Escucha Empática: una herramienta para vincular

En el trajín diario, a menudo pasamos por alto la poderosa herramienta que poseemos: la capacidad de escuchar de manera empática. 

La escucha empática es un acto profundo de conexión humana. Al practicarla, reconocemos la humanidad compartida, comprendemos las alegrías y las penas del otro, y construimos puentes emocionales que fortalecen nuestras relaciones.

Cuando somos verdaderamente escuchados, experimentamos validación y aceptación, establecemos un vínculo que permite comprender y ser comprendidos canal indispensable para una comunicación asertiva.

¿Cómo podemos incorporar la escucha empática en nuestras vidas diarias? Aquí hay algunos consejos prácticos:

Presencia plena: cuando alguien comparte sus pensamientos o sentimientos, concéntrate completamente en sus palabras, elimina distracciones y muestra un interés genuino. Si estás realizando alguna actividad y no puedes escuchar inmediatamente, puedes pedirle 2 minutos a la persona para terminar con tu actividad y poder centrarte en escuchar.

Empatía activa: no se trata solo de oír, sino de comprender; haz preguntas reflexivas que demuestren tu interés y profundiza en la experiencia del otro.

Silencio compasivo: a veces, el silencio puede ser más elocuente que las palabras; brinda espacio para que la persona se exprese sin sentir la necesidad de llenar cada pausa con palabras.

Elimina prejuicios: practica la compasión y evita juzgar, permitiendo que la otra persona se sienta aceptada.

En la familia, la escucha empática puede ayudar a comprender las preocupaciones de cada miembro, fortaleciendo los lazos y resolviendo conflictos mediante el entendimiento mutuo. En relaciones de pareja, permite abordar tensiones con empatía, fomentando la comunicación efectiva y construyendo una base sólida. En el trabajo, la escucha empática mejora la colaboración al comprender las necesidades y perspectivas de los colegas, contribuyendo a soluciones más efectivas y un ambiente laboral más positivo.

¿Me comunico?

Recuerdo que desde pequeña en la escuela se nos enseñaba sobre la comunicación y actualmente como docente enseño que encuentra la verbal, la no verbal, que nos podemos comunicar desde un gesto, una seña o una simple palabra. Pero constantemente me pregunto si realmente ejercemos esa comunicación como debería, o ¿se nos ha instaurado con el tiempo que al responder con un simple sí sin ver a la persona estoy bien?

 Actualmente nos hemos visto muy influenciados por la tecnología, definitivamente ha sido de gran ayuda, pero por otra parte tiene algunas consecuencias negativas si no le damos el uso adecuado.

Al observar las personas en el día a día el uso del celular cada vez se hace más grande, si bien es cierto es una herramienta enorme, sin embargo, en espacios muy importantes como el compartir en mi familia o amigos genera que no disfrutemos y comuniquemos realmente. Debido a esto estamos perdiendo momentos muy importantes, por ejemplo; con mi mamá, mi pareja, mis estudiantes.

Al realizar esto constantemente, no nos estamos comunicando como debería, se han perdido comportamientos tan básicos como el poder ver a una persona mientras habla, ver sus gestos, su lenguaje corporal que me puede decir cómo se siente, si está feliz o incluso si puede pasar por un duro momento dependiendo de los movimientos que realiza en ese instante, solo por el hecho de dirigir la mirada a una pantalla no les estoy dando mi tiempo y atención.

Al ver estos comportamientos tan seguidos en muchas personas incluso los más cercanos, pienso que con el tiempo nos podríamos lamentar, por ejemplo, no sé cuánto tiempo voy a poder aprovechar a mi mamá y tal vez en un futuro desee ese momento que perdí al estar viendo una serie en mi celular. Es importante decir que no es malo ver una serie, pero mientras me hablan ¿está bien hacerlo?

Por eso la comunicación va más allá de identificar cuál es, o en mi caso de enseñar sus tipos, al contrario, enseñemos el poder ejercer esa comunicación de una forma asertiva. De entrenar la escucha, de disfrutar eso momentos, de poder reír, jugar, entre tantas cosas.

Ahora al ir finalizando y ver cómo nos ha cambiado la vida en cuanto al comunicarnos es una pregunta que quiero proponerme todos los días y a la vez los invito que lo hagan para poder ir cambiando esto poco a poco. Será que ¿nos estamos comunicando bien con los que amo?, ¿estoy aprovechando mi tiempo al máximo? Si la respuesta es no, pongámonos de reto de dejar nuestros celulares, tabletas, computadoras un rato de lado,

Ejerzamos y enseñemos con el ejemplo la verdadera comunicación.

El flechazo que hiere

Se acerca la celebración del día de San Valentín, y con ella se mueven muchas emociones, pensamientos y estrategias de mercadeo también. Pero hay muchos temas que quizás no se suelen mencionar porque no generan siempre alegría o felicidad. Son aquellos temas que más allá del amor “romántico” o del enamoramiento, pueden ser más bien situaciones o factores negativos en una relación de pareja. Y así como es importante reconocer y rescatar lo “bonito” y lo positivo, también es importante reflexionar sobre algunas dinámicas que podrían no ser tan buenas para ambas partes.

Uno de estos temas es el apego. Si bien hay tipos de apego que pueden ser positivos o que son incluso necesarios, hay otros tipos de apego que pueden más bien “atarnos” a una persona de una manera negativa y que puede tener importantes efectos en la relación y en las personas que forman parte de ella.

El depender totalmente de la pareja, por ejemplo, cuando se le limita o prohíbe a uno de los miembros realizar actividades de forma independiente, tener sus tiempos personales, reunirse con otras personas o amistades por sí misma, o si las decisiones de pareja dependen sólo de una de ellas, si sólo una puede hacer propuestas o dar opiniones, o aún peor si sólo esa persona va a tener siempre la “decisión final” o es la única que “siempre tiene la razón”; puede haber un conflicto importante, ya que se está anulando a la otra persona o hay una dependencia muy negativa.

Esto puede ir de la mano también con el tema del “manejo del poder”. El poder puede tener diferentes aristas y diferentes niveles, y en una relación puede generar dinámicas muy dañinas para ambos. Hay ocasiones en que, por la posición socioeconómica, por la formación intelectual, por tener un mejor trabajo o una mejor posición laboral, una de las personas va a tener una posición que es vista como “superior” consciente o inconscientemente, y la otra persona se ve como “menos” o siente que es la que siempre tiene que seguir lo que la otra dice o quiere.

Siempre habrá circunstancias diferentes para cada miembro de la pareja, pero es importante que haya mucho diálogo y negociación para que ambas personas puedan estar en la relación con un nivel de igualdad, de equilibrio. Puede ser que una persona aporta más económicamente, y eso no tiene porqué implicar que la otra persona tiene una “deuda” y por lo tanto debe tener una cierta posición de sumisión; sino que cada uno aportará desde su realidad buscando un equilibrio entre las diferentes áreas que componen una relación.

Todos tenemos diferentes maneras de relacionarnos, de expresar nuestro afecto y nuestro cariño, por lo que esto no significa que, si uno de ellos siempre da chocolates a su pareja, debe esperar lo mismo de la otra persona. Puede ser que la otra persona prefiera cocinar un desayuno, o escribir un poema. Lo importante no es la manera, sino que el dar y recibir aprecio y cariño sea algo equilibrado, de igual manera con lo económico y con el apoyo emocional. Porque muchas veces sucede que una sola persona es la que debe dar, aportar, apoyar y soportar, y la otra persona realmente se mantiene en un estado de comodidad, o aún peor, de exigencia constante. Esto puede generar que una persona termine desgastándose, por ser quien siempre debe darse en la relación, generando cada vez más expectativas y dependencia.

Cualquiera de estos factores puede generar que una relación no sea positiva para ambas personas, y tampoco les permita crecer como individuos ni cómo pareja. Ante esto es muy importante tomarse la tarea de observar la relación, cómo cada uno se comporta y se relaciona con el otro. Es vital fomentar el diálogo y la comunicación constantes, donde cada persona pueda expresar su opinión y perspectiva, fomentar espacios de decisión en conjunto, de escucha y tomar decisiones y acciones para el bien de ambos. Y en caso de ser necesario, buscar también ayuda profesional, que les pueda dar más herramientas para mejorar y fortalecer la relación.

Un minuto a la vez

Cada 4 de febrero se conmemora el día mundial contra el cáncer, una enfermedad compleja en todo sentido que sin dudas podríamos decir que toda familia ha lidiado con ella, unos han logrado sobrepasarla y otros por el contrario han sufrido la pérdida.

Personalmente he caminado en los dos escenarios, como acompañante, y definitivamente es un trayecto que deja grandes enseñanzas de vida. No se vuelve a ver la vida de la misma forma, se amplia el panorama y se vuelve a ver al cielo más de lo acostumbrado.

Aprovechando la fecha y el mes, pues el 15 de febrero se celebra el día contra el cáncer infantil también, me gustaría que en este día podamos reflexionar y compartir las siguientes enseñanzas con quienes puedan estar pasando por esta situación de vida:

  1. No se vive un día a la vez, se vive un minuto a la vez: se ha hecho un popular el dicho “un día a la vez” y más en casos como estos, pero estoy segura que en el reloj del cáncer la vida deja de llevarse en años y en días y se empieza a vivir en minutos. La realidad cambia, por que la vida puede acabarse con o sin cáncer, pero cuando la enfermedad toca esa vida cambia su conteo. La rutina cambia y hasta la comida mas sencilla se convierte en un motivo de alegría. Abrir los ojos y ver al ser amado, levantarse, ducharse, y tomarse el café. Un atardecer puede traer mucha serenidad, pero a la vez nostalgia. Se despierta un hambre por saborear la vida minuta a minuto… ojalá así viviéramos siempre.
  • Cambiar el enfoque de lucha por el de gratitud: un día de estos leía el testimonio de una persona que lucha contra el cáncer y me llegó al alma su determinación de no enfocar su vivencia de la enfermedad como una lucha, que es común en este tipo de situaciones, y lo decidió así porque sintió que tomar una posición de lucha contra su propio cuerpo iba a desgastar las pocas fuerzas que está teniendo. Su enfoque sería entonces la gratitud: daría gracias por lo que su cuerpo puede hacer, gracias por la fuerza que recibe de Dios, gracias por su red de apoyo, gracias por lo que no podía hacer más pero que le enseña a valorar. Sé que este enfoque no es sencillo, pero le encuentro el mayor de los sentidos a multiplicar fuerzas por medio del agradecimiento.  
  • El cáncer no es sinónimo de muerte, pero sí de aprendizaje: la tecnología en la medicina es un área que no descansa y que cada hora tiene un avance más que nos acerca a, si no terminar, por lo menos a aliviar con más éxito cada reto médico y esto no es ajeno al tratamiento oncológico sin embargo mas que sentirnos esperanzados en el poder de la cura, pensar que el cáncer sea cual sea su desenlace en la vida de una persona siempre es motivo de aprendizaje. Hay personas que su vivencia de la enfermedad la trasforman en perdón, en unidad familiar, en proyectos de ayuda social y aquellos que pierden su vida en ella son capaces también en inspirar a otros por medio de legados invaluables que impulsan a no dejar morir la alegría de vivir. De cualquier manera, siempre hay ganancia.

A quienes están en medio de un diagnóstico, a quienes son acompañantes, a quienes sobreviven y a quienes vemos desde la barrera, pero tenemos el corazón anuente a dejarse inspirar: Gracias y ánimo. Son valientes.

Un niño, una garza y la importancia de decir adiós

Las películas de animación en los últimos años se han abocado a abordar más a menudo sobre temas más profundos, de manera que en muchas ocasiones su público más específico son las personas adultas. En el 2023 el gran director japones Hayao Miyazaki lanzó su más reciente película Kimitachi wa Dō Ikiru ka (君たちはどう生きるか? lit. ¿Cómo vives?), llamada en Latinoamérica “El Niño y la Garza”.

La película está inspirada en un libro con el mismo nombre, aunque con cambios profundos que la alejan de la novela original. Cuenta en la película la historia de Mahito, un niño japonés que vive durante la época de la segunda guerra mundial, y que a los 12 años pierde a su madre en un incendio mientras la mujer estaba en un hospital. El niño se traslada unos pocos años después con su padre a la casa de su tía (hermana de su madre) quien se ha casado con el padre de Mahito y espera un hijo.

Y en medio de un ambiente lleno de simbolismos profundos y espacios oníricos, vemos a un protagonista que se encuentra enojado y resentido. Mahito se encuentra molesto por lo que vive: perder a su madre, mudarse, iniciar en una nueva escuela, ver a su padre iniciar una nueva relación. Resiente el vivir en medio de la guerra, de la cual su padre incluso se está beneficiando ya que tiene una empresa que crea municiones que son utilizadas en la construcción de aviones.

Mahito se enfrenta con sus dolores más profundos, pero a la vez a sus resentimientos, su mundo ha cambiado y él no sabe como afrontarlo. Aunque es respetuoso con su padre y tía, es evidente que él no desea eso que está viviendo ahora y que es su nueva realidad. Mahito está afrontando varios duelos (la muerte de su madre, el cambio de domicilio, la venida de un nuevo hermano, la nueva relación de su padre con su tía), los cuales le agobian y le encierran en sí mismo, de manera que en los primeros momentos de la película el niño apenas si habla con los adultos a su alrededor.

Allí aparece una misteriosa y mágica garza, la cual acompaña al niño en un viaje de autodescubrimiento, pero también de sanación de sus duelos. Mahito aprende también que él no es el centro de todo, y que las personas a su alrededor tienen emociones y sentimientos por sanar. Y que el protagonista sea un niño de 12 años incluye otro espacio de duelo: el paso de la infancia a una adolescencia con todo lo que ello comprende.

Es una película que habla sobre múltiples temas, pero uno de los que lo rodean es precisamente ese: los duelos y las pérdidas. Porque cuando las personas van creciendo es usual que esas pérdidas se vayan acumulando, y que los duelos sean cada vez más constantes. Es por ello importante ver con una mirada hacia lo que se puede aprender de esos duelos, porque la sensación de pérdida también puede apoyar los procesos personales de crecimiento.

Porque los duelos y perdidas también pueden llegar a crear espacios y momentos de cambio y desarrollo, pero dependerá de cómo lo transite y la re-significancia que se le de en la propia vida. Mahito llega al punto donde aprende a decir adiós, pero a la vez aprende a recibir todo lo nuevo que llega a su vida. Y es que para recibir lo nuevo, muchas veces es necesario dejar ir algo.

Vernos competentes a nosotros mismos

Se dice que nunca en la historia de la humanidad había estado tan al alcance de la gran mayoría de gente el proponerse y alcanzar sus metas. La esperanza de vida ha aumentado, la posibilidad de formarse académicamente, de comer más sano y hacer ejercicio, las ventajas de la tecnología y la facilidad de acceso a la información se encuentran entre las principales razones de esta circunstancia favorable.   

Y es que una de las mejores cosas que podemos hacer por nosotros mismos es, justamente, eso. Soñar con lograr alguna meta y poner manos a la obra. Y, entre más difícil sea de alcanzar la meta, nos permite experiencias y aprendizajes que nos ponen varios escalones arriba de quienes buscan solamente estar cómodos. Nos permite ser mejores y mejorar a aquellos quienes nos rodean.

Acá es importante anotar que tampoco se trata de irse de bruces detrás de cualquier “oportunidad” que se nos presente. Ya sabemos que los extremos son malos y, en este caso particular, lograr un equilibrio adecuado entre ser cauteloso y ser atrevidos es muy importante.

Porque necesitamos ser cautelosos para evitar errores “tontos” que a la postre terminan agotándonos y provocando ansiedades, enojos y frustraciones de a gratis. Pero, a la vez, debemos ser lo suficientemente atrevidos como para apostar por nosotros mismos, nuestras capacidades y estar “incómodos” un corto tiempo para lograr la gratificación, crecimiento y aprendizajes a mediano y largo plazo.

 La imagen que tenemos hoy de nosotros mismos está constituida, en buena parte, por la evidencia histórica de nuestras habilidades, por aquellos logros que obtuvimos en algún momento de la vida. Seguramente hoy no lo recordamos, pero estuvimos muy felices de haber aprendido a caminar, a leer y escribir cuando éramos niños. ¡Ni se diga de cuando aprendimos a andar en bicicleta o a patinar! Un refuerzo positivo por parte de alguien más era una medalla de oro para nosotros.

Hoy día, ciertos desafíos nos parecen una cumbre inalcanzable. Eso sucede porque, en algún momento del camino, aquellos chicos ávidos de aprender y vivir le dimos paso a jóvenes asustadizos y a adultos miedosos que nos derrumbamos con el primer traspié u opinión desfavorable, sin darnos cuenta que la fórmula sigue siendo la misma a cuando éramos niños: cuantas más cosas difíciles nos esforcemos por hacer, más competentes nos veremos y sentiremos.

El esforzarse y vernos hacer cosas difíciles, de forma balanceada, es de los mejores regalos que nos podemos hacer en la vida. Sería un detallazo que nos lo obsequiemos más a menudo.   

¿Tratando de ser más organizado? Ideas que pueden ayudarle a lograrlo

Muchos de nosotros, sin duda, admiramos a las personas que logran ser organizadas. En mi caso personal admiro a mi hermana que maneja su agenda siempre hermosa y al día, tiene un closet impecable organizado por colores y tipos de prendas, llevando un control de sus entrenamientos, en fin una persona que desde pequeña es simplemente súper organizadora.

Si como yo ustedes son personas que llegaron tarde a la repartición de la organización, les voy a dejar unos tips que pueden serle de utilidad para que poco a poco pueda adaptarlo a su vida cotidiana.

1. Realice una lista semanal de pendientes; en una libreta o de manera digital, hay varias apps que pueden ayudarle en esta tarea, mantener una lista de pendientes a la mano nos ayuda a que podamos anotar cada vez que surge algo y además es muy útil al momento de realizar la planificación.

2. Tome un tiempo al inicio y final de su día para pasar en limpio esta lista de pendientes, ya sea a una agenda o planificador, a fin de que día a día pueda gestionar las tareas pendientes. Estas tareas puede clasificarlas a nivel profesional, personal, estudio, etc; las cuales puede destacarlas en algún color para ayudarse a visualizarlas de mejor manera.

Para ayudarse con este paso puede utilizar distintas técnicas como por ejemplo la de mantener la bandeja de entrada vacía, la cual consiste en clasificar los pendientes, y ponerles tiempos límites para cumplirlos. Otra es la estrategia de comerse una rana; esta técnica ilustra por medio de la metáfora que las tareas pendientes que nos agraden menos sean las que les demos prioridad, de esta manera se puede ir saliendo de ellos y poder disponer de tiempo durante la semana para tareas que nos resulten más agradables, en otras palabras «al mal paso darle prisa», como solemos escuchar.


3. Delegue tareas; en cualquiera de los ámbitos que necesitemos organizar los pendientes hay muchas tareas que solemos asumir y pueden ser realizadas por otras personas, colegas de trabajo, familiares, compañeros del grupo de estudio, dentro de los pendientes tenemos que aprender a delegar sobre las tareas que son exclusivamente para nosotros y cuáles puede hacerlas alguien más o incluso pedirle ayuda en caso de ser necesario. Hay tareas que hacerlas al lado de alguien puede ser más eficiente e incluso divertido.

4. Organice su entorno físico; tanto en la oficina, como en el hogar es importante mantener el espacio limpio, donde cada cosa tenga su lugar y que se vea armonioso. Para esto puede buscar ideas de organización en sitios como Pinterest o en documentales que le ayuden a organizar, puede ajustar a su estilo y dar ese toque personal a sus espacios, busque la manera de optimizar el espacio para que este le brinde motivación al momento de desempeñar sus tareas cotidianas.

5. Deje a un lado la procrastinación; si usted analiza su día a día puede llegar a sorprenderse del tiempo efectivo dedicado a lo que realmente se propuso. Por lo tanto hay que liberarse de la procrastinación, una técnica muy efectiva es la de incluir dentro de la organización de su tiempo espacios para el esparcimiento, realizar pausas activas por ejemplo, o buscar momentos donde pueda descansar por lapsos cortos de tiempo. Estas acciones le ayudan a no aburrirse y despejar la mente en el día a día.

El lograr ser personas más organizadas es bastante beneficioso para nuestra vida, ayuda a reducir la carga de estrés, nos aleja del agotamiento, dá más espacio para la creatividad y muy importante nos hace personas más productivas.

Le invito a poner en práctica estas estrategias, y que este 2024 sea un año de éxitos y muy organizado.

No esperemos hasta año nuevo para hacer el cambio

En estos días es muy común escuchar frases como: “¿Y cuáles son tus propósitos para año nuevo?”, “ahora sí voy a empezar a ir al gimnasio o empezar la dieta”, “365 páginas para ser feliz” – o en el caso de este año que es bisiesto, 366 ¡Jeje! -.

Y está bien porque siempre debemos establecer metas para mejorar como personas, pero me surge la duda, ¿por qué siempre esperamos hasta inicio de año para hacer un cambio o establecer una meta o un propósito?

Cuando a mí me preguntan por mis propósitos de año nuevo, normalmente digo que no tengo nada nuevo, sino que tengo propósitos vengo trabajando desde hace tiempo, desde el año anterior. Que si bien es cierto es bueno ponerles fecha de evaluación para revisar si se está cumpliendo, no necesariamente esa tiene que ser en año nuevo.

Siempre que atiendo a una persona que quiere realizar un proceso de Proyecto de Vida le digo que, si quiero tener un carro de aquí a 5 años, no debo esperar que pasen esos 5 años para ver de dónde “me saco” un carro, esto quiere decir que es un proceso y si quiero alcanzar una meta, debo trabajar por ella desde hoy para lograrlo.

Entonces, ¿está bien plantearse metas o establecer propósitos de año nuevo?

Ni está “bien”, ni está “mal”, sería muy subjetivo ponerle un calificativo y caeríamos meramente en un moralismo, lo que deberíamos de hacer es realizar una revisión de nuestra vida para poder definir qué queremos y hacia dónde vamos.

Para eso, les dejo las siguientes preguntas:

1. ¿Cómo voy con mis metas? Es importante revisar qué metas me había propuesto en años anteriores o incluso durante el año y por eso debo revisarlas cada 3 o 6 meses para analizar si las estoy cumpliendo o no.

2. ¿Será necesario establecer nuevos propósitos? Puede ser que lo que antes era importante para mí, ahora ya no lo es tanto, por eso es bueno revisar si debería establecer nuevos propósitos. No necesariamente debo esperarme hasta enero para hacerlo, tal vez deba de hacerlo durante el año.

3. ¿Estoy alcanzando lo que me propuse o debería de hacer ajustes para lograrlo? A veces no logramos nuestros propósitos porque en el momento de plantearlos, tal vez fuimos poco objetivos y pensamos que lo íbamos a lograr en menos tiempo, con menos dinero o en otras circunstancias. Tal vez sólo hace falta hacer una pausa, replantear la meta y hacer ajustes.

4. ¿Qué es lo que realmente quiero? Es importante preguntarnos esto porque a veces tomamos decisiones o establecemos propósitos sin tener claro lo que queremos o si vamos a tener la disposición de hacer lo necesario para conseguirlo.

Por último, es importante preguntarnos, ¿por qué lo estoy haciendo? A veces establecemos metas por presión social o familiar, pero en el fondo no es lo que queremos hacer realmente.

Y sobre todo hay que recordar que las metas se deben revisar durante el año… está bien hacer una revisión a inicio de año pero que eso no se convierta en “hacer por hacer”, en “me pongo una meta sólo por ponerla, pero no hago nada al respecto para alcanzarla”.

Y sí, tenemos 366 días para felices, pero como dijo el Maestro Oogway en Kung Fu Panda: “El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero hoy es un regalo. Por eso lo llaman presente”. Por eso, no esperemos hasta año nuevo para hacer el cambio, el cambio debe empezar hoy.

Comprender y acompañar la soledad

Se acerca la época de celebraciones navideñas y el fin e inicio de un nuevo año, época que siempre hace pensar en actividades y eventos sociales y familiares. Si embargo, no todas las personas experimentan estas fiestas de la misma manera, y no todos se encuentran en una misma situación o realidad. Por ello, es importante comprender y acompañar a las personas que enfrentan una situación particular: la soledad no deseada.

Muchas personas en la actualidad viven en una condición de soledad por diversos motivos: pérdida de familiares cercanos, temas de migración, estudios o trabajo, entre otros; generando que muchos se encuentren viviendo este momento sin una familia cercana, sin una red de apoyo, sin lazos fuertes a nivel emocional o comunitario, y que viven en una constante soledad y aislamiento.

A pesar de que la soledad no es por naturaleza algo malo, y puede tener también grandes beneficios de introspección y crecimiento personal, es importante poner atención a las personas que, aun viviendo rodeadas de familiares, amigos o vecinos, experimentan un profundo sentimiento de soledad; que tiene fuertes implicaciones en su vida cotidiana y que puede tener efectos muy negativos en su salud mental y física.

En muchos países se ha logrado identificar este tema con un nombre muy concreto “La Soledad No Deseada”; e incluso en países como España, se ha logrado reconocer esta condición como un tema de Salud Pública, que requiere una adecuada prevención y atención. De acuerdo con el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada de España, creado por la Fundación ONCE se define la misma como:

La experiencia personal negativa en la que un individuo tiene la necesidad de comunicarse con otros y percibe carencias en sus relaciones sociales, bien sea porque tiene menos relación de la que le gustaría o porque las relaciones que tiene no le ofrecen el apoyo emocional que desea. (Fundación ONCE, 2021)

 El mismo observatorio cuenta con estadísticas e información que pueden ser de valor para comprender y profundizar en este tema. De acuerdo con él, en España se estima que para el 2023, un 13.4% de las personas sufren de la soledad no deseada. (Fundación ONCE, 2021)

Además de ello, es relevante considerar que se ha logrado identificar que la soledad no deseada se presenta de mayor manera en mujeres que en hombres, y que parece ser más frecuente entre las personas jóvenes que otros grupos etarios. Por su parte, también son grupos susceptibles de este tipo de condición las personas migrantes, las personas con algún tipo de discapacidad, entre otras.

Este tipo de soledad puede tener importantes consecuencias en diversos niveles, como lo indica el mismo Observatorio, puede afectar a nivel individual: “en el estado anímico, la satisfacción de las necesidades vitales, en la relación con el entorno, en el acceso a los bienes y servicios, en la seguridad y en su calidad de vida en general.” (Fundación ONCE, 2021) Además de ello, puede tener grandes efectos en la salud mental y la salud física, llevando a las personas a condiciones como la depresión, ansiedad, entre otros.

Por otro lado, a nivel social y económico, también se han identificado importantes consecuencias de este fenómeno, especialmente debido a la cantidad de recursos de salud que son destinados a atender los efectos de ello en la población, así como la inversión en medicamentos que son requeridos para tratar diversas afecciones relacionadas con ello.

Existen diversos estudios y recursos accesibles en las redes y otros medios, que toda persona que trabaja en procesos de acompañamiento o terapia debería conocer y profundizar, para poder apoyar a cualquier persona o grupo que enfrente esta situación, en miras a fortalecer su desarollo y promover su bienestar emocional y físico.

Fuente: Fundación ONCE (2021) Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada. https://www.soledades.es/

El duelo de la voz

Llevo semanas extrañando una conversación con Xio, mi compañera de trabajo. Ella partió en setiembre de este año y su partida la he sentido cada día, unos días con mayor intensidad que otros. Sin duda el dolor es un gran maestro.

Cuando muere alguien extrañamos la presencia de esa persona, sus acciones y vienen a la mente los recuerdos, pero hay algo que estas semanas he aprendido y es que también tenemos un duelo de la voz de ese ser querido.

Pocas veces detallamos y valoramos la voz de las personas que nos rodean; nuestras voces son como huellas digitales y nos distinguen. La voz humana más que un vehículo de palabras es un medio poderoso de expresión de emociones y una forma de establecer y fortalecer las relaciones interpersonales.

Es tan importante la voz, pero también su recuerdo se borra con facilidad, ella y la mayoría de los recuerdos son presa de la selectividad de nuestro cerebro. En general, hablamos y escuchamos tan inconscientemente que las conversaciones y las voces se nos diluyen en pocas horas o días. Particularmente esto algo doloroso, se siente impotencia al no poder almacenar esa información valiosa para siempre y que el tiempo no haga estragos en mi memoria auditiva.

Sin embargo todo enseña y hay algunos aprendizajes que me ha dejado este duelo de la voz y los comparto por si estamos pasando por lo mismo:

  1. Cada palabra y la expresión no se repite y un día se acaba. Un día llegaremos a no recibir esas palabras, no escucharemos más ese timbre de voz y las historias o cantos cesarán. Valoremos.
  2. Escuchar activamente: el tiempo indefectiblemente afectará nuestros recuerdos, pero qué regalo tan grande es escuchar activamente en el presente, y no solo para la persona que nos habla sino para nuestro corazón que buscará que esas palabras encuentren lugar permanente contra el tiempo.
  3. Siempre nos van a hacer falta algo o alguien. Así es la vida, ese es su diseño y debemos aprender a encontrar el gozo dentro de las pérdidas. El no hacerlo afectará nuestra vida y las relaciones con quienes si están aquí y ahora.
  4. Demos la bienvenida con alegría a las personas nuevas que la vida trae. Nunca se reemplaza una vida, la hacemos mas grande en aprendizajes y amor.
  5. Grabe audios, mensajes, videos… en esta era digital tenemos muchas herramientas para ayudar a nuestra memoria a no olvidar esas voces y aunque puede doler escucharlos cuando ya no están, es una forma de honrar lo vivido con esa persona.
  6. Cierre etapas y agradezca: la gratitud es un remedio para el dolor, la gratitud por el tiempo compartido es una medicina poderosa cuando no estamos juntos. La gratitud consuela y da paz al corazón que necesita resignación.

De seguro, con ayuda de Dios y nuestras redes de apoyo internas y externas, podremos aprender a vivir con la idea de las conversaciones inconclusas, las palabras faltantes y la ausencia de los timbres de voz que se apagaron en el camino. Disfrutemos lo que tenemos y a quienes tenemos.

Este artículo va dedicado con todo el amor a la hermosa memoria de Xio, a mis abuelos que no están conmigo y a cada persona que como yo que en esta fecha de alegría y fiesta está extrañando la voz de alguien. Ánimo.