El amor no cabe en una caja de chocolates

Este fin de semana ha estado lleno de gestos románticos: flores, chocolates, cenas especiales del Día del Amor y la Amistad y muchos otros detalles; y aunque celebrar el amor es maravilloso, ¿Qué tal si hoy nos detenemos a reflexionar sobre el amor en un sentido más amplio? Porque el amor no es solo un momento, ni una fecha en el calendario, ni una historia de pareja. El amor es una fuerza que nos atraviesa y nos conecta de muchas formas, a veces sin tomarnos el tiempo suficiente para darnos cuenta de que ahí está.

El amor se expresa en una infinidad de maneras, todas igual de valiosas.

  • El amor en la familia: No solo el amor de pareja es importante. Hay un amor inmenso en la relación con nuestros abuelos, con nuestros sobrinos, con esos hermanos que nos han acompañado en la vida.
  • El amor en la amistad y la comunidad: También puede pasar que el amor más genuino no provenga de la familia biológica, sino de personas con las que hemos construido lazos a lo largo del tiempo: amigos que se han convertido en hermanos, compañeros de trabajo que han estado en los momentos difíciles, personas con quienes compartimos un proyecto o un sueño en común.
  • El amor a uno mismo: ¿Cuánto amor nos damos a nosotros mismos? A menudo buscamos el amor en los demás, pero olvidamos que nuestra relación más importante es con nosotros mismos. Cuidarnos, respetarnos, darnos espacio para crecer y sanar también es una forma de amor.
  • El amor a la naturaleza y a lo que hacemos: Amar también puede significar conectar con la vida que nos rodea. Puede ser el cariño por nuestras mascotas, el asombro ante la belleza de un bosque, la pasión por lo que hacemos cada día.
  • El amor y la espiritualidad. Muchas personas encuentran la vivencia del amor en algo más grande que ellas mismas. Puede ser en la relación con la trascendencia, con el propósito de vida, con lo que algunos llaman Dios y otros nombran de distintas maneras. Es un amor que se expresa en la fe, en la conexión con lo sagrado y en la búsqueda de sentido más allá de lo inmediato.

A veces confundimos el amor con dinámicas que en realidad hacen daño, popularmente se habla de «amor tóxico» cuando lo que en realidad sucede es que algunas relaciones se construyen desde la dependencia, el miedo o la obsesión. El amor sano, en cambio, nos permite crecer, respetar al otro y sentirnos en paz. Es un amor que no asfixia, sino que nos da la libertad de ser quienes somos.

El ser humano es un ser vincular, amar es parte de nuestra naturaleza, y existen muchas formas para llenarnos de amor. No depende exclusivamente de una pareja ni de un romance idealizado; el amor está en los pequeños gestos, en el cuidado mutuo, en el espacio que nos damos para ser felices con nosotros mismos y con los demás.

Cada día es un buen día para celebrar todas las formas de amor que tenemos en nuestra vida, para agradecer lo que tenemos, para darnos amor a nosotros mismos y para recordar que el amor verdadero no es una cadena, sino es un puente que nos conecta de una manera sana, libre y plena.

La Inteligencia Emocional en el Contexto Educativo: Clave para el Éxito Académico y Personal

En el ámbito educativo, el enfoque tradicionalmente ha estado centrado en el desarrollo cognitivo, dejando en segundo plano las habilidades socioemocionales de los estudiantes. Sin embargo, investigaciones recientes demuestran que la inteligencia emocional (IE) juega un papel crucial en el éxito académico, la convivencia escolar y el bienestar general de los estudiantes. Este artículo explora la importancia de la IE en la orientación educativa y cómo su desarrollo puede transformar los entornos escolares.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

La inteligencia emocional, según Daniel Goleman (1995), se define como «la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones interpersonales«. Se compone de cinco pilares fundamentales: autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.

En el contexto educativo, estas habilidades permiten a los estudiantes gestionar el estrés, resolver conflictos de manera efectiva y relacionarse positivamente con sus pares y docentes. Según un estudio de Salovey y Mayer (1990), pioneros en el campo, «los individuos con alta IE tienden a adaptarse mejor a los desafíos del entorno y muestran mayor resiliencia frente a las adversidades».

El Rol de la Orientación Educativa en el Desarrollo de la IE

La Orientación Educativa no solo se centra en el rendimiento académico, sino también en el acompañamiento integral de los estudiantes. Los orientadores tienen un papel clave en la identificación y fortalecimiento de las competencias emocionales, especialmente en un mundo donde las demandas sociales y tecnológicas son cada vez más complejas.

Por ejemplo, implementar programas como talleres de mindfulness o sesiones de resolución de conflictos permite a los estudiantes mejorar su autoconciencia y su capacidad de trabajar en equipo. Como apunta Bisquerra (2011), «la educación emocional debe ser un proceso continuo y permanente que abarque todas las etapas de la vida».

Beneficios de Desarrollar la IE en las Escuelas

Mejora del Rendimiento Académico: Estudios han demostrado que estudiantes con alta IE obtienen mejores calificaciones. Esto se debe a que son más capaces de manejar la ansiedad ante los exámenes y de motivarse para cumplir sus objetivos académicos. Según un informe del Consortium for Academic, Social, and Emotional Learning (CASEL, 2013), «la integración de programas de aprendizaje socioemocional mejora el rendimiento académico en un 11% en promedio».

Reducción de Problemas de Conducta: Un entorno escolar emocionalmente inteligente reduce incidentes de acoso escolar y mejora la convivencia. «La empatía y las habilidades sociales desarrolladas a través de la IE disminuyen significativamente los comportamientos disruptivos», señala Goleman (1995).

Preparación para la Vida Adulta: Más allá del ámbito escolar, la IE prepara a los estudiantes para enfrentar los desafíos de la vida adulta, desde el ámbito laboral hasta las relaciones personales. Según Gardner (1983), la capacidad de interactuar y colaborar eficazmente con otros es una forma de inteligencia interpersonal crítica para el éxito en cualquier ámbito.

Estrategias para Promover la IE desde la Orientación Educativa

Incorporar la IE en el Currículo Escolar: Diseñar actividades que fomenten la reflexión emocional, como debates o dinámicas grupales, puede integrar la IE en el día a día escolar.

Capacitar a los Docentes: Los profesores también deben desarrollar su propia IE para ser modelos efectivos y guiar a sus alumnos en este proceso. Bisquerra (2011) señala que «los docentes emocionalmente competentes tienen un impacto directo en el clima escolar y en el desarrollo socioemocional de sus estudiantes».

Sesiones personalizadas: Los Orientadores pueden ofrecer sesiones individuales para ayudar a los estudiantes a identificar y trabajar sus emociones.

Crear Espacios Seguros: Proveer ambientes donde los estudiantes puedan expresar sus sentimientos sin temor al juicio es esencial para el desarrollo emocional.

La inteligencia emocional no es un concepto abstracto ni una moda pasajera; es una herramienta esencial para el desarrollo integral de los estudiantes. En un mundo cada vez más interconectado y demandante, las habilidades emocionales pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso, tanto en el ámbito académico como en la vida personal.

Los Orientadores Educativos tienen la oportunidad y la responsabilidad de ser agentes de cambio, integrando la IE en las escuelas y ayudando a construir generaciones más resilientes, empáticas y capaces. Como bien lo afirma Goleman (1995): «La inteligencia emocional puede ser enseñada, y su impacto puede durar toda la vida».

Referencias

Bisquerra, R. (2011). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis.

CASEL (2013). The Impact of Social and Emotional Learning. Chicago: Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning.

Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence: Why It Can Matter More Than IQ. Nueva York: Bantam Books.

Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990). Emotional Intelligence. Imagination, Cognition and Personality, 9(3), 185-211.

Lista de materiales escolares para los docentes.

Estamos a las puertas de un nuevo ciclo lectivo y es común ver a familias en almacenes y librerías prepararse para la entrada a clases con listas en mano (digitales o en papel), llenando carritos de compras y los niños y jóvenes llenando los pasillos, escogiendo cuadernos y las mejores portadas, las más en tendencia.

Sin embargo, para quienes trabajamos en el área de educación, nos es cada vez más costoso ilusionarnos a ese nivel por el nuevo curso. Pensamientos de cansancio o anticipación mental de las labores por venir hacen que la esperanza por el inicio del curso no siempre sea de agrado.

Mi motivación mayor de presentarles este artículo es que podamos retomar la esperanza y llenar el bulto (mochila) con herramientas que nos preparen para dar y DISFRUTAR nuestra labor educativa. Los retos y las dificultades son inherentes a esta labor, eso es así, pero ¿qué vamos a hacer con eso?

A continuación, le animo a que busquen sus útiles escolares y revisen que no les falte ningún material:

  1. Lápiz con borrador: planear, escribir, definir y calificar la jornada es parte de la labor, pero siempre será necesario el borrador, porque somos sistemas abiertos y nuestros alumnos y sus familias lo son, con errores, con cambios, con mejoras; nada debería ser tan rígido que no permita borrar y volver a empezar. Mejorar es el reto tanto para los estudiantes como para nosotros.
  2. Regla o metro: Trazar líneas nos ayuda a saber hasta dónde es la frontera entre una labor y otra, entre una vida y otra. Los límites nos ayudan a proteger lo valioso y determinar prioridades. Midamos y extendamos los límites hasta donde podamos desarrollarnos y permitirle a otros también aportar, pero sin dejar que se sobrepase el costo en nuestra salud integral.
  3. Pegamento: No tengamos miedo a querer. Llegamos a las vidas de las personas con propósitos; las casualidades no existen y el impacto que nuestra vida puede generar en otra a través del cuidado y la entrega es incalculable. Peguémonos a quienes nos aportan y nos permiten aportarles.
  4. Tijeras: recortemos malos hábitos, pensamientos de que “aquí siempre se hace así” o “así soy y punto”, eliminemos hasta donde más le sea posible la queja; es un arma pequeña, pero que destruye mucho y amarga el alma docente. Afinemos nuestra vida profesional año con año; la experiencia no solo se acumula en canas, también en decisiones y resoluciones cada vez más maduras.
  5. Tecnología: No está malo echar mano de la tecnología; estamos enfrentando una generación y una época de la historia muy diferente a la de cuando fuimos formados profesionalmente y aun mucho más diferente de cuando fuimos niños y adolescentes y eso implica que estemos cada vez más familiarizados con la tecnología y que la aprovechemos para planificar, simplificar y optimizar el tiempo para realizar nuestros deberes.
  6. Papeles de colores: Para nadie es un secreto que trabajar en educación trae días negros o grises, complicados y, en muchos casos, sentimientos de impotencia ante situaciones que quisiéramos que fueran diferentes. Que cada día podamos escribir en hojas de colores, en gratitud y honra a los dones dados por Dios para la docencia, ponerle color a nuestras labores y a las vidas que tengamos el privilegio de impactar por generaciones de generaciones.

Feliz ingreso al curso que se avecina y que el amor por lo que hacemos sea el mayor motor. Cada uno cambia el mundo dentro de cada aula y desde su propia voz. Bendecido inicio a todos los docentes, en especial a los mejores, cada uno de mis compañeros.

Aprendiendo de la Incertidumbre

Los inicios siempre traen emociones que puede ser encontradas, ya sea por el comienzo de un proyecto, un nuevo empleo, una relación que comienza… o por la llegada de un nuevo año. Es usual que al final de un año y el inicio de otro, las personas puedan verse en espacios en los cuales toman decisiones que pueden ser trascendentales para sus futuros, es hasta común que las personas escriban sus “propósitos de año nuevo” o más actualmente que realicen su “visión board”.

Sea lo que acontece por las vidas en los cambios de año, es también usual que se presenten momentos en los que haya una sensación de abrumo, dado que puede aparecer la incertidumbre, la tristeza por los proyectos no alcanzados, la nostalgia por el año que pasó, entre otras situaciones. Incluso en algunos espacios hablan del “Blue Monday” el cual catalogan como ese tercer lunes de enero, en el cual las personas pueden mostrarse más triste de lo usual que las semanas anteriores las cuales estuvieron regidas por la alegría.

Y ante un panorama como tal es un buen momento para lograr aprender de la incertidumbre, la cual implica reconocer que es una parte natural de la vida y que puede ser un trampolín para el pensamiento y la aceptación de las emociones. Es importante aprender que no siempre se podrá estar con la mejor actitud en todo momento.

Esa incertidumbre puede llevar hacia el desafío, provoca a pensar en algo novedoso para ese momento específico de la vida. Es así como la incertidumbre, bien canalizada y aceptada, puede llevar hacia un pensamiento mayor y de crecimiento, en la cual se aprende que hay situaciones que se salen por completo de nuestro ámbito de acción o de decisión. En ese proceso de aprendizaje de la incertidumbre se puede:

  1. Aceptar la incertidumbre: reconocer que hay situaciones que eventualmente pasarán a lo largo de la vida.
  2. Enfocarse en el presente: los ejercicios de mindfulness y el aprender a vivir el momento actual pueden ayudar a aprender de la incertidumbre.
  3. Identificar aquello que sí se puede controlar: al tener claro cual es el rango de acción que se tiene sobre las situaciones, se puede trabajar por actuar en aquello en lo que sí se puede incidir.
  4. Desarrollar la resiliencia: aprender a ver los desafíos como oportunidades hacia el crecimiento personal.
  5. Reforzar redes de apoyo: ante la incertidumbre ¡Pedir ayuda! Podría verse como algo sencillo, pero no todas las personas logran buscar apoyo en sus personas cercanas o incluso en profesionales de ayuda.
  6. Desarrollar y practicar la flexibilidad cognitiva: adaptando los pensamientos y comportamientos a las situaciones nuevas que se presentan en la vida.
  7. Cultivar la calma: respirar, soltar, dejar ser… la meditación, la oración u otras actividades que conduzcan hacia el crecimiento.

Así que al casi finalizar este primer mes del año 2025, es buen momento para aprender de la incertidumbre, esa que puede llevar hacia el aprendizaje y el crecimiento integral.

Imposible

Hay palabras que despiertan pasiones en la vida.Imposible” es una de ellas.

La vemos en frases motivacionales, en anuncios de artículos deportivos, en mensajes de carácter espiritual, hasta ocasionalmente alguno de nosotros la habrá dicho, a nosotros mismos en algún diálogo interno o a alguien más, con la idea de hacerle desistir de, lo que consideramos, es una mala idea.

Algunos también actuamos desde ella, cuando la usamos de etiqueta para algún evento o interés que podamos tener, creyendo que no se puede hacer.

Muchos realmente se lo creerán y listo, no pasarán a más. “Yo no podría correr ni cien metros” y en efecto, no lo harán.

Otros, probablemente pensarán que es imposible pero igual se preguntarán: “¿pero podré correr al menos cien metros?«. Y van y lo averiguan.

Curiosamente, le pregunté a la famosa inteligencia artificial si tenía algunas frases con la palabra “imposible”. ¡Y resultó que es muy positiva al respecto! Mirá un par de frases que me dio:

“No hay nada imposible para aquellos que se esfuerzan y perseveran.”

“A veces, lo que parece imposible hoy puede ser una realidad mañana.”

Quizá hay una especie de culto alrededor de la palabra “imposible”. Quizá hay una exageración alrededor de la pugna posible/imposible. Quizá sea buena idea no irnos de cabeza detrás de descubrir a cuál bando queremos pertenecer.

Pero, lo cierto del caso es que, para lograr algo extraordinario en la vida, deberíamos valorar el hecho de que lo que se suele etiquetar como “imposible” normalmente es un dolor que alguien -o nosotros, no estamos dispuestos a soportar.

La gente que trasciende está dispuesta a aguantar lo que otros no quieren, no pueden o no están interesados. Alguna vez leí sobre los años de burlas, menosprecios y fracasos que soportó y aceptó Elon Musk porque, hace poco más de dos décadas, los expertos decían que las empresas privadas no podrían construir cohetes espaciales.  

En fin, que podemos ir por la vida pensando que eso que queremos es imposible y estará bien, siempre encontraremos quien sea condescendiente con nuestra creencia.

Pero, también podemos valorar el hecho de cuestionar si realmente es imposible. Se sufre un poco más, pero los hechos demuestran que a largo plazo es una vida más satisfactoria.

Viajar te abre la visión de mundo

Hace poco tuve la oportunidad de hacer un viaje a Europa, no fue el primero, pero fue muy diferente a los viajes que he tenido ya que pude enseñarles a las amigas con las que viajé todo lo que he aprendido en mis viajes, como por ejemplo qué pasa si se pierde una conexión, si se atrasa un vuelo, si nos quedamos sin maletas, cómo usar el metro, el tranvía, entre otras cosas que en Costa Rica no tenemos, lo cual hizo que fuera muy educativo.

Esto me ayudó a reafirmar dos cosas: viajar te abre la visión de mundo y hay que recordar de dónde venimos y valorar lo que tenemos.

Te abre la visión porque salir de tu país es como quitarse una venda, te das cuenta de que el resto del mundo no es como tu país y que hay mucho que aprender de otros de otras culturas y de otras personas. Además, te ayuda a desarrollar habilidades para la vida como tolerancia a la frustración, comunicación verbal, toma de decisiones, etc.

También debemos recordar de dónde venimos y valorar todo lo que tenemos, ya que muchas veces tendemos quejarnos del clima, del sistema de transporte público, del sistema de salud o de otras cosas, pero hay países donde no ven la luz del sol en 6 meses y las personas tienen que tomar pastillas de Vitamina D, para evitar caer en depresión, mientras nosotros tenemos la dicha de ver el sol casi todos los días, incluso cuando llueve.

Por esto que quiero dejarles 4 enseñanzas que me han dejado los viajes a lo largo de mi vida:

1. Conocer otras culturas. Cada país es diferente, su cultura y sus personas también lo son, pero de ellas podemos aprender mucho, por ejemplo: el orden, la puntualidad, la cordialidad y el respeto. Pero sobre todo viajar nos da una dosis de “Humildad”, ya que nos permite descubrir que no somos perfectos y todavía tenemos cosas que mejorar.

2. Los idiomas te abren muchas puertas. Hay personas que sólo hablan español y ni siquiera les interesa aprender inglés, pero la verdad es que hablar varios idiomas te abre muchas puertas, se nos pueden presentar muchas oportunidades y podemos perderlas por no hablar un segundo o un tercer idioma, por es importante hablar la mayor cantidad que podamos.

3. Existen imprevistos. En la vida siempre se van a presentar situaciones que no podemos controlar, como llegar a un aeropuerto y que esté lleno de personas haciendo fila para el chequeo, pero podemos preverlo llegando con más anticipación, la clave está en prepararse con tiempo.

4. Ante todo disfrutar. No importa cómo sea el viaje, no importa los imprevistos, siempre debemos ir con una mentalidad abierta, dispuesta a aprender y sobre todo, tratar de vivir cada momento en el lugar al que vayamos.

Por último, recordemos siempre de dónde venimos, valoremos nuestro país, lo que tenemos y seamos personas agradecidas porque otras no son tan afortunadas.

8 Agradecimientos… la mejor forma de empezar el Año Nuevo

El 2025 está por empezar y siempre tendemos a establecer nuevos propósitos de Año Nuevo y eso está bien, pero quiero aprovechar este año que comienza para hacer algo diferente.

Está demostrado científicamente que cuando agradecemos, nuestro cerebro libera dopamina y serotonina, neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo de las personas, y proporcionan sensaciones de placer, gozo y bienestar.

Entonces, en lugar de revisar lo que no “cumplí”, lo que no realicé o lo que no logré, quiero agradecer a Dios, a la vida o al universo, por todas las experiencias que viví.

Si nos enfocamos en lo bueno y no en lo malo, seremos personas más agradecidas. Es por esto que les invito a revisar estos 8 agradecimientos:

1. Por mi estudio. Tal vez no pude estudiar lo que quería, pero quiero dar gracias por la oportunidad de estudiar, ya que hay muchas personas que este año no la tuvieron.

2. Por mi trabajo. Tal vez no me gustó mi trabajo, pero quiero dar gracias por mi él, porque hay muchas personas que en este año lo perdieron o no lograron conseguirlo.

3. Por mi familia. Sabemos que las familias no son perfectas, sé que la mía no lo es, pero quiero agradecer por mi familia, porque hay muchas personas que ya no tienen una.

4. Por mi hogar. Tal vez mi casa no sea tan grande como me gustaría, o tal vez no tengo todo lo que me gustaría tener en ella, pero quiero agradecer porque es un hogar, ya hay personas que perdieron su casa por motivo de algún desastre natural y todavía están luchando por reponerse.

5. Por la amistad. Conforme avanzan los años, nos vamos dando cuenta que nuestro círculo disminuye, sin embargo, también vamos descubriendo quién es de confianza y aunque algunas personas se hayan alejado, quiero agradecer por la amistad, por quienes han estado ahí para mí, porque hay muchas personas que están solas en la vida y no tienen una mano amiga.

6. Por la vida. Este año tal vez me enfermé varias, pero eso quiere decir que tengo vida, por eso quiero agradecer por la oportunidad de despertarme cada día y de poder vivir, porque hay muchas personas que este año murieron a causa de diferentes circunstancias.

7. Por la libertad y por la paz. Sabemos que Costa Rica no es perfecta, pero tiene cosas muy buenas y a veces damos por sentado muchas de ellas, por eso hoy quiero dar gracias por mi país, por la libertad y por la paz, porque hay muchas personas en el mundo que viven en guerra y no son libres.

8. Por último, quiero dar gracias por este año que termina, por todo lo que logré y por lo que no, por todo lo que viví, porque gracias a eso, he llegado hasta donde estoy.

Si hacemos este ejercicio juntos, podremos empezar el 2025 con una mayor motivación para alcanzar nuestros propósitos, ¡Feliz Año Nuevo!

¿Depresión navideña? Pequeños pasos para grandes cambios emocionales

La Navidad, con su atmósfera de celebración y unión, puede ser desafiante para quienes atraviesan episodios de depresión. Mientras el mundo parece vibrar de alegría, algunas personas experimentan un profundo vacío, desconexión o tristeza.

Las luces y festejos pueden contrastar con su estado emocional, intensificando la sensación de no pertenecer. A veces, los recuerdos de pérdidas o la distancia con seres queridos exacerban este malestar, dejando una sensación de soledad difícil de manejar.

La depresión, según estudios, se caracteriza por tristeza persistente, pérdida de interés en actividades cotidianas, fatiga, alteraciones en el sueño y, en ocasiones, sentimientos de inutilidad o desesperanza. Aunque en Navidad estos síntomas no necesariamente cambian, pueden intensificarse debido a las expectativas sociales y personales vinculadas a esta época.

En este contexto, surge el concepto de «depresión navideña», no como un diagnóstico clínico, sino como una expresión popular de un malestar emocional asociado a esta temporada. Las personas que la experimentan suelen sentir nostalgia, estrés o una presión por estar alegres, lo que contrasta con su realidad emocional.

Parte de este sufrimiento también puede estar relacionado con las autoexigencias. La búsqueda de una celebración «perfecta», cumplir con todos los compromisos sociales o mantener estándares irreales pueden generar estrés y frustración. Este enfoque rígido hacia las fiestas transforma un tiempo que debería ser de disfrute en una fuente de ansiedad y agotamiento emocional, opacando el verdadero significado de estas fechas.

Afrontar el malestar emocional durante las fiestas requiere tomar acción consciente para recuperar el bienestar. Si bien puede parecer difícil, tomar pequeñas acciones puede ayudar a transformar esta temporada en una experiencia más llevadera y significativa, a continuación algunas ideas:

1. Establece expectativas realistas: Acepta que no todo será perfecto y prioriza lo que realmente importa.

2. Cuida tu bienestar emocional: Dedica tiempo a descansar, meditar o realizar actividades que disfrutes.

3. Conecta con otros: Busca apoyo emocional en personas cercanas o un terapeuta, si lo necesitas.

4. Practica la autocompasión: Permítete sentir y expresar tus emociones sin juzgarte.

5. Redefine la festividad: Ajusta las celebraciones a tus valores y necesidades, dejando de lado las imposiciones externas.

Es importante no dejar pasar esta temporada sin darse la oportunidad de cuidar de sus emociones y bienestar. Reconocer cómo nos sentimos es el primer paso para transformar esa experiencia. Tomar acción, ya sea buscando apoyo, conectando con seres queridos o dedicando tiempo a actividades que brinden paz, puede marcar una gran diferencia.

Más allá de las exigencias sociales, la Navidad puede convertirse en un momento de introspección y renovación emocional si se prioriza lo que realmente importa: el bienestar y la conexión personal.

Sabiduría antigua para los tiempos modernos

Tal vez a vos no te sucedió, pero yo sí fui de aquellos que, cuando joven, le daba por despreciar la sabiduría de los mayores.

Ya sabés, aquello de que “mis padres y mis abuelos no saben nada; yo sí lo sé y estoy en todas, con la sabiduría y experiencia que me dan mis quince años”.

Hoy bromeo con ello, porque prefiero eso a admitir públicamente que metí la pata en incontables ocasiones, justamente por esa manía juvenil de creer que ya lo sabemos todo.

A efectos del caso, lo comento como manía juvenil, pero la realidad es que eso nos sucede a los quince, a los treinta y tantos y hasta cuando ya vamos rozando los cincuenta. Nosotros si sabemos, lo que nos transmiten los mayores es anticuado y vamos a muerte con nuestro ego, que no conocimiento. Y, por supuesto, a la vuelta de la esquina nos espera el siguiente ‘porrazo’ de vida.

Pensando en ello, en todas mis metidas de pata –las de joven y las de ahora– y en lo sencillo que es o era evitarlas, en muchas ocasiones, es que recordé un par de ideas de la sabiduría antigua.

La primera es que “uno sólo puede dar lo que tiene”. La otra, muy relacionada con ella, es que “sólo voy a recoger lo que yo mismo sembré”.

Hace una semana me apunté a correr una media maratón. El resultado fue un desastre, básicamente porque al kilómetro diecisiete se me acabó el combustible y listo, hasta ahí llegué. Pero es el resultado lógico de una serie de errores que cometí ese día, al no desayunar, al no hidratarme correctamente y al correr sin una estrategia. Di todo lo que tenía, que resultó ser insuficiente, y además recogí el resultado de mi desorden.  

Igual me ha pasado en las otras áreas de mi vida, en mi familia, en mis finanzas, en mis relaciones, en mi área profesional, mis estudios. Hasta la vez que alguien se coló en la fila del autobús, me hizo quedar afuera y llegué tarde al examen al que iba. La responsabilidad fue mía y no del colado en la fila, porque yo iba muy ajustado de tiempo, en lugar de haber ido más temprano.

Pero, también ha funcionado al revés. He tenido logros, grandes amistades, buenos clientes y momentos de regocijo, justamente por haberme convertido en la persona que lo merecía. Aumenté mi caudal de conocimiento para poder dar más y, como consecuencia, recibir más.

A las puertas de un nuevo año, vale la pena reflexionar y echar la mirada para dentro. Lo que tenemos, ¿es suficiente para darle a los demás, para ser empáticos, tolerantes y estar dispuestos a servir cuando se necesite? ¿Estamos sembrando lo que queremos recibir de la vida?

Porque así es como se hace un cambio en el mundo. Ya tenemos muchas frases de espiritualidad y de motivación dando vueltas en las redes sociales y en nuestros estados de whatsapp. Necesitamos acciones y a gente que las haga realidad.

Resiliencia: Clave para superar los momentos difíciles de la vida

Al llegar al último mes del año 2024, es usual que se haga una revisión de todas aquellas situaciones vividas, los aprendizajes y momentos de dificultad. Y es en aquellos momentos más difíciles de la vida, donde la resiliencia se convierte en esa chispa interna que nos impulsa a seguir adelante y descubrir nuevas oportunidades en medio de la adversidad.

Si nos preguntamos sobre el término, la resiliencia es la capacidad de levantarnos, adaptarnos y crecer a pesar de los desafíos que la vida nos presenta, una fortaleza que todos llevamos dentro, aunque a veces lo olvidemos. Y es usual que se vislumbre en aquellas situaciones difíciles que se presentan en la vida: duelos, separaciones, accidentes, entre otros; usualmente aquellas situaciones que marcan un antes y un después en el devenir de cada persona.

Y es que, aunque enfrentar dificultades puede parecer abrumador, rodearnos de personas que nos apoyen y confiar en nuestras habilidades puede marcar la diferencia para salir adelante. El rodearnos de fuertes lazos sociales puede convertirse en un factor protector que incentive el desarrollo de la resiliencia ante la adversidad, y esos lazos pueden ser tanto en círculos familiares como de amistad. Incluso comunidades enteras pueden significar un punto preponderante en el desarrollo de la resiliencia personal.

Otros factores que favorecen el desarrollo de la Resiliencia son:

  1. Inteligencia emocional: La capacidad de reconocer, comprender y manejar nuestras emociones nos permite reaccionar con calma y sabiduría ante los desafíos.
  2. Autoconfianza: Creer en nuestras propias capacidades nos da la fuerza para asumir riesgos.
  3. Flexibilidad y adaptabilidad: Aceptar los cambios y adaptarnos a ellos con una mentalidad abierta.
  4. Sentido de propósito: Tener metas claras y un propósito en la vida nos da motivación para seguir adelante.
  5. Optimismo realista: Cultivar una actitud positiva pero basada en la realidad nos permite ver las dificultades como oportunidades para crecer.
  6. Habilidades de resolución de problemas: Ser capaz de analizar una situación difícil, identificar posibles soluciones y actuar con determinación nos empodera para enfrentar cualquier obstáculo.
  7. Aprendizaje de experiencias pasadas: Reflexionar sobre cómo hemos superado dificultades en el pasado nos da confianza y herramientas para enfrentar nuevas situaciones complicadas

Construir resiliencia es un proceso, que a través de pequeñas acciones como aprender a escuchar nuestras emociones y cuidar de nosotros mismos pueden ser los primeros pasos hacia una vida más plena. Todo ello nos conduce hacia un estado en el cual logramos aprender de las situaciones más complicadas, al darles una visión más hacia el crecimiento y el aprendizaje, ese aprendizaje que transforma el dolor en valor, el miedo en valentía, el desánimo por el entusiasmo.

Y así en cada reto hay una oportunidad para crecer, y al cultivar y fortalecer la resiliencia, podemos transformar incluso los momentos más oscuros en aprendizajes llenos de luz; en procesos que empoderen y construyan caminos más hermosos y sencillos de transitar junto a aquellas personas que nos acompañan.