Un minuto a la vez

Cada 4 de febrero se conmemora el día mundial contra el cáncer, una enfermedad compleja en todo sentido que sin dudas podríamos decir que toda familia ha lidiado con ella, unos han logrado sobrepasarla y otros por el contrario han sufrido la pérdida.

Personalmente he caminado en los dos escenarios, como acompañante, y definitivamente es un trayecto que deja grandes enseñanzas de vida. No se vuelve a ver la vida de la misma forma, se amplia el panorama y se vuelve a ver al cielo más de lo acostumbrado.

Aprovechando la fecha y el mes, pues el 15 de febrero se celebra el día contra el cáncer infantil también, me gustaría que en este día podamos reflexionar y compartir las siguientes enseñanzas con quienes puedan estar pasando por esta situación de vida:

  1. No se vive un día a la vez, se vive un minuto a la vez: se ha hecho un popular el dicho “un día a la vez” y más en casos como estos, pero estoy segura que en el reloj del cáncer la vida deja de llevarse en años y en días y se empieza a vivir en minutos. La realidad cambia, por que la vida puede acabarse con o sin cáncer, pero cuando la enfermedad toca esa vida cambia su conteo. La rutina cambia y hasta la comida mas sencilla se convierte en un motivo de alegría. Abrir los ojos y ver al ser amado, levantarse, ducharse, y tomarse el café. Un atardecer puede traer mucha serenidad, pero a la vez nostalgia. Se despierta un hambre por saborear la vida minuta a minuto… ojalá así viviéramos siempre.
  • Cambiar el enfoque de lucha por el de gratitud: un día de estos leía el testimonio de una persona que lucha contra el cáncer y me llegó al alma su determinación de no enfocar su vivencia de la enfermedad como una lucha, que es común en este tipo de situaciones, y lo decidió así porque sintió que tomar una posición de lucha contra su propio cuerpo iba a desgastar las pocas fuerzas que está teniendo. Su enfoque sería entonces la gratitud: daría gracias por lo que su cuerpo puede hacer, gracias por la fuerza que recibe de Dios, gracias por su red de apoyo, gracias por lo que no podía hacer más pero que le enseña a valorar. Sé que este enfoque no es sencillo, pero le encuentro el mayor de los sentidos a multiplicar fuerzas por medio del agradecimiento.  
  • El cáncer no es sinónimo de muerte, pero sí de aprendizaje: la tecnología en la medicina es un área que no descansa y que cada hora tiene un avance más que nos acerca a, si no terminar, por lo menos a aliviar con más éxito cada reto médico y esto no es ajeno al tratamiento oncológico sin embargo mas que sentirnos esperanzados en el poder de la cura, pensar que el cáncer sea cual sea su desenlace en la vida de una persona siempre es motivo de aprendizaje. Hay personas que su vivencia de la enfermedad la trasforman en perdón, en unidad familiar, en proyectos de ayuda social y aquellos que pierden su vida en ella son capaces también en inspirar a otros por medio de legados invaluables que impulsan a no dejar morir la alegría de vivir. De cualquier manera, siempre hay ganancia.

A quienes están en medio de un diagnóstico, a quienes son acompañantes, a quienes sobreviven y a quienes vemos desde la barrera, pero tenemos el corazón anuente a dejarse inspirar: Gracias y ánimo. Son valientes.

Publicado por Ana López García

Profesional en Orientación y mamá de Esteban. A Dios le debo todo. Soy amante de los atardeceres, la playa y el té matcha cada mañana. Me encanta ver milagros en lo más sencillo.

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