15 minutos traté de ayudarla a que ella misma buscara una solución a su problema. Pero también durante esos minutos vi confrontadas muchas de las ideas que tenía previamente sobre la manera de atender a una estudiante.

Al sentarnos a hablar busqué dos sillas para hablar frente a frente y sin obstáculos, según lo que aprendí durante mi tiempo de universidad, para favorecer la confianza. Ella separó otra silla junto a un pupitre. En varias ocasiones busqué mirarla a la cara, ella siempre me habló con la mirada baja.

Tal situación me pareció primero un gesto de sumisión propia de una sociedad machista, pero mi apreciación se vino abajo cuando luego de un rato conversé con un adolescente varón, también de 16 años, también de la etnia Ngöbe… que durante 10 min conversó acerca de sus deseos por trabajar con su papá… y durante los 10 minutos siempre habló con la mirada baja.

Consulté sobre esta situación con la encargada del grupo que llegamos ese fin de semana a trabajar en una comunidad indígena de la zona sur. Ella me explicó sencillamente: “ellos al hablar de sus sentimientos por lo general miran hacia abajo, así es su cultura, y en especial con alguien que acaban de conocer”.

Y en ese momento me di cuenta de que, si bien todo el aprendizaje previo durante mi tiempo de Universidad me ayudó a brindar un adecuado servicio, iba a seguir aprendiendo cada vez más sobre cómo trabajar con personas en lugares diferentes. Así fue como investigando me encontré con este término: Inteligencia Cultural.

Christopher Early, en su libro Inteligencia Cultural, define a ésta como “la capacidad para interpretar y responder de la manera debida a las formas de expresarse que cada visión tiene” y señala que en la inteligencia cultural confluyen tres habilidades:

  1. Investigar sobre lo que no se conoce de la otra cultura (Pensamiento)
  2. Sentir ánimo y confianza para tratar correctamente a las personas que forman parte de ella (Motivación)
  3. Adaptar nuestro comportamiento para hacerlo apropiado dentro de los parámetros de dicha cultura. (Comportamiento)

En un mundo cada vez más globalizado, la posibilidad de llegar a trabajar en otros ambientes culturales, o junto a personas de diferentes culturas, es cada vez más factible. Y el desarrollar habilidades de la Inteligencia Cultural puede abrir oportunidades de empleo en diversidad de lugares.

Tener Inteligencia Cultural nos capacita para poder aprender desde las diferencias, buscando la manera más adecuada para tratar a aquellas personas que piensan, visten, hablan o se comportan de forma “diferente” a nosotros: respeto a la diversidad.

Y para poder desarrollar tales habilidades, es necesario ser conscientes que la cultura en todas sus expresiones tiene un fuerte impacto en nuestras acciones, y que cada país o región, guarda una riqueza cultural diversa e igualmente válida y digna de respeto. El reto es llegar a respetar y ajustarse a las diferencias culturales sin perder nuestra autenticidad y sin olvidarnos de nuestra propia cultura. Desarrollar habilidad cultural no significa olvidar nuestros valores personales, es más bien reconocer las señales y adaptar nuestro comportamiento a ellas.

La belleza del universo no es sólo la unidad en la variedad, sino también la diversidad en la unidad.

Umberto Eco

Del cielo solo la lluvia

Deberíamos aprender a hacer balances en la vida. No todo es negro o blanco. No todo es inverno o verano.

Con esto quiero decir que un evento “negativo” que nos sucede en un momento puntual no tiene que ser necesariamente “negativo”. Quizá nos dejó aturdidos en el momento de recibirlo, quizá nos ha mantenido desalentados con el paso del tiempo. Pero siempre existe la forma de darle la vuelta y que sea algo positivo, el inicio de un mejor momento en nuestro andar.

En los últimos meses muchas personas se han enfrentado de manera abrupta a la realidad del desempleo. Y hago mención de esto porque no es lo mismo quedarse desempleado a quedarse desempleado en una pandemia y con los escenarios de dificultad económica que tenemos actualmente.

¿Qué puede salir bueno de un momento así?

A muchos nos ha sacudido esta situación. Obliga a replantearse cosas y actitudes, a revisarnos a profundidad, a depurar el CV, a pensar en una propuesta de valor. En síntesis, a invertir en nosotros. Porque, de otra forma, es poco probable que lo vayamos a hacer.

A eso me refiero con eso que del cielo solo la lluvia. El resto tenemos que buscarlo nosotros.

Recientemente leí un poco de la historia de Maye Musk, madre de Elon Musk, el hombre más adinerado del planeta. ¡Vaya historia! Se casó muy joven, se divorcia a los 31 años, emigra con sus hijos pequeños y así tuvo que salir adelante, teniendo hasta 5 trabajos a la vez en algún momento puntual de su vida. Y ahora, a sus 71 años, disfruta del éxito profesional y la satisfacción de haber visto a sus tres hijos salir adelante.

Rescato unas de sus palabras, brindadas en una ponencia para INCmty2021, un evento para emprendedores de habla hispana: «si estás en una situación mala en tu vida personal o profesional, debes hacer un plan para salir de eso (…) Necesitas hacer un plan para un cambio cada día. Da miedo, pero poco a poco podrás recuperar tu confianza al trabajar para sobrevivir».

Del cielo solo la lluvia. Si estamos atravesando un momento difícil o apretado, no van a llegar a buscarnos a la casa o nos van a tener simpatía por nuestra linda cara. Hay que buscarse la vida, hacer un plan, diseñar una estrategia y empezar a andar. Quizá en el camino haya que ir modificando el plan, pero va a ser producto de nuestra acción. Y ya eso, por si mismo, será muy motivador para nosotros.

Y mientras vamos por el camino saliendo adelante, llevemos paraguas por si nos cae un aguacero, lo único que si cae del cielo.