La sociedad del siglo XXI ha traído innumerables cambios que en muchas ocasiones han sido de crecimiento, pero en otras más bien han ido inhibiendo que las personas logren expresar sus emociones, sus anhelos o sueños. En un mundo donde el correr y lo rápido es norma, es necesario volver a crear espacios para la esperanza.
La esperanza posibilita a la persona a tomar conciencia de su humanidad, ya que le recuerda que a pesar de las situaciones por las que haya pasado, siempre es posible mirar hacia el futuro con nueva visión, una mirada más compasiva y que sin posicionarse hacia el perfeccionismo agobiante, busca una mejor perspectiva mucho más compasiva.
A las personas por ello se les puede volver a “esperanzar” es decir, brindarles esperanza hacia su futuro, y allí la labor de diversos profesionales de ayuda (Orientadores, psicólogos, trabajadores sociales, educadores, etc.) puede cumplir ese anhelo de dar esperanza y Re humanizar a las personas y los grupos sociales.
Los profesionales de ayuda, al acompañar procesos de rehumanización pueden crear ámbitos dónde se crea que es posible un “día mejor”, una esperanza de que la persona a quien se ayuda logre tomar conciencia de quién es realmente y que siempre puede elegir un mejor camino, que es posible volver a mirar con nuevos ojos más positivos y amables.
Podría ser un proceso largo y agotador, pero si se tiene siempre presente ese anhelo de mejoramiento es posible incidir en las vidas de las personas; cada acto, plan, proceso o camino que se plantea puede incidir en el descubrimiento del sentido de vida de cada una de las personas con las que se trabaja. Ese descubrimiento del sentido es parte de la rehumanización que provee a las personas de esperanza.
El sentido de vida es algo más que un motivo por el cual las personas se encuentran en el mundo, en un espacio y tiempo determinado; es guiar a construirse a ellos mismos como seres humanos… es llegar a SER. Es saber no coaccionarse o limitarse dentro de los convencionalismos de las sociedades actuales, ya que el hombre y la mujer deben tender siempre a vivir sin límites, libres y felices de lo que hacen.
Llegar a SER, dando sentido a la vida, se convierte luego en elemento que constituye a las personas, o sea, cuando el individuo da sentido a su vida es cuando logra y llega a Ser Persona. Y llegar a SER conduce a volver hacia la esperanza, creyendo que es posible lo que soñamos. Ya lo dijo el gran escritor francés Víctor Hugo:
“No hay nada como un sueño para crear el futuro”
Y esos “ideales de felicidad” de cada sociedad o individuo, podrían llegar a ser puntos que más bien llegarían a crear expectativas poco realistas. Pero desde las diversas profesiones de ayuda se podría incidir en la construcción y deconstrucción de esos ideales de felicidad, para conducirlas hacia una visión que posiciones como algo más importante el sentido de la vida, y el ‘volver a ser persona’, un renacer de las ideas y las esperanzas.