Responsabilidad afectiva; ¿Una moda o un estilo de vida?

En nuestra sociedad líquida como nos propone Bauman y de la cual les puedo hablar en otro momento, las relaciones interpersonales cada vez más pasan a un plano en el cual las personas con las cuales nos relacionamos, no permanecen en el tiempo. Cada vez es menos frecuente escuchar de reuniones de generación de colegio o de matrimonios o amistades de años, pues el mismo ritmo acelerado de la vida hace que muchas veces sean más las relaciones pasajeras que las que perduran a lo largo de nuestra historia.

Es aquí donde el término de responsabilidad afectiva ha ido ganando terreno en los temas de desarrollo personal, en los trending topics de los influencers que seguimos y al lado de este término, muchos otros que denotan la necesidad de fortalecer esta capacidad de poder expresar de manera clara nuestros sentimientos y metas en cada relación en la que estemos, no necesariamente amorosa, sino de cualquier tipo en la que compartamos con otras personas.

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

La responsabilidad afectiva se basa en el consenso, cuidado y diálogo sobre los sentimientos y emociones que surgen en una relación de cualquier naturaleza. Cuidar implica escuchar al otro y acompañarlo teniendo en cuenta sus emociones. Sólo cuando somos responsables emocionalmente podemos generar vínculos sanos y duraderos.

Ahora bien cómo podemos poner en práctica la responsabilidad afectiva en nuestra vida. Esta se ejercita con el tiempo y depende de factores adicionales como el autoconocimiento, nuestro proyecto de vida y las expectativas que tengamos al respecto de una relación. Antes de abrirle un espacio en nuestra vida a una persona es importante tanto para nosotros como para la otra persona tener claridad de qué esperamos obtener de esa relación hasta donde estamos cómodos y dispuestos a llegar, poner límites claros y esto sin hacerlo de una forma egoísta o inquisidora sino buscando el diálogo asertivo y llegando a consensos con la otra persona.

Es muy importante darle el valor que se merece tanto a cada persona en nuestra vida como a cada relación, recordando que estas van creciendo y evolucionando a lo largo del tiempo y que siempre el espacio de apertura y diálogo debe ser lo primordial. Te invito a valorar esas relaciones significativas en tu vida y poder ejercitar nuestra responsabilidad afectiva con los demás.

Publicado por Lourdes Soto

Profesional en Orientación, esposa, madre y un poco de todo. Amante de la vida y un poco "loca" dentro de las personas normales.

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