6 lecciones de FRIENDS para la búsqueda de empleo

Seguramente todos alguna vez hemos oído hablar y muchos hasta han visto la famosa serie FRIENDS.

Probablemente recordamos con mucho humor muchas de sus historias, pero además de hacernos reír, estos 6 amigos también nos dejaron diferentes enseñanzas relacionadas con la búsqueda de empleo.

Es por esto que hoy les queremos compartir estas seis recomendaciones, tomadas de las experiencias de cada uno de los personajes de FRIENDS.

Bien, ¿entonces que nos enseñaron?

Chandler: No te subestimés, no importa que haya personas más jóvenes o con más experiencia.

Recordamos cuando este personaje estuvo desempleado y realizó una pasantía en una firma de publicidad y justo cuando pensó que no lo iban a contratar debido a que había personas más jóvenes, se topó con la sorpresa de que sus ideas eran muy innovadoras y muy acertadas, por lo que lo contrataron para un puesto aún mejor.

Joey: nunca creer que sos demasiado bueno y que todas las personas te van a buscar.

Joey llegó a audicionar para una papel, él esperaba que lo contrataran inmediatamente sólo porque ya había sido parte del programa. Se topó con la sorpresa que tuvo que audicionar como el resto, pero después de esto aprendió a ser más humilde y a seguir luchando por ser mejor.

Mónica: siempre podés optar por un negocio propio.

Sabemos que Mónica es una gran cocinera, pero a pesar de eso, pasó por diferentes restaurantes y en todos tuvo malas experiencias, por lo que terminaba cambiando de trabajo. Finalmente se dio cuenta que si quería trabajar “a su manera”, la mejor forma era teniendo su negocio propio y fue así como decidió tener su propio restaurante.

Phoebe: tus principios están primero.

A Phoebe no le gustaba trabajar para multinacionales porque sólo se preocupaban por el dinero, no por las personas. ¿Cuántas veces dejamos que un trabajo nos pisotee y nos explote simplemente por un salario? Recordá que no hay éxito en el trabajo si no hay pasión y así como Phoebe, debemos apasionarnos por lo que hacemos, tener siempre en cuenta nuestros valores y principios como guía y esto nos llevará al éxito.

Rachel: todos iniciamos desde abajo, pero con paciencia vamos ascendiendo.

Rachel empezó como mesera en una cafetería, y luego consiguió un trabajo en una tienda acomodando la ropa y guardando los canchos de camisas, pero poco a poco fue ascendiendo y teniendo mejores oportunidades hasta que la invitaron a trabajar en París. Por eso debés recordar que todas las personas inician desde abajo, pero con paciencia y perseverancia, alcanzarás el éxito.

Ross: No gritarle a tu jefe.

Por último… tal vez recuerden la vez en que Ross le gritó a su jefe por haberse comido su sándwich – que si bien es cierto se veía delicioso – , eso sólo lo llevó a ser sancionado y que lo mandaran un par de semanas a la casa… en realidad se salvó, porque lo pudieron haber despedido. Es importante ser personas respetuosas, en especial con nuestros superiores y aun cuando no nos gustan lo que dicen o hacen, debemos hacer las cosas con la mejor actitud. Y claro, si alguien te falta el respeto, debés hablarlo, pero siempre con respeto.

En resumen:

  1. No te subestimés, no importa que haya personas más jóvenes o con más experiencia.
  2. Nunca creás que sos demasiado y que todas las personas te van a buscar.
  3. Siempre podés optar por un negocio propio.
  4. Tus principios están primero.
  5. Todos iniciamos desde abajo, pero con paciencia irás ascendiendo.
  6. Nunca le grités a tu jefe.

¿Trabajaría en esto de gratis?

Casi todas las personas cuando están en el proceso de discernir qué quieren hacer en su vida o a qué quieren dedicarse, a menudo se hacen algunas de estas preguntas:

  • ¿Qué me gusta?
  • ¿En qué tengo habilidad?
  • ¿Será esto una fortaleza o una debilidad?
  • ¿Qué carrera quiero estudiar?
  • ¿Será bien pagado o no?

Y aunque estas preguntas son más comunes de lo que pensamos, e inclusive nos preguntamos muchas otras cosas más, por lo general hay una pregunta que obviamos… ¿Estaría dispuesta o dispuesto a trabajar en “esto” de gratis?

No sé si a ustedes les ha pasado, pero en mi experiencia yo he llegado a decir: “esto que hago me apasiona tanto que si no necesitara dinero para comprar comida, ropa o para mantener una casa o una vivienda, yo trabajaría de gratis”.

Y es que el cuestionarnos esto, puede ser una clave para decidir qué es lo que queremos hacer en nuestra vida o a qué queremos dedicarnos, ya que eliminaríamos el temor del “y si no”. ¿Y cuál es este temor? Simplemente consiste en preguntarnos: “¿y si no me gusta?”, “¿y si no es en lo que tengo habilidad?”, “¿y si no es en lo que tengo fortaleza?” “¿y si no es bien pagado?”.

Incluso a veces nos preocupamos por cosas que ni siquiera han ocurrido como: “¿y si no encuentro trabajo cuando me gradúe?” Pero no pensamos en que si algo nos apasiona tanto como para trabajar de gratis, probablemente vayamos a sobresalir en lo que hagamos y vayamos a ser personas exitosas, de todas maneras.

Así que dejemos tener miedo al “y si no” y empecemos a preguntarnos: “¿Trabajaría en esto de gratis?”.

Es 3, ¿cuánto hay que restarle para reducirlo a 0?

Es muy común escuchar a una persona decir: “uy qué estrés”, “estoy tan estresada”, o “esa persona me estresa” o simplemente ir por nuestra vida y escuchar que alguien le diga a otra “no se estrese”.

Todos los días hablamos de esta “famosa enfermedad del 1+2”… estrés.

La hemos hecho parte de nuestra vida y aunque sabemos que el estrés es una respuesta fisiológica ante ciertos estímulos que nos rodean y que cierta cantidad de estrés es natural y necesaria, en ocasiones la hemos invitado a participar en nuestra vida más de lo necesario, generando graves consecuencias en nuestra diario vivir.

Entonces, ¿qué podemos hacer para lidiar día a día con el estrés sin que conlleve repercusiones negativas?

Ciertamente no podemos reducirlo a cero, pero si podemos reducirlo lo suficiente para que no afecte de más, nuestra rutina diaria. Hoy vamos a hablar de tres puntos básicos que nos van a ayudar a disminuirlo bastante.

Planificar: Sean Covey en su libro “Los 7 Hábitos de los Adolescentes Altamente Efectivos”, menciona que en la vida tenemos “rocas” grandes, medianas y pequeñas, que es importante acomodarlas de mayor a menor tamaño en nuestro día, semana, mes e incluso año, de manera que las más chicas, se vayan acomodando entre los espacios que van dejando las más grandes.

En otras palabras… “priorizar”. Para esto lo mejor es conseguir una agenda o un planificador y a partir de ahí empezar a priorizar y a anotar las actividades más importantes de primero, y en los tiempos que nos quede, las actividades o compromisos que pueden esperar un poco más.

Recrearse: Si separamos esta palabra tenemos RE-CREARSE, o sea “volver a crearse”. ¿Y cuántas veces nos recreamos? ¿Cuántas veces buscamos recargarnos física, emocional o mentalmente?

Está demostrado que buscar espacios de esparcimiento, diversión y socialización ayuda a mejorar el humor y disminuir los niveles de estrés que tenemos de más.

Reaccionar: En la vida, no podemos controlar nada… No podemos controlar si vamos por la calle manejando y alguien se nos atraviesa y nos grita, no podemos controlar si hoy llueve y pasamos todo el día mojados, no podemos controlar el tránsito, o un despido, o perder a un ser querido por una enfermedad.

En la vida no podemos controlar absolutamente nada… excepto la forma en cómo reaccionamos antes las circunstancias de la vida.

Si por ejemplo me levanto tarde para ir al trabajo, puedo verlo de dos formas: de manera reactiva o proactiva. Si lo veo de manera reactiva, probablemente me enoje, grite, trate mal a todas las personas, por ende me termino estresando más y se vea reflejado en mi trabajo, en las personas con las que interactúe, etc.

Si reacciono de manera proactiva, puedo decir “bueno, ya no hay nada que pueda hacer más que aprender de ello para evitar que vuelva a suceder, seguir con mi día y asumir las consecuencias”. Ciertamente no vamos a llegar más temprano, pero al menos mi actitud me permitirá tener más tranquilidad y por ende hacer frente a lo que venga durante el día.

1+2= es 3. ¿Cómo podemos reducirlo a 0? No podemos reducirlo completamente, pero si podemos disminuirlo de manera que no afecte negativamente las diferentes áreas de nuestra vida.

Y recordemos siempre:

Planificar: priorizar rocas grandes, medianas, pequeñas.

Recrearse: el trabajo y el estudio no lo es todo, también debo dedicar tiempo a mí.

Reaccionar: en la vida no puedo controlar, excepto la forma en la que reacciono ante las circunstancias.

Aprendamos a trabajar en equipo, de Los Vengadores

Los Vengadores… esos súper héroes de la compañía Marvel Comics, son probablemente algunos de los  súper héroes más famosos de todos los tiempos, inclusive muchos han visto las películas o han seguido los comics.

Definitivamente este grupo que ha salvado al mundo en varias ocasiones, son un ejemplo de trabajo en equipo.

Pero, ¿siempre fue así? ¿Siempre lograron ponerse de acuerdo en la estrategia a seguir para lograr sus objetivos?

Ya que el “universo” de Marvel Comics es tan grande, vamos a basarnos en la película hecha en el 2012 para observar algunos detalles de cómo NO trabajar en equipo y algunas recomendaciones para mejorarlo.

Empecemos:

Al inicio de la película, empiezan a reunirlos, pero es interesante observar cómo el Dr. Bruce Banner (también conocido como Hulk) está huyendo y durante toda la película busca evitar involucrarse con la organización, y si bien acepta ayudar, se mantiene al margen, ya que piensa que puede hacer más daño que bien.

Luego aparece el Capitán América, quién es el prototipo de héroe modelo, en ocasiones lo vemos cometer errores por confiarse demasiado en el símbolo que él mismo representa.

Después de esto aparece Tony Stark, mejor conocido como Iron Man, quien llega a la escena con una prepotencia y creyendo que él es el mejor de todos y que él sólo puede vencer a Loki (el villano de esta película).

Y por último llega Thor, el famoso dios Nórdico del Trueno, hermano de Loki. Primero impulsado por el sentimiento de culpa por  todo el caos y los destrozos que Loki ha hecho, menciona que no necesita ayuda de nadie, que él puede vencer solo a su hermano.

Después de esto, terminan poniéndose de acuerdo y salvan el mundo pero, ¿qué podemos rescatar de todo esto?

Bueno, a continuación les dejamos 5 elementos de lo que NO se debe hacer y algunas recomendaciones para trabajar mejor en equipo:

  1. Evadir problemas y responsabilidades: por lo general, tendemos a evadir responsabilidades de las decisiones que tomamos. Esto genera que el equipo se empiece a “quebrar” poco a poco desde adentro. Debemos dialogar con la persona que se equivoca y por otro lado asumir las responsabilidades de las decisiones que tomamos.
  • Falta de confianza en mí mismo: si bien es cierto somos seres humanos y cometemos errores, también tenemos que aprender a confiar en nosotros mismos, y pensar que si nos escogieron para una tarea, es porque vieron el potencial que tenemos, por lo que debemos empezar a creer que somos capaces de ayudar y de “sacar” ese potencial que tenemos escondido.
  • Orgullo: a veces nos sentimos demasiado orgullosos de quién somos y de lo que hemos logrado y creemos que todo lo que hacemos está bien y que nunca fallamos hasta el punto de que nos confiamos y nos equivocamos. En ese momento es importante reconocer mis limitaciones y debilidades y buscar hacer cambios.
  • Prepotencia: Siempre que una persona llega creyendo que es superior a los demás, lo que produce es apatía y que el resto empiece a alejarse. Debemos aprender a escuchar las opiniones de otros y buscar las ideas en común y cómo se pueden mejorar.
  • Trabajar sólo: es muy común escuchar : “yo prefiero trabajar sólo que con esa persona”. Pues si bien es una opción, sabemos que “la unión hace la fuerza” y cuando unimos esfuerzos, se logra cumplir con la tarea aún mejor de lo que esperábamos.

“Reunirse en equipo es el principio, mantenerse en equipo es el progreso, trabajar en equipo asegura el éxito”.

Henry Ford

Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-.

Estoy seguro que todo el mundo ha oído hablar de él, han leído acerca de él, e incluso han hecho obras de teatro o quizás hasta películas o documentales…

  • Pero los ojos están ciegos: hay que buscar con el corazón, dijo el Principito.

Todos han oído hablar de este pequeño príncipe, que viajó por el espacio tratando de encontrar lo esencial, tratando de descubrir y entender otros planetas y las personas que las habitaban. Lo cierto, es que El Principito, obra creada por Antoine de Saint-Exupéry,  hizo mucho más que eso, nos dio una lección de vida:

Los hombres se encierran en los rápidos, pero no saben lo que buscan. Esto lo descubrió después de su visita a algunos planetas, por ejemplo: en su visita al planeta del Hombre de Negocios, siempre tan ocupado, que no tenía tiempo ni siquiera para ver al Principito a los ojos, pasaba haciendo cuentas día y noche, nunca descansaba y lo peor de todo es que nunca era feliz porque siempre estaba preocupado por tener más y más y porque nadie le quitara lo que era “suyo”, cuando en primer lugar nunca ha sido de él.

¿Cuántas veces nos pasa en la vida? Pasamos 17 años estudiando en la escuela y en el colegio, tratando de ser los “mejores”, sin darnos cuenta que cada persona camina a su ritmo y a su tiempo y pasamos tan preocupados que alguien más “me quite” ese primer lugar, que no disfrutamos esa etapa de la vida.

Luego entramos a la universidad y es aún peor. “Tengo que ser el mejor”, “tengo que sacar las mejores notas”, “no puedo atrasarme”,  “tengo que graduarme en el menor tiempo posible” y pasamos tan preocupados por esto, que tampoco disfrutamos la época de la universidad.

Salimos de la universidad y empezamos a buscar trabajo, y en ocasiones buscamos cualquier cosa con tal de percibir dinero – aún si no disfrutamos lo que hacemos – y nos enfocamos tanto en esto, que de nuevo, no disfrutamos la época laboral, y por último llegamos a pensionarnos y nos decimos a nosotros mismos: “si tan sólo tuviera más tiempo para disfrutar de esta etapa. Se me fue toda la vida haciendo y haciendo, y al final no disfruté lo que hice”.

Otro personaje que también recordamos es al zorro quien le dice al Principito: El tiempo que perdiste con tu rosa, hace que tu rosa sea tan importante… los hombres han olvidado esta verdad.

Y es que no se trata de “hacer por hacer”, no se trata de “trabajar por trabajar”, no es lo que hacemos, sino cómo lo hacemos, cuánto esfuerzo, dedicación y pasión le damos a lo que hacemos. Si realmente hacemos algo con amor y entrega, si realmente disfrutamos lo que hacemos, vamos a darnos cuenta que al final va a ser una gran labor y las demás personas lo van a notar, nos van a buscar, nos van a recomendar, nos van a reconocer como grandes profesionales y esto, nos va a permitir sentirnos realizados y el día de mañana vamos a ver para atrás y vamos a pensar: “disfruté lo que hice y soy feliz”.

Por eso, no importa lo que hagamos, no importa en qué trabajemos, siempre que disfrutemos y amemos lo que hacemos, vamos a sentirnos como personas realizadas.