Nadie quiere estar mal

Definitivamente nadie quiere estar mal, pero cuidar de nosotros mismos es un reto grande cuando vivimos en un mundo donde el rendimiento y la exigencia es alta, donde hablamos de salud mental y de recreación, pero suelen utilizarse como temas accesorios para mejorar el éxito en otros ámbitos de la vida y medimos su alcance en logros económicos, materiales, académicos, familiares y laborales, dejando de lado la verdadera importancia de nuestro cuidado integral.

Hablar de autocuidado implica hablar de autoconocimiento, muchas veces se nos dificulta prestar atención a las señales que nos da el cuerpo porque estamos demasiado ocupados con el quehacer diario y no escuchamos al dolor de cabeza, al dolor de estómago, al cansancio o a cualquier otro signo que nos invita a detenernos y observar cómo estamos viviendo.

Nuestro reloj interno está configurado para poder recargar energías, consolidar la memoria, equilibrar las hormonas, regenerar el sistema inmunitario, entre muchos otros beneficios; por tanto cuidar de nuestro sueño no se trata solamente de dormir cierta cantidad de horas sino de tener hábitos sanos al dormir, procurando que podamos entrar realmente en descanso; evitando ciertas acciones que tienen efectos perjudiciales como exponerse a la luz azul de las pantallas e ingerir cierto tipo de alimentos unas horas antes de acostarnos.

Otra clave esencial para el autocuidado es mantenernos en movimiento, el sedentarismo tiene serias consecuencias negativas sobre nuestra salud y la mejor forma de evitarlo es activando el cuerpo, hay muchas formas para hacerlo, se trata de escoger la más adecuada para los gustos y posibilidades de cada quién, podría bastar con salir a caminar o seguir un video de ejercicios en casa, el asunto está en tomarle la importancia que se merece para cuidar de nosotros mismos.

Podríamos entrar también en temas de alimentación consciente, de relaciones sanas, de actividades de dispersión y relajación, pero nada de esto es útil de mencionar si en el fondo seguimos dejando de lado que somos los únicos responsables por nuestro propio bienestar, y así como nos proponemos metas académicas, laborales y familiares, podemos también planificar nuestro autocuidado:

  • Establecer rutinas de descanso y si es posible monitorear el tipo de sueño que se está alcanzando, hoy en día es fácil encontrar relojes inteligentes y accesibles que reportan la calidad con la que dormimos y así poder revisar si estamos realizando las prácticas previas adecuadas.
  • Definir tiempos para uno mismo, explorando nuevas ideas de cómo podemos utilizar ese tiempo para nuestro cuidado y no solamente quedarnos en la rutina del descanso pasivo frente al televisor, sino combinando un poco de esto con otros intereses que despierten nuestra motivación.
  • Detenernos y escucharnos,  se pueden realizar ejercicios de meditación, escribir un diario, llevar un bullet journal, llevar un registro de audios de cómo estuvo el día, registrar las emociones, los síntomas y pensamientos; en sí, observar cómo va la vivencia de nuestro día a día.

Muchas prácticas más pueden favorecer el desarrollar un estilo de vida saludable, consciente del autocuidado integral, pero todo comienza con una decisión, si ya hemos logrado dar ciertos pasos en algunas dimensiones de nuestra vida entonces podemos ir haciendo más integral el autocuidado, por ejemplo si ya logramos hacer ejercicio o mejorar la alimentación, entonces podemos ir trabajando también en cuidar nuestra afectividad, mejorar las relaciones interpersonales, conectar con nuestra parte espiritual y de trascendencia, etc; el recorrido es amplio y es un esfuerzo que vale la pena para verdaderamente ayudarnos a estar bien.

Viajar: una experiencia que nos abre la visión de mundo

Hace poco tuve la oportunidad de hacer un viaje a Europa, no es la primera vez que voy al viejo continente ni es la primera vez que viajo solo, pero en esta ocasión logré apreciar otras cosas que no había apreciado antes.

La primera vez que fui, no quería devolverme, quedé encantado con toda la historia, cultura y tradición de esos países. Tengo que admitir que ni siquiera extrañé mi país porque estaba como “un niño con juguete nuevo”, fascinado con la nueva experiencia. Además, esta primera vez fui con un grupo de amigos, lo que lo hizo más divertido.

La segunda vez pude dedicarme a apreciar su cultura e historia de una forma más objetiva y sin tanta ilusión y más bien como un viajero descubriendo nuevas experiencias. Esta fue la primera vez que viajé solo a Europa, entonces esto también sumó a esa aventura.

Pero en esta ocasión, aunque fui a lugares nuevos, también fui a lugares que ya había ido antes, a visitar a amistades y seres queridos, lo cual me hizo “como alguien que regresa a su casa”. Y fue ahí donde empecé a ver las cosas de forma diferente, por primera vez empecé a extrañar mi país, no porque no me gustara dónde estaba, sino porque ya no tenía esa ilusión de la “primera vez” y me hizo valorar muchísimo lo que tengo y de dónde vengo.

Y no me malentiendan, lo disfruté muchísimo y seguiré viajando y volveré a esos lugares que ya conocí, pero entendí algo y es esto lo que les quiero compartir…

Viajar es una experiencia transformadora ya que nos permite crecer personal y profesionalmente; trae consigo una gran cantidad de beneficios, pero lo importante es lo que yo decido hacer con esas experiencias y cómo tomo lo vivido y como decimos en Costa Rica: “ver qué agarro para mi saco”.

Aquí les dejo entonces 5 razones por las cuales todas las personas deberían de viajar fuera del país al menos una vez en su vida:

1. Viajar nos abre la visión de mundo: muchas veces pensamos que nuestro país es lo mejor pero cuando visitamos otros países y conocemos su realidad, su cultura, sus costumbres, nos damos cuenta de que hay muchas cosas que podemos mejorar.

2. Viajar nos permite aprender o mejorar otro idioma: cada vez que visitamos un país, no sólo aprendemos sobre ese idioma, sino también sobre cómo se habla popularmente y no como nos enseñan muchas veces en un libro de texto que, aunque está correcto, muchas veces es demasiado formal.

3. Viajar nos empodera: movilizarnos dentro un aeropuerto, hacer el chequeo de la maleta, hablar con otras personas en otro idioma, buscar la dirección de un hotel o un lugar, etc. Todas estas tareas nos llevan a tomar las riendas de nuestra vida porque nadie va a hacerlas por nosotros.

4. Viajar nos ayuda a adquirir habilidades para la vida: cada vez que viajamos desarrollamos habilidades de negociación, de observación, de comunicación, liderazgo, aprendemos a ubicarnos y movilizarnos en la ciudad, a valernos por nuestra propia cuenta, entre muchas otras.

5. Viajar nos confronta y nos hace valorar lo que tenemos: muchas veces criticamos nuestro país, pero cuando visitamos otras latitudes, nos damos cuenta de que también tenemos cosas muy valiosas que otros países no tienen y no entienden, y aprendemos a valorarlas.

Viajar fuera del país realmente es una experiencia que abre la visión de mundo, ya que aprendemos sobre otras culturas y costumbres que tienen otras personas en otros países. No se trata de comparar nuestro país con otro, sino más bien de analizar qué podemos mejorar como sociedad, tomar lo bueno y aplicarlo en nuestras vidas.

Sobre las redes y las verdades

No es lejano para nadie en la actualidad todo lo que sucede en el mundo de las redes sociales. Así como son una gran herramienta de comunicación y socialización, también ofrecen nuevos espacios para discutir temas actuales con mucha más velocidad, inhibición y muchas veces incluso desde el anonimato.

Esto abre muchas puertas al intercambio de ideas, pensamientos y opiniones; algo que siempre se puede tomar de diversas maneras. Hay personas que son de cierta manera “neutras” en las redes sociales, son más “espectadores”; es decir que leen, pero muy rara vez opinan o participan en alguna discusión. Por otro lado, hay personas que participan en las discusiones y los temas en redes con un gran interés de intercambiar conocimiento, opiniones, aprendizajes, y de enriquecerse con lo que leen.

Pero hay también una parte muy amplia de la población, que tiene una actitud que podría ser considerada peligrosa y poco constructiva.  Aquellos que están seguros de tener “la verdad absoluta”. Leer este tipo de comentarios o de discusiones, personalmente me generan una gran tristeza, impotencia y desilusión de estas maneras de actuar como sociedad. 

Los ejemplos sobrarían y creo que no hace falta usarlos para que todos sepamos de qué se está hablando. Alguien publica una situación que ha pasado, e inmediatamente salen decenas (o cientos) de réplicas. Muchas de ellas a favor, muchas en contra, pero la gran mayoría de ellas con la “verdad absoluta” y ofendiendo o humillando a quienes tienen una opinión distinta por “pobrecitos” o por términos bastante ofensivos.

Por supuesto que detrás de ello hay muchísimos elementos que considerar, y muchas de las opiniones parten de la formación de las personas, de fanatismos, de adoctrinamientos, y de muchas cosas más. Pero sin querer entrar en esos temas, lo que quisiera rescatar es lo difícil que se hace en estos ambientes el generar conversaciones y diálogos que sean realmente constructivos y positivos para todas las personas que somos parte de esta comunidad, sociedad, o humanidad.

“Yo tengo la verdad absoluta”, aunque no digan esas palabras, queda clara su posición, y luego responde alguien que también tiene la “verdad absoluta” aunque sea completamente opuesta a lo que dijo la primera persona.

Entonces, ¿tengo yo la verdad “absoluta”?, ¿tiene alguien la verdad absoluta?. Podemos hablar de ciencia, de hechos, de cosas probadas, y claro, hay “verdades” que son completamente “confirmadas”. Sin embargo, por más que sean verdades científicas, el contexto, el lenguaje, la cultura desde donde se leen, siempre van a afectar la manera en la que son comprendidas. Y para cada persona muchas de sus “verdades” son las verdades de los padres que le educaron, de la religión y las instituciones en que se formó.

Ante esto nos toca entender que hay muchísimas más perspectivas, muchísimas más realidades, muchísimos más hechos de lo que yo puedo conocer, experimentar o imaginar. Aprender a escuchar a los demás, a conocer su punto de vista, sus propias historias, entendiendo que mi visión no es la única ni es por lo tanto la “absoluta”, nos puede abrir grandes oportunidades de aprender, de crecer, de enriquecer nuestra perspectiva del mundo y la realidad.

En los temas de las redes sociales es vital aprender a diferenciar información veraz de información falsa o inventada. Pero también es muy importante que aprendamos a tener diálogos y discusiones constructivas, que se alimenten entre sí, y que permitan comprender los fenómenos sociales y humanos desde las diferentes aristas que lo componen. El respeto, la tolerancia y la apertura a lo diferente, deben guiar nuestras interacciones, sabiendo que a todos nos faltan muchas cosas por aprender y por comprender.

Trabajo comunal: Áreas e ideas para realizarlo y aprovecharlo al máximo.

El servicio o trabajo comunal es un requisito propio de contextos educativos para alcanzar un grado específico como bachillerato de secundaria o de alguna carrera universitaria. Tiene como objetivo que los estudiantes o futuros profesionales pongan a disposición su tiempo, habilidades y conocimientos de las comunidades o poblaciones con necesidades y esto sin recibir una remuneración económica a cambio, o sea todo el trabajo realizado debe ser voluntario.

Al escoger o planear este trabajo es importante tomar en cuenta nuestras habilidades, conocimientos, intereses, contactos y oportunidades que se puedan abrir a futuro por medio de él. Este servicio debe hacerse en horas no laborales o lectivas y es por eso que debemos determinar que este tiempo de servicio sea un tiempo bien invertido y que cumpla con su objetivo que es ayudar y crecer.

No siempre es agradable realizar este servicio ya que el peso que este sea un requisito podría hacernos pensar que es una pérdida de tiempo o algo forzoso y esto hace que se desenfoque de la riqueza que podría generarnos en muchos ámbitos, pero sobre todo la huella social que podemos dejar por medio de él.

Acá te dejo algunas áreas e ideas para guiarte si estás en proceso de realizar tu servicio o trabajo comunal:

Organizaciones de ayuda social: Las ONG´s no cuentan siempre con apoyo estatal y su motor son las manos voluntarias. Desde niños en condición de vulnerabilidad, personas enfermas, grupos de mujeres en riesgo, personas en búsqueda de reincorporarse a la sociedad, hasta refugios para animales. Te comparto tres lugares que podrían interesarte: Fundación Bandera Blanca (apoyo a niños en condición de riesgo), Destiny Project (apoyo a jóvenes víctimas de trata) e IFEMSI (apoyo a mujeres con embarazos no esperados)

Instituciones educativas: Dentro de las instituciones educativas hay necesidades y proyectos por realizar como tutorías académicas, organización de actividades sociales, culturales o de salud a beneficio de poblaciones estudiantiles.

Equipos deportivos o artísticos: si sos deportista o artista una opción sería poner tu talento a disposición de poblaciones principiantes. “Mentorear” por medio del deporte o el arte te abre puertas a perfeccionar tu talento, mejorar tus habilidades sociales y apoyar a nuevas generaciones.

Programas ambientales: La tendencia global es hacia un mundo menos contaminado y más comprometido con naturaleza. Trabajar en pro de la naturaleza siempre será una gran experiencia. Si esto es lo tuyo estas opciones en redes sociales te pueden interesar: Centro de Acopio Preserve Planet y Vivero de Tortugas Lora en Playa Bandera, Parrita.

Grupos de Iglesias: Ya sea que formes parte de una iglesia o estés interesado en trabajar en esta área podés buscar o proponer tu trabajo con los grupos de apoyo que tienen las iglesias. Las iglesias son puntos de reunión donde las necesidades siempre deben ser atendidas y sin duda serás muy bien recompensado si el trabajo es con un espíritu de servicio y amor al prójimo.  

Proyectos propios de las necesidades de tu comunidad: ¿Cómo está el parque de tu comunidad? ¿Has visto alguna necesidad que no esté siendo solventada y está en tus manos mejorarla? Podés buscar las asociaciones comunitarias y hacer tu propuesta para el bien de tu propio barrio. A veces las necesidades no están muy lejos.

Para concluir te comparto los beneficios que podrías recibir si hacés una buena ejecución de tu trabajo comunal:

  1. Crecimiento personal.
  2. Crecimiento profesional.
  3. Aporte social de calidad.
  4. Experiencia laboral.
  5. Posibilidades de futuro empleo en ese lugar o alguno relacionado.

Espero que este artículo te haya orientado a empezar este proceso de servicio con el motivo, ideas y energías correctas. ¡Muchos éxitos!

Intervención familiar: acompañamiento en el establecimiento de límites

Una de las problemáticas más recurrentes en el abordaje familiar es la resolución de la pérdida de control emocional de los hijos e hijas y/o de los padres y madres frente a situaciones demandantes, por ejemplo ante cierta solicitud de cumplimiento de tareas domésticas o de la petición del hijo o hija de un dulce o juguete en el supermercado, que suelen desencadenar lo que se conoce como rabieta o berrinche.

Ante esta necesidad surge el debate sobre de qué forma se deben establecer los límites, si estos deben ser rígidos o más bien flexibles y a qué edad se deben iniciar ciertas responsabilidades. Es importante indicar que los límites brindan a los niños estructura y seguridad, permitiéndoles desarrollar habilidades sociales y emocionales saludables.

Toda abordaje familiar debe tener como origen el reconocimiento del contexto y realidad de la familia, también es importante descubrir cuál es la función que tiene el berrinche dentro de ese sistema y de qué forma se suele manifestar, profundizar en las interacciones que se presentan en el grupo familiar y de cuido del menor y no quedarse en recetas prefabricadas sobre qué se debe o no se debe hacer.

El terapeuta familiar Alvarado (2019) investiga cómo los cambios en la organización familiar de la sociedad actual han contribuido en la falta de establecimiento de límites que a su vez favorecen a la aparición de rabietas, esto asociado a la necesidad de que tanto padre como madre deban salir a trabajar:

«He identificado que la mayoría se sienten culpables por no poder pasar tiempo con sus hijos al tener que salir a trabajar la mayor parte del día, de tal manera que la culpa los lleva a compensar su ausencia. Así pues, cuando el menor se vuelca a un berrinche, suelen acceder fácilmente, autosabotearse en la imposición de límites, la restricción del menor o en el cumplimiento de una consecuencia, para no sentir que están haciendo un mal papel como padres» (p. 27).

Por tanto, las y los profesionales que intervienen en el abordaje familiar, como orientadores, psicólogos, terapeutas, educadores, trabajadores sociales, entre otros, desempeñan un papel crucial para ayudar a los padres y madres a identificar y abordar no solo las necesidades individuales del niño o niña, sino las suyas propias y las de la familia en su conjunto. Además, esta colaboración favorece al desarrollo de estrategias efectivas para establecer límites y fomentar una relación sólida y respetuosa con sus hijos e hijas, logrando superar la frustración de todos.

La comunicación efectiva es un pilar fundamental para establecer límites. Las y los profesionales pueden enseñar a los padres y madres habilidades de comunicación asertiva y no violenta para expresar sus expectativas y reglas de manera clara y comprensible para los niños y niñas. Escucharles activamente también es esencial para comprender sus necesidades y preocupaciones.

Los berrinches son una expresión común de emociones en los niños pequeños, durante la intervención familiar también se puede ayudar a los padres y madres a comprender que los berrinches son una forma normal de comunicación emocional en los niños y niñas que aún están aprendiendo a expresarse verbalmente y ayudarles a aprender que las personas adultas deben gestionar los berrinches de manera tranquila y firme, brindando consuelo sin ceder ante las demandas inapropiadas del niño o niña.

En el acompañamiento familiar también será importante transmitir herramientas para el desarrollo integral de toda la familia y favorecer el tiempo de calidad entre padres, madres, hijos e hijas, para así ayudarles a fortalecer el vínculo familiar y fomentar una relación sana y respetuosa.

Referencias Bibliográficas

Alvarado, J.R. (2019). A dos de tres caídas: Los papás VS los berrinches. Revista de Divulgación Crisis y Retos en la Familia y la Pareja REDES, 1(2), 20-28. https://doi.org/10.22402/j.redes.unam.1.2.2019.238.21-29

Esperanzar

La sociedad del siglo XXI ha traído innumerables cambios que en muchas ocasiones han sido de crecimiento, pero en otras más bien han ido inhibiendo que las personas logren expresar sus emociones, sus anhelos o sueños. En un mundo donde el correr y lo rápido es norma, es necesario volver a crear espacios para la esperanza.

La esperanza posibilita a la persona a tomar conciencia de su humanidad, ya que le recuerda que a pesar de las situaciones por las que haya pasado, siempre es posible mirar hacia el futuro con nueva visión, una mirada más compasiva y que sin posicionarse hacia el perfeccionismo agobiante, busca una mejor perspectiva mucho más compasiva.

A las personas por ello se les puede volver a “esperanzar” es decir, brindarles esperanza hacia su futuro, y allí la labor de diversos profesionales de ayuda (Orientadores, psicólogos, trabajadores sociales, educadores, etc.)  puede cumplir ese anhelo de dar esperanza y Re humanizar a las personas y los grupos sociales.

Los profesionales de ayuda, al acompañar procesos de rehumanización pueden crear ámbitos dónde se crea que es posible un “día mejor”, una esperanza de que la persona a quien se ayuda logre tomar conciencia de quién es realmente y que siempre puede elegir un mejor camino, que es posible volver a mirar con nuevos ojos más positivos y amables.

Podría ser un proceso largo y agotador, pero si se tiene siempre presente ese anhelo de mejoramiento es posible incidir en las vidas de las personas; cada acto, plan, proceso o camino que se plantea puede incidir en el descubrimiento del sentido de vida de cada una de las personas con las que se trabaja. Ese descubrimiento del sentido es parte de la rehumanización que provee a las personas de esperanza.

El sentido de vida es algo más que un motivo por el cual las personas se encuentran en el mundo, en un espacio y tiempo determinado; es guiar a construirse a ellos mismos como seres humanos… es llegar a SER. Es saber no coaccionarse o limitarse dentro de los convencionalismos de las sociedades actuales, ya que el hombre y la mujer deben tender siempre a vivir sin límites, libres y felices de lo que hacen.

Llegar a SER, dando sentido a la vida, se convierte luego en elemento que constituye a las personas, o sea, cuando el individuo da sentido a su vida es cuando logra y llega a Ser Persona. Y llegar a SER conduce a volver hacia la esperanza, creyendo que es posible lo que soñamos. Ya lo dijo el gran escritor francés Víctor Hugo:

“No hay nada como un sueño para crear el futuro”

Y esos “ideales de felicidad” de cada sociedad o individuo, podrían llegar a ser puntos que más bien llegarían a crear expectativas poco realistas. Pero desde las diversas profesiones de ayuda se podría incidir en la construcción y deconstrucción de esos ideales de felicidad, para conducirlas hacia una visión que posiciones como algo más importante el sentido de la vida, y el ‘volver a ser persona’, un renacer de las ideas y las esperanzas.

El listón alto

Puede parecer impensable, pero lo cierto es que hasta hace unas décadas se pensaba que establecer metas en una empresa, del tipo metas de ventas al mes o reclamos atendidos, era contraproducente porque podía estresar a los trabajadores felices.

Sin embargo, los resultados de una investigación publicada en 1968 mostraron una realidad oculta hasta ese momento y a la vez sorprendente: se reveló que tener objetivos más desafiantes conduce a un mayor rendimiento. Básicamente, a mayores metas, mayor determinación, mayor crecimiento, mayor motivación.

Hoy día pocos se atreverían a cuestionar esto. Pero, por otro lado, no son todos los que se animan a vivirlo. Y no solamente dentro de una empresa u organización, donde evitamos ser quien levante la mano, quien proponga y quien se ofrece.

Quedamos atrapados en una vorágine de seguridad que nos inventamos, con tal de no hacer demasiado esfuerzo. Y, si se puede hacer menos que eso, mucho mejor. Por esa razón nos ponemos ansiosos si nos llaman por teléfono, evitamos el ejercicio físico, evitamos la interacción social y no se diga de leer un libro. Mejor un tiktok de menos de un minuto para informarnos y crear criterio.

La investigación señalada previamente, realizada por el psicólogo de la Universidad de Toronto, Gary Latham, y por Edwin Locke, psicólogo de la Universidad de Maryland, nos recuerda también la importancia de ponerse metas y tener expectativas y estándares elevados. Aquello de dejarle al universo que fluya no es muy útil en términos prácticos. Hay que esforzarse en mayor proporción a las vibras u oraciones que hagamos a ver si se dan las cosas.

Cuando hay metas altas, aumenta también la creatividad, la innovación y el uso que le damos a los recursos que tenemos, sean de tiempo o materiales. Nos volvemos más efectivos porque sabemos hacia dónde vamos. A la vez, con expectativas altas, de que las cosas pueden funcionar, vamos por el camino con optimismo, buscando la oportunidad en cada paso que damos y en cada obstáculo que va a aparecer. Y, por último, con unos estándares elevados porque estamos decididos a no aceptar cualquier resultado. Eso implica que nosotros tampoco estaremos dispuestos a dar cualquier resultado. Los estándares elevados crean resultados elevados.   

En la vida personal y profesional podemos ir de la forma que nos guste. Pero si queremos realmente resultados de bien y éxito, obligatoriamente hay que subir el listón y aspirar y trabajar por metas muy altas.

Las personas jóvenes no son el futuro, son el presente

“Los jóvenes están perdidos”, “los jóvenes son el futuro”, “los jóvenes no saben lo que quieren”. Probablemente hemos escuchado este tipo de frases muchas veces y tal vez en algún momento, hasta las hemos dicho.

A lo largo de casi 20 años, he tenido la oportunidad de trabajar con jóvenes de diferentes lugares y realidades: he trabajado con grupos de pastoral juvenil de la iglesia católica, he trabajado con jóvenes líderes universitarios de diferentes universidades del país, he trabajado con jóvenes de comunidades en riesgo psicosocial, con jóvenes privados de libertad o con alguna condición de discapacidad, con jóvenes en puestos políticos, representando a su cantón en los comités de las personas jóvenes, y al final, siempre llego a la misma conclusión: los jóvenes no están perdidos, los jóvenes no son el futuro, son el presente y los jóvenes sí saben lo que quieren.

Durante la historia de la humanidad, las personas jóvenes siempre han sido ignoradas y menospreciadas por las personas adultas y en muchas ocasiones, estas últimas, se olvidan qué alguna vez también fueron jóvenes. Desafortunadamente vivimos en un mundo adulto-céntrico donde se piensa que sólo los adultos y, sobre todo, las personas mayores de 40 años son las que tienen todas las respuestas y las únicas que pueden “salvar al mundo”.

Pero la experiencia me ha dicho, así como decía Optimus Prime en los Transformers, que las personas jóvenes tienen “más de lo que los ojos ven”.

Es cierto, las personas jóvenes necesitan ser acompañadas, y como personas adultas debemos darles ese acompañamiento, pero no olvidemos que son capaces de muchas cosas.

La juventud tiene una gran cantidad de características la hace única y que las personas adultas muchas veces han perdido. Aquí les menciono algunas de esas características:

1. La juventud sueña. A diferencia de los adultos, los jóvenes son soñadores y siempre están buscando cómo cumplir esos sueños. Desafortunadamente muchos adultos cuando crecen dejan de soñar.

2. La juventud es luchadora. Muchas veces por la rutina de los años y por el mismo sistema, los adultos se conforman con lo que tienen y dejan de luchar. Los jóvenes, por el contrario, cuando algo no les parece luchan por lo que creen e incluso en la historia de la humanidad, hemos visto como lo defienden hasta la muerte.

3. La juventud es creativa. La creatividad es una habilidad que se desarrolla, pero desafortunadamente, cuando se crece y por culpa de la misma rutina, esa creatividad se va perdiendo. Los jóvenes siempre están creando e inventando nuevas formas de hacer las cosas.

4. La juventud disfruta la vida y se deja sorprender. Es importantísimo recordar que la vida sólo es una, por eso debemos disfrutar cada momento que vivimos y dejarnos sorprender por ella, eso es algo que los jóvenes siguen haciendo, que muchos adultos olvidan.

Así que no olvidemos que una vez fuimos jóvenes y que podemos seguir siendo jóvenes si buscamos ser personas soñadoras, que luchan por lo que creen, que constantemente buscan hacer las cosas diferentes y que se dejan sorprender y disfrutan la vida. Lo importa no es la edad, sino el espíritu joven que se tenga.

Dejemos de pensar que las personas jóvenes no saben lo que quieren, sí lo saben, pero es necesario empezar a darles el lugar y el protagonismo que se merecen, es necesario acompañarlas.

Y por último es necesario dejar de pensar que son el futuro. Las personas jóvenes son el presente porque son jóvenes en este momento y es en este momento cuando tienen la energía para hacer los cambios sociales para hacer de este mundo un lugar mejor.

«Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos».

Walt Disney

Beneficios de la Recreación Laboral

En la actualidad existen muchas condiciones que afectan a las personas en el ambiente laboral. De acuerdo con el Consejo de Salud Ocupacional (2016), una persona puede sufrir de estrés cuando se enfrenta a situaciones en el lugar de trabajo a las cuales no puede hacer frente o cuando no logra avanzar como lo espera.

La recreación se ha convertido en una alternativa para combatir estas situaciones, ya que no sólo colabora en el manejo del estrés, sino que también mejora la calidad de vida de las personas y aumenta los niveles de satisfacción, lo que produce un gran impacto en el rendimiento de las personas y de las empresas (Carazo y Chaves, 2015).

Para Zuluaga (2014) la recreación es la acción y efecto de recrear y divertirnos como alivio del trabajo. Ahora bien, para el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) la recreación laboral es:

El conjunto de actividades, emociones, experiencias y vivencias planificadas que se realizan en los centros de trabajo las cuales son diseñadas a partir de las características y necesidades de la población, para desarrollar y mantener el equilibrio social, emocional y físico del trabajador, con la idea de generar satisfacción y disminución de patologías laborales (MTSS, 2023, par. 4).

González (2020) menciona que las personas trabajadoras que participan de actividades recreativas presentan menor abstencionismo en el trabajo, esto se traduce en un aumento en la productividad y mejor rendimiento laboral.

Cui et al. (2018) explica que cuando el tiempo de recreación alcanza su nivel óptimo, la recreación tiene un efecto compensatorio en el trabajo y puede influir positivamente en el rendimiento laboral.

Se puede decir que la recreación laboral tiene muchos beneficios, que no solo mejora la satisfacción de las personas empleadas, sino también que ayuda al fortalecimiento del clima organizacional, al mejoramiento del entorno y del rendimiento laboral.

¿Qué acciones concretas se pueden hacer desde la Recreación Laboral para generar estos beneficios? Fry and Fischer (2003) proponen algunas ideas:

  • Se puede tener un buzón de sugerencias donde las personas empleadas pueda proponer ideas para mejorar el entorno laboral.
  • Se pueden realizar el “Día de Pizza” o “Día de Helados” donde todos aportan una cuota y se compra para todos los colaboradores.
  • Se pueden realizar celebraciones de cumpleaños cada tres o seis meses.
  • Concursos de “el memorándum más gracioso”
  • Días familiares una o dos veces al año

Existen muchas actividades más que se pueden realizar en los centros de trabajo, lo importante es generar incentivos para que las personas quieran no sólo trabajar sino permanecer y comprometerse con la empresa. Es necesario generar sentido de pertenencia y para eso es importante “invertir” en el personal, hacer actividades de crecimiento de equipo mínimo una o dos veces al año, fomentar el trabajo por objetivos, la cooperación, el trabajo en equipo, la comunicación asertiva, el manejo de emociones y la proactividad.

“Los clientes no son lo primero. Los empleados son lo primero. Si cuidas de ellos, ellos cuidarán de tus clientes”.

Richard Branson

Referencias Bibliográficas

Carazo, P., y Chaves, K. (2015). Recreación como estrategia para el afrontamiento del estrés en ambientes laborales. Revista Digital de Educación Física, 6(36), 45-55.

Costa Rica, Consejo de Salud Ocupacional. (2016). Estrés en el trabajo “Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”. San José, Costa Rica: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Consejo de Salud Ocupacional. https://www.cso.go.cr/temas_de_interes/psicosociales/Estres%20laboral%20un%20reto%20colectivo.pdf

Costa Rica, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. (2023). Departamento de recreación, promoción y asistencia social al trabajador. San José, Costa Rica: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. http://www.mtss.go.cr/seguridad-social/recreacion-laboral.html

Cui, D., Wei, X., Wu, D., Cui, N., & Nijkamp, P. (2018). Leisure time and labor productivity: a new economic view rooted from sociological perspective. Economics E-Journal, (74), 2-23. https://www.econstor.eu/bitstream/10419/183126/1/1032556382.pdf

Fry, A. & Fischer, T. (2003). Make Work FUN: 139 Ways to “Lighten Up” Your Workplace. Krug Pub., Maryland, USA.

González, A. (2020). La influencia de la actividad física en el ámbito laboral: su relación con el rendimiento y la salud de los trabajadores. (Tesis de grado sin publicar). Universidade da Coruña, España.

Zuluaga, M. (2014). Ocio, recreación y tiempo libre. Bienestar en Familia. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar – ICBF. http://www.icbf.gov.co/portal/page/portal/ContenidoBienestarEnFamiliaICBF/DescargasBienestarEnFamilia/GuiasDeFamiliaModulo1/M1_Guia13.pdf

¿Obligación o disfrute?

“La fuerza del disfrute es quince veces más potente que la de la obligación” nos dice el psicólogo Rafael Santandreu, podemos levantarnos en la mañana sintiéndonos obligados a cumplir un día más o podemos disponernos a disfrutar de lo que acontece con la nueva jornada; es fácil decirlo pero este enfoque requiere de un trabajo personal que rompa con algunas ideas centrales de nuestra sociedad actual.

Creer que la vida es sufrimiento constante y que no hay más que sobrevivir a las penurias que encontramos cada día siendo víctimas constantes de la nada es una postura propia de una filosofía nihilista que ha alimentado al mundo posmoderno y que promueve una visión pesimista de la existencia, mientras que el enfoque del disfrute propone un cambio radical en nuestra perspectiva, reconociendo que es posible encontrar alegría y satisfacción en nuestras vidas diarias, sin anular la presencia de las dificultades y los problemas.

Cuando nos enfocamos en disfrutar de nuestras experiencias, nos sentimos más motivados, más enérgicos y más capaces de enfrentar los desafíos que se nos presentan, se logra responder con mayor creatividad y apertura a las soluciones no convencionales y nos ayuda a no quedarnos en los “peros” o en las restricciones de nuestros propios límites.

El cambio hacia el disfrute requiere práctica y constancia. Podemos empezar identificando las pequeñas cosas que nos brindan placer y felicidad en nuestra vida cotidiana, como disfrutar de una buena comida, escuchar música que nos gusta, pasar tiempo con seres queridos o realizar actividades que nos apasionan. También es importante aprender a estar presentes en el momento presente, cultivar la gratitud y aprender a encontrar belleza y satisfacción en las cosas más simples.

Las diferentes circunstancias también nos permiten aprender, Marcel Proust decía “El verdadero viaje del aprendizaje consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”, está en nuestra forma de posicionarnos frente a la vida la posibilidad de crecer y desarrollarnos integralmente, aun cuando las condiciones no sean como deseamos o esperamos, si afinamos la mirada podremos encontrar aspectos valiosos que aprender.

Si todo esto suena chocante o casi fantasioso, sería importante tomarse un momento para darse cuenta si su forma de pensar está más cerca del nihilismo que del disfrute y si por alguna razón surge su interés en desarrollar más esta mentalidad positiva le invito a explorar, a conocerse y a proponerse un nuevo marco para comprender la vida y su sentido.

Quisiera también señalar que hay una serie de condiciones que van más allá de nuestras propias ideas, cuando hay presencia de ciertos síntomas podríamos estar más bien frente a un episodio de depresión, ansiedad, estrés postraumático, entre otras; y ante esto es necesario contar con la ayuda adecuada y oportuna para poder primero estabilizarnos y orientarnos hacia nuestro cuidado para luego poder empezar a construir una nueva perspectiva de disfrute.

Al dedicar tiempo a las cosas que nos hacen felices y experimentar el placer en nuestras actividades diarias, fortalecemos nuestra salud mental, aumentamos nuestra resiliencia emocional y encontramos un equilibrio vital. El disfrute no solo es un complemento agradable, sino una necesidad para nuestro bienestar integral. Enfócate en el gozo de vivir y descubre cómo su influencia positiva transforma cada aspecto de tu existencia.