Portadores de la misión: educación costarricense

Noviembre es un mes especial en Costa Rica. Es el momento de reconocer a quienes han dedicado su vida a la enseñanza, conmemorando tanto el Día del Maestro como el de la Escuela. Estos días nos invitan a detenernos y reflexionar sobre el significado profundo de ser educador en un país que históricamente ha valorado la educación como un pilar de desarrollo social y cultural.

Ser docente en Costa Rica va más allá de transmitir conocimiento en un aula. Es una labor profundamente humana que implica formar personas integrales, con valores, sentido crítico y sensibilidad hacia su entorno. Los maestros y maestras no solo enseñan matemáticas, historia o literatura; también inspiran, guían y, en muchos casos, se convierten en figuras de apoyo para sus estudiantes.

La relación entre el educador y el estudiante tiene el poder de transformar vidas. No se trata únicamente de seguir un programa establecido, sino de crear experiencias significativas que permitan a los estudiantes cuestionar, explorar y construir su propio aprendizaje. En este proceso, el docente se convierte en un arquitecto de oportunidades, alguien que adapta su enseñanza a las necesidades de cada estudiante, que les motiva a superar sus límites y a creer en sus capacidades.

En Costa Rica, el desafío del maestro no es menor. La diversidad cultural, social y económica del país se refleja en las aulas, donde confluyen estudiantes con realidades muy distintas. Cada una de estas historias exige al educador una sensibilidad especial para comprender, respetar y valorar la riqueza de esas diferencias. Este reto constante es también una oportunidad para enriquecer el aprendizaje y formar una ciudadanía más empática y comprometida.

Por otro lado, el sistema educativo costarricense también enfrenta desafíos estructurales. La sobrecarga de trabajo, los recursos limitados y las exigencias administrativas pueden desviar la atención del objetivo principal: el estudiante. Sin embargo, es en este contexto donde el compromiso del maestro brilla con mayor fuerza, ya que, a pesar de las adversidades, su pasión por enseñar y su vocación marcan la diferencia en cada niño y joven que pasa por sus aulas.

La escuela, como institución, y el maestro, como guía, representan mucho más que un espacio físico o un rol laboral. Son espacios y personas donde germinan ideas, valores y sueños. La educación costarricense, basada en una tradición de inclusión y accesibilidad, sigue siendo un testimonio de la importancia de apostar por el desarrollo humano.

Este noviembre, al celebrar a los maestros y maestras, no solo agradezcamos su labor, sino también reflexionemos sobre cómo podemos apoyar su esfuerzo y contribuir al fortalecimiento del sistema educativo. Porque el rol del docente costarricense no es solo enseñar; es sembrar semillas de esperanza, justicia y progreso en las nuevas generaciones. Y esa misión, más que un trabajo, es un verdadero arte.

Obtener las gratificaciones postergadas

Hace unos días tuve la oportunidad de defender mi proyecto de graduación de mi Maestría Profesional en Recreación y hoy estamos celebrando 13 años de haber fundado EFROVIDA y de ofrecerles diferentes servicios a todas las personas. Esto me hace recordar las palabras de mi profesora Viria (la cual tuve en la universidad cuando estudiaba Orientación): “hay que aprender a postergar gratificaciones”.

Y es que a veces se nos hace difícil “esperar”. Los seres humanos somos bien desesperados e impacientes y queremos “todo ya” y a veces se hace difícil entender por qué tenemos que esperar tanto para ver los resultados, pero es en esa espera donde vamos creciendo como personas y donde vamos forjando los cimientos y las bases para que nuestros sueños se hagan realidad.

He pensado mucho en lo que he tenido que sacrificar, pero ahora que veo los frutos, entiendo por qué tuve que esperar lo que tuve que esperar.

Y entonces, ¿qué aprendizajes he obtenido de todos estos años? Aquí les comparto algunas ideas:

1. He aprendido el valor de la paciencia. Gracias a estos años, he aprendido a controlar mis emociones y aunque en muchos momentos quería que llegara el momento de mi defensa o quería EFROVIDA cumpliera más de 10 años, logré dominar mis impulsos y poner una frase que aprendí hace muchos años la cual es: “no hay que preocuparse, hay que ocuparse”.

2. Lo que me lleva a mi segundo aprendizaje… “Hay que ocuparse”. Muchas veces perdemos mucho tiempo en redes sociales o procrastinando o haciendo cosas que no nos hacen crecer y es muy dado que las personas se quejan por no ver resultados, pero si no empezamos, nunca vamos a ver esos resultados, por eso tenemos que empezar, aunque sea 15 minutos al día, pero debemos empezar a ocuparnos en lo que es importante y poco a poco las cosas irán tomando forma.

3. No podemos avanzar en la vida solos. Hay un proverbio chino que dice: “Si caminas solo, irás más rápido; si caminas acompañado, llegarás más lejos”. Si algo que he aprendido en estos años, es que he logrado llegar hasta donde estoy gracias a mi familia y amigos, quienes me apoyaron siempre y me animaron a seguir adelante. Además, en el camino tuve personas que me dieron oportunidades y me permitieron alcanzar esos logros. Por eso, debemos de rodearnos de personas “trampolín”, que nos impulsen a seguir adelante y que crean en nosotros cuando estamos pasando por un mal momento.

4. Y por último, he aprendido a ser agradecido. Es increíble el poder del agradecimiento. Cuando las personas notan que somos agradecidas, tienen una mayor disposición de ayudar y una mejor actitud. Si realmente somos personas agradecidas, eso se va a contagiar y otras personas también serán favorables con nosotros.

Por eso, aprendamos a tener paciencia, ocupémonos, busquemos rodearnos de personas trampolín y seamos personas agradecidas, y de esa manera podremos “obtener las gratificaciones postergadas”.

Dos ideas para ser de los más cotizados en la vida

Te despiertas por mañana y ves que amaneció lloviendo. Te estás alistando para tu jornada y no encuentras la ropa que pensabas ponerte. Entra un mensaje por whatsapp del grupo de primos donde alguno se está quejando del político malo de turno.

Vas saliendo a toda prisa de tu casa y por poco se te olvida el celular. No te habías fijado que estaba con un 17% de carga. Te pone ansioso imaginar el quedarte sin carga antes del lugar de destino en tu jornada.

El día fue, simplemente, una locura. Resolviste todos los problemas de la humanidad y hasta avanzaste con algunos de la exploración espacial a Marte y cómo crear una atmósfera con oxigeno para la supervivencia humana. De encontrar agua allá en el planeta rojo te encargarás luego.

Vas al gym por la tarde/noche. Ahora si será tu momento. Pero no contabas con que el clima mejoró y todos los miembros pensaron lo mismo que vos: este momento es perfecto para ir a entrenar. Así que te tocó hacer fila al menos en cuatro máquinas.

Llegas a tu casa y habías olvidado que mañana hay examen. Y también habías olvidado que había que estudiar.

Y así, más o menos, fue tu día.

Cosas más, cosas menos, puede que así sea el día de alguien. Quizá fue el nuestro en algún momento. Quizá ahora sean peor de ajetreados. ¡Quién sabe!

Lo que sí sé es que los días se enfrentan mejor con optimismo. Hay dos ideas interesantes con respecto a él y que nos pueden ayudar, si fuera el caso, a hacer más llevadero nuestro día a día:

  1. Mantener una mentalidad de optimismo básico: hoy va a ser un gran día”, “esta persona nueva me va a caer bien” o “esto puede llegar a ser un desafío interesante”. No se trata de autoengañarnos, sino más bien, de salir a ganar el partido anotando desde el minuto 1 y que el rival se las apañe como pueda.
  • Ver cada obstáculo como una oportunidad en lugar de algo permanente: alguien dice que mientras los pesimistas parecen ser lo más inteligentes por su ‘realismo’, los optimistas caminan llevándose la mejor parte de lo que ofrece la vida.

No olvidemos que los que superan los obstáculos son los más cotizados en la vida. Ninguna empresa contrata a alguien para que la lleve a pique. Poca gente gusta de los tóxicos y pesimistas. Nadie empieza un proyecto esperando fracasar intencionadamente. No importa lo que traiga tu día, apuntate al bando de los optimistas.

Mi mente como tierra por cuidar: reflexiones sobre la salud mental.

Hace un par de días regué las plantas de la casa y vi una particularmente con la tierra muy seca. No se veía mal la planta pero si la tierra estaba muy seca y al regarla con agua se escuchó el agua entrar en la tierra y hacer sonidos mientras se absorbía el agua. Fue muy gratificante. Sentí alivio por ella. Este sencillo momento me hizo analizar cómo a veces podríamos estar nosotros también así: con la mente seca y árida

Y a propósito de Día de la Salud Mental que se celebra este 10 de octubre con el lema: «Salud mental y el trabajo», reflexioné que muchas veces trabajamos en automático y nuestras cargas mentales prolongadas hacen que nuestra tierra se seque.

Una carga mental la defino como todos esos pendientes acumulados o las listas de cosas por hacer que cargamos y que nos desgastan en la medida que las pensamos pero no las ordenamos y ejecutamos.

Estoy segura que te ha pasado que estás pensando en la siguiente tarea por hacer mientras ejecutas otra. Es como si estuviéramos en el siguiente paso pero con los pies aún moviéndose en el compás anterior. Es vivir continuamente con muchas «pestañas» de la computadora mental abiertas, todas consumiendo energía, memoria, desempeño y ninguna con la tarea finalizada y a veces con música de fondo para no ser demasiado dramático.

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Indudablemente este estilo de vida está compuesto, específicamente, por muchos enemigos de la salud mental, que así como la tierra de la planta estaba fragmentada ante la falta de agua, fragmentan la mente llevándola a vivir ansiosa. Algunos de ellos son:

1. Desorden: vivir desordenamente implica desorden con los objetos materiales o pendientes o documentos de trabajo, que también la clase de vida en la que se toman decisiones desordenadas, vicios, malos hábitos, relaciones tóxicas o irresponsables. Cada decisión trae consecuencias, no podemos seguir creyendo que «cuando algo pasa, nada pasa». Realmente cada mala decisión suma al final, o más bien resta.

2. Baja calidad de relaciones humanas o soledad: aunado al punto anterior el aislamiento prolongado o mala relación con nuestras redes de personas hace que nuestra mente carezca no solo de aprecio y reconocimiento que es tan valioso sino de la oportunidad de ser moldeado, corregido e inspirado al cambio.

3. Vida espiritual deficiente o nula: Vivir desconectado de la fuente de la vida, gozo y plenitud, Dios, hace que nos sintamos sin propósitos, vacíos y secos, sosteniendo en nuestra espalda la pesada carga de la existencia y dependiendo de nuestras fuerzas para salir adelante.

4. Ingratitud: la queja constante en nuestra boca sofoca y nubla toda posibilidad de aprovechar lo que si somos, si tenemos y si queremos.

5. Vivir en el rápido- rápido: normalizar no tener tiempo hace que desvaloricemos cada espacio y sintamos que tenemos que cambiar la tarea rápidamente para que en el día hayamos hecho muchas tareas, aunque casi siempre son muchas pero poco profundas y provechosas.

6. Carga mental crónica (sin pausas, sin cierres): no tener descansos hace que nuestro desempeño integral cada vez sea más lento, con más fallos y con menos amor y paciencia.

Es importante sacar espacios para “regar” nuestra mente con agua (Dios, oración, meditación en las escrituras, reuniones con las personas que son vitaminas para nuestra alma, tiempo de descanso consciente, lectura, apreciación de arte y música, deporte, etc). Tomemos la firme determinación de hacer altos y análisis de que nos ha llevado a descuidar nuestra mente y lo que esto ha provocado en nosotros y nuestro entorno. Nuestra salud lo vale.

La importancia de las Habilidades Blandas en el contexto laboral costarricense

En el mercado laboral costarricense, las habilidades blandas o habilidades transferibles han cobrado relevancia ante los retos de una economía globalizada. Estas competencias, que incluyen la capacidad de comunicarse eficazmente, trabajar en equipo, adaptarse a los cambios y gestionar emociones, son esenciales para la empleabilidad y el desarrollo profesional en Costa Rica, donde el entorno laboral exige cada vez más flexibilidad y capacidad de adaptación.

A diferencia de las habilidades técnicas, que están ligadas a campos específicos, las habilidades blandas permiten a los profesionales navegar en distintos sectores, facilitando su movilidad y mejorando su capacidad de respuesta ante los cambios. En este sentido, el desarrollo de habilidades como la inteligencia emocional y la resolución de problemas es clave para los profesionales costarricenses que buscan destacarse en un mercado laboral competitivo (Gutiérrez & López, 2023).

En Costa Rica, la economía se ha diversificado en las últimas décadas, con un aumento en sectores como servicios compartidos, tecnología y turismo. En este contexto, las empresas no solo requieren empleados con conocimientos técnicos, sino también con habilidades socioemocionales que les permitan adaptarse a equipos multiculturales y a dinámicas laborales cambiantes. La capacidad de innovar, liderar y gestionar el cambio es altamente valorada por las empresas del país (Rodríguez et al., 2022).

El país, además, ha sido líder en la región en la atracción de inversión extranjera directa, lo que ha incrementado la necesidad de contar con profesionales que dominen habilidades blandas. Los empleados deben ser capaces de gestionar equipos diversos y colaborar de manera efectiva con colegas de diferentes orígenes culturales. Estas habilidades han sido clave en sectores como la industria tecnológica, donde las empresas internacionales valoran la capacidad de los profesionales costarricenses para integrarse en equipos globales (OIT, 2022).

La demanda de habilidades blandas en Costa Rica no solo mejora las oportunidades de empleo, sino que también está directamente relacionada con el desarrollo profesional. Estudios recientes han demostrado que los empleados con competencias en liderazgo, comunicación y trabajo en equipo son más propensos a recibir promociones y mantener un alto nivel de satisfacción laboral (Hernández, 2023). Esto ha llevado a un enfoque creciente en la formación de estas habilidades tanto en entornos educativos como en programas de desarrollo profesional dentro de las empresas.

A pesar de la creciente importancia de las habilidades blandas en el mercado laboral costarricense, existe una brecha significativa entre las competencias que los empleadores requieren y las que se desarrollan en los programas educativos. El sistema educativo tradicional ha priorizado históricamente las habilidades técnicas, dejando en segundo plano el desarrollo de competencias socioemocionales. No obstante, en los últimos años se han implementado programas de formación continua y capacitaciones en el ámbito empresarial que buscan cerrar esta brecha, preparando a los profesionales para los desafíos del mercado laboral globalizado (OIT, 2022).

Las habilidades blandas son esenciales para el éxito laboral en Costa Rica. A medida que el país sigue integrándose en la economía global, los profesionales que dominen estas competencias serán cada vez más demandados. Promover el desarrollo de estas habilidades, tanto en el sistema educativo como en el lugar de trabajo, es clave para asegurar la competitividad del país en el futuro cercano.

Referencias Bibliográficas

– Gutiérrez, P., & López, M. (2023). *Desarrollo de habilidades blandas en la educación superior: Un análisis regional*. Revista de Estudios Latinoamericanos, 58(3), 45-60.

– Hernández, L. (2023). *La importancia de las habilidades transferibles en el mercado laboral actual*. Informe de Empleabilidad Latinoamericana, 8(2), 12-23.

– Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2022). *Informe sobre las competencias laborales en América Latina: Retos y oportunidades*. OIT Publicaciones.

– Rodríguez, A., Pérez, C., & Salinas, J. (2022). *Habilidades blandas y su impacto en la empleabilidad: Un estudio comparativo en México, Colombia y Brasil*. Estudios sobre Mercado Laboral, 15(4), 101-125.

30 años de Amistad

Hoy, hace 30 años, se emitió el primer capítulo de la famosa serie de televisión “Friends”. Y es que al igual que muchas personas de mi generación, crecimos viendo a estos 6 amigos y junto con ellos reímos, lloramos, nos enamoramos, nos enojamos y prácticamente… vivimos.

Si bien la serie terminó hace 20 años, en algún momento nos identificamos con alguno de los personajes y aunque ha pasado el tiempo, la amistad ha perdurado y las enseñanzas que nos dejaron se han mantenido a lo largo de nuestra vida. Aquí les dejamos algunos aprendizajes de este grupo de 6 amigos:

1. “La vida apesta, te va a encantar”: En el primer capítulo, Rachel decide irse a vivir a la ciudad con su amiga Mónica y dejar de recibir dinero de sus padres. Mónica le dice que la vida apesta pero que le va a encantar. Con esto podemos aprender que la vida no es fácil, pero cuando la vivimos plenamente, podemos disfrutarla a pesar de las dificultades.

2. Hay que ver la vida con humor: durante la serie Chandler siempre fue el bromista, él que buscaba romper la tensión con un poco de risas. A veces tenemos que aprender a relajarnos y entender que las cosas no siempre salen como esperamos, lo mejor que podemos hacer es reír y ver el lado positivo de las cosas.

3 Las cosas no siempre salen como esperamos: Algo que aprendimos durante toda la serie es que muchas veces hacemos planes, pero al final resultan diferentes: Ross se casó 3 veces antes de quedar con el amor de su vida, Phoebe vivió en las calles antes de conseguir trabajo y su propio apartamento, Joey fue rechazado de muchas audiciones antes de ser un actor exitoso, Rachel empezó como mesera hasta que logró llegar a ser una gran ejecutiva de modas en las tiendas de ropa Ralph Lauren, Mónica fue despedida y tuvo varios trabajos antes de ser dueña de su propio restaurante y Chandler al final logró vencer sus miedos y logró casarse y tener una familia.

4. La amistad perdura a pesar del tiempo: la verdadera amistad trasciende las fronteras, ya que los actores, aún fuera de cámaras llegaron a tener una relación tan cercana que siempre que se veían en la calle, dejaban todo para estar con sus “amigos”. Tanto así que hace unos meses cuando murió Mathew Perry (quien interpretaba a Chandler), el resto del grupo se presentó y buscaron tener un momento a solas, lejos de los periodistas para vivir su duelo juntos, como esa familia que son.

Y es que en una verdadera amistad no necesariamente hay que hablar o verse todos los días, yo lo sé, mi mejor amigo de la escuela y yo, hace dos años cumplimos 30 años de amistad y aunque sólo nos vemos una o dos veces al año, sabemos que estamos ahí el uno para el otro, eso significa verdaderamente la amistad.

Que vivan siempre la alegría, la libertad y la paz

Esta semana hemos tenido tres celebraciones muy importantes: el 9 de septiembre celebramos el Día de la Niñez Costarricense, el 10 de septiembre conmemoramos el Día Internacional de la Prevención del Suicidio y hoy 15 de septiembre, recordamos la Independencia de Costa Rica. Alguien podría pensar, ¿qué relación tienen estas tres efemérides? Pero en realidad tienen más en común de lo que nos podemos imaginar.

El propio 10 de septiembre, tuve la oportunidad de realizar un convivio sobre trabajo en equipo y salud mental con estudiantes universitarios y conversando con el grupo, decían que hace mucho no “jugaban”. Y yo pensaba, ¿por qué? ¿Qué habrá pasado en su vida que les llevo a dejar de jugar? Entonces entendí… ¡Qué importante que es el juego en la vida de las personas para promover la salud mental y prevenir el suicidio!

El suicidio es un tema del que se habla poco, pero es una realidad. Según la OMS, cada 40 segundos, una persona se suicida en el mundo. Las personas sobrevivientes dicen que nadie quiere morirse, sólo están buscando la forma de “salir de un problema”, de encontrar un sentido a sus vidas.

Es aquí donde recordamos que cuando éramos niñas o niños, vivíamos soñando y cada juego que jugábamos, cada pequeña cosa que hacíamos o que descubríamos, nos llenaba de alegría y le daba un sentido a nuestras vidas. Cuando crecemos, la sociedad nos dice “ya no puede jugar”, “no puede divertirse”, “debe ser una persona seria y madura” y lo peor es que nos lo vamos creyendo.

De la misma manera, nos independizamos hace 203 años, pero muchas veces no somos “libres”, nos dejamos llevar por nuestras ideas irracionales, por lo que nos dice la sociedad y nos convertimos en esclavos de nuestros miedos e inseguridades, dejamos de luchar por lo que creemos, dejamos de soñar, de jugar y dejamos de vivir.

Por eso hoy quiero regalarles 4 palabras para trabajar en nuestra salud mental, seguir disfrutando de la vida y encontrar un sentido.

1. Agradecimiento: todos los días podemos agradecer por algo, así sea mucho o poco. Agradezcamos por esas personas que están en nuestra vida, por ese trabajo que tenemos, por las oportunidades que nos da la vida, por las pequeñas cosas que nos ponen a soñar.

2. Libertad: ser verdaderamente libre no significa no estar bajo una opresión, sino más bien vivir la vida al máximo, sin miedo a lo que digan las otras personas y sobre todo, quitándonos esas barreras mentales que nos impiden ver de lo que somos capaces.

3. Alegría: sin importar la edad que tengamos, no dejemos de sonreír, no dejemos de ver lo bello de la vida y no dejemos de alegrarnos por esas pequeñas cosas. Seamos más como las niñas y los niños que se sorprenden por cosas sencillas y tratan de vivir su vida con alegría. No significa que no pueda haber momentos de tristeza o dificultad, pero es entender de que son pasajeros y que la vida tiene más cosas buenas que malas.

4. Paz: hay un proverbio que dice: “más vale ser paciente que valiente, más vale conquistarse a uno mismo que conquistar ciudades”. No dejemos que otras personas nos “roben la paz”, aprendamos a no tomarnos las cosas de manera personal y a perdonar.

Busquemos siempre nuestra salud mental y emocional, seamos personas agradecidas, sigamos soñando, riendo, luchemos por lo que creemos y de esa manera podremos decir: “que vivan siempre la alegría, la libertad y la paz”.

Esperar con ansias

¿Qué sucede cuando esperamos? ¿Perdemos el tiempo entre tanto y tanto suceden las cosas importantes? ¿Desperdiciamos la vida en el tráfico o en la mesa del restaurante? Tal vez te ha pasado en la parada de bus, donde el tiempo parece detenerse mientras la gente mira con esperanza en la dirección de llegada de su transporte, o quizá lo has notado en esa madre con su hijo que esperan impacientemente a que el semáforo cambie para cruzar la calle hacia la escuela. 

La espera es un acto universal, un momento compartido por todos, es en esos momentos, en esa pausa entre una acción y otra, donde la vida se manifiesta en su forma más simple. Esperemos en la infancia, esperamos en la adultez, esperamos en el trabajo y en la casa, espera también el mensajero que aguarda afuera de un establecimiento por alguien que salga a recibir su paquete, no solo está entregando un objeto; también está participando en una cadena de esperas, donde la anticipación y la rutina se entrelazan. 

En estos tiempos de tantos cierres de carreteras hemos visto también a esos trabajadores que bajo el sol y la lluvia esperan a que pase el último vehículo para cerrar la vía y ceder el paso hacia otra dirección, mientras nosotros esperamos a que avance el tránsito. La cuestión es que podemos esperar con frustración, con calma, teniendo la mente ahí o viajando a otros escenarios, podemos vivir la espera y quedarnos en la presunción de que perdemos la vida esperando.

La espera, en su esencia, no es solo un momento de inactividad; es una parte fundamental de nuestras vidas. Aunque a menudo puede parecer tediosa o interminable, hay una belleza en esos instantes de quietud, en esa anticipación que nos hace humanos. Reflexionando sobre mi propia vida, me doy cuenta de cuánto tiempo he pasado esperando. Espero con ilusión los momentos de reencuentro, como ver a mi sobrino cada semana. Espero con placer las comidas, esos instantes donde el tiempo se detiene para disfrutar de algo tan sencillo y a la vez tan reconfortante, y en otras ocasiones, simplemente espero que llegue la hora adecuada para realizar alguna tarea, dándole un sentido de orden y propósito a mi día.

Hace poco, durante una conversación con mi abuelo de 93 años, un recuerdo suyo me hizo sonreír, me dijo: “siempre que yo volvía del trabajo estabas ahí en la puerta con todas tus muñecas esperándome para que jugáramos juntos”. Esa imagen se quedó grabada en mi mente y me hizo preguntarme, ¿Qué espera ahora él en esta etapa de su vida? Y, más importante aún, ¿Qué es lo que yo espero para mis próximos cinco o diez años? 

Desde las pequeñas escenas cotidianas hasta las grandes expectativas de la vida, veremos cómo la espera, lejos de ser una simple pausa, está llena de promesas y de potencial. Es en esa espera, donde se encuentra no solo la paciencia, sino también la esperanza y la alegría de lo que está por venir. Así que, la próxima vez que te encuentres esperando, sonríe. Porque en ese pequeño instante, también estás viviendo.

Adolescencia y discapacidad

La discapacidad durante los años ha tenido varios cambios. Los principales cambios han sido sobre los derechos humanos, los cuales antes eran más violentados que en la actualidad.

Durante la historia han existido tres modelos importantes que marcaron el cómo se veía y ve la discapacidad. Los modelos son:

  • Modelo de la presidencia también conocido como el tradicional
  • Modelo médico o rehabilitador
  • Modelo social                       

Modelo de la presidencia   

Como su palabra lo dice en este modelo se “omitían las personas”. “Ya sea por haber recibido un castigo de los dioses o bien por considerarse que las personas con discapacidad no tenían nada que aportar a la comunidad, se asumía que sus vidas carecían de sentido y que, por lo tanto, no valía la pena que la vivieran (Velarde, 2011, p.117)

Modelo Médico o rehabilitador

A raíz de la primera guerra mundial se generan varias discapacidades, por lo que hay “auge de las leyes laborales, por otro, los que verdaderamente modificaron la forma de entender la diversidad funcional: los impedimentos físicos y mentales dejaron de ser considerados castigos divinos y comenzaron a entenderse como enfermedades que podían recibir tratamientos” (Velarde, 2011, p. 123)

Este paradigma abrió la puerta a varios derechos como las leyes que los respaldaran para validar sus derechos.

Modelo social

El modelo social, el cuál es el actual,  toma auge en los años 60 cuando un estudiante con discapacidad entra a la universidad. En este modelo deja de verse la discapacidad como culpa de la persona, al contrario se enfoca en que la discapacidad es ocasionada por las barreras que se imponen día con día.

Es importante entender todos estos modelos, ya que la discapacidad ha evolucionado sustancialmente en pro de los derechos, brindando más herramientas para poder apoyar en las distintas situaciones.

A pesar de los avances con los modelos y estar actualmente en el social, se siguen dando situaciones del modelo médico. Una de las cosas que aun suceden es la falta de toma de decisiones de las personas con discapacidad, los encargados se enfocan en hacer casi todo olvidando que con apoyos esta población puede llevar su vida de forma independiente.

La adolescencia es una etapa donde se dificulta más el tema de la toma de decisiones e independencia por lo mencionado anteriormente. Muchas veces cuando la persona con discapacidad entra en esta etapa se le continúa viendo como niños o niñas eternas, por ejemplo: continúan usando vestimenta infantil, se les habla chineado como bebés, entre otras. Como lo mencionan en un blog de olimpiadas especiales (sf) “Una persona con discapacidad intelectual no es un niño eterno y no debe vivir bajo dependencia constante, pues con el desarrollo y apoyo adecuado puede tener una vida productiva y totalmente independiente. Asimismo, pueden tener una vida amorosa, sexual y construir una familia.”

Dada estas situaciones en la adolescencia “A muchos padres y familias les cuesta reconocer los cambios y adaptarse a la nueva situación. Es bastante común que tengan el impulso de negar o reprimir el interés que surge por las cuestiones sexuales, o que no logren responder cálidamente a las nuevas preguntas y necesidades.” (Meresman, 2014, p.18)

Es normal que se den estas situaciones y además que este proceso pueda tornarse más arduo, ya que en distintas situaciones el aprendizaje se vuelve más lento o no se sabe cómo enseñarle ciertos temas del día a día. Aquí es donde entra el papel de profesionales que apoyen este proceso para que la transición se vaya llevando de la mejor manera de acuerdo con el ritmo de la persona.

Algunas recomendaciones que se pueden tener en cuenta para la adolescencia son:

  • Buscar profesionales que brinden acompañamiento en la transición a la adolescencia.
  • Desde la infancia fomentar la toma de decisiones, si se dificulta la comunicación buscar opciones para no reprimir las decisiones que la persona pueda tomar.
  • Fomentar la autonomía e independencia desde la niñez, desde tareas pequeñas y conforme vaya avanzando se auemnte la dificultad, conforme la individualidad de cada persona.
  • Buscar apoyos como ayudas técnicas para la realización de tareas diarias como el vestirse, alistarse las meriendas, cocinar, entre otras.
  • Enfocarse en poner en práctica el modelo social y evitar caer en el médico.

Lo importante en este proceso aunque no se sepa qué hacer es siempre estar dispuesto y dispuesta a buscar alternativas para llevarlo de la mejor manera.

Referencias bibliográficas

Meresman, S. (2014). Guía adolescentes. https://www.adasu.org/prod/1/234/Guia.Adolescentes.La.Discapacidad..pdf

Velarde, V. (2011). Los modelos de la discapacidad: un recorrido histórico. https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/29153/1/REYH%2015-1-12Velarde%20Lizama.pdf

¿Derecho al “Berreo”? Sólo si vamos a cambiar

¿Por qué será que nos cuesta tanto decir o hacer las cosas? Varias veces he tenido conversaciones con diferentes personas que me han dicho que les molesta algo sobre alguien o sobre algo. Y siempre termino teniendo la misma conversación: la persona se queja, hace “berrinche”, dice que no está de acuerdo, pero al final no busca hablar con la persona involucrada ni busca realizar algún cambio. Entonces una vez más, la persona se quejó y no hizo nada.

Esto me pone a pensar… Yo sé que las personas tenemos derecho al “berreo” y cada quien tiene derecho a desahogarse, hacer catarsis y expresar lo que siente, pero también hay una frase muy común que se escucha – sobre todo en tiempo de elecciones – que dice que: “si no va a votar, no tiene derecho a opinar o a criticar”, trasladándolo al tema de hoy podríamos decir que, si no va a hacer algo al respecto para hacer algún cambio, no se vale quejarse y criticar por criticar.

Tenemos que aprender a decir las cosas de frente, sí a expresar lo que nos molesta y lo que pensamos, de forma asertiva, pero esto nos debe llevar a hacer cambios porque de nada sirve quejarnos de algo si todo va a seguir igual. Albert Einstein decía: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Y entonces surge la pregunta: ¿cómo hago para hacer las cosas diferentes? ¿Cómo puedo hacer cambios en mi entorno?

Aquí les dejo algunas ideas:

1. El cambio empieza por mí. Si me molesta alguna actitud de alguien o alguna situación, yo debo ser la primera persona que tiene que cambiar.

2. Empezar por mi metro cuadrado. Tal vez no podamos cambiar a todo el mundo, pero puedo cambiar mi metro cuadrado, puedo empezar a tener pequeños cambios y puedo influir positivamente a otras personas con mi ejemplo y cuando menos lo espere, esas personas cercanas a mí también empezarán a cambiar y a contagiar a otras.

3. Comunicarme asertivamente. Debo aprender a decir lo que siento y lo que pienso sin herir a las demás personas, pero es necesario expresar lo que siento o lo que pienso y no guardarlo o reprimirlo.

4. Dejar el sentimiento de culpa de lado. Muchas veces escuchamos decir: “hay que va a pensar o decir” o “es que si le digo se va a enojar”. Vamos a ver, no podemos controlar cómo reaccionan las personas, si alguien se enoja porque no le gusta que le digan la verdad, no hay nada que podamos hacer, no depende de nosotros. Si lo decimos de forma asertiva, no tenemos por qué tener culpa de cómo reacciona la otra persona, porque eso significa que es ella quien tiene cosas que trabajar.

5. Empecemos con pequeños cambios. En la película “Todopoderoso 2”, Dios le decía a Evan que para cambiar al mundo hay que empezar con pequeños actos de respeto, cariño y amor, un acto a la vez. Entonces empecemos haciendo pequeñas cosas y cuando nos demos cuenta, estaremos haciendo grandes cosas.

Y por último, recordemos… tenemos “derecho al berreo”, pero sólo si tenemos la disposición de hacer cambios, si no, sólo es criticar por criticar.