No es lejano para nadie en la actualidad todo lo que sucede en el mundo de las redes sociales. Así como son una gran herramienta de comunicación y socialización, también ofrecen nuevos espacios para discutir temas actuales con mucha más velocidad, inhibición y muchas veces incluso desde el anonimato.
Esto abre muchas puertas al intercambio de ideas, pensamientos y opiniones; algo que siempre se puede tomar de diversas maneras. Hay personas que son de cierta manera “neutras” en las redes sociales, son más “espectadores”; es decir que leen, pero muy rara vez opinan o participan en alguna discusión. Por otro lado, hay personas que participan en las discusiones y los temas en redes con un gran interés de intercambiar conocimiento, opiniones, aprendizajes, y de enriquecerse con lo que leen.
Pero hay también una parte muy amplia de la población, que tiene una actitud que podría ser considerada peligrosa y poco constructiva. Aquellos que están seguros de tener “la verdad absoluta”. Leer este tipo de comentarios o de discusiones, personalmente me generan una gran tristeza, impotencia y desilusión de estas maneras de actuar como sociedad.
Los ejemplos sobrarían y creo que no hace falta usarlos para que todos sepamos de qué se está hablando. Alguien publica una situación que ha pasado, e inmediatamente salen decenas (o cientos) de réplicas. Muchas de ellas a favor, muchas en contra, pero la gran mayoría de ellas con la “verdad absoluta” y ofendiendo o humillando a quienes tienen una opinión distinta por “pobrecitos” o por términos bastante ofensivos.
Por supuesto que detrás de ello hay muchísimos elementos que considerar, y muchas de las opiniones parten de la formación de las personas, de fanatismos, de adoctrinamientos, y de muchas cosas más. Pero sin querer entrar en esos temas, lo que quisiera rescatar es lo difícil que se hace en estos ambientes el generar conversaciones y diálogos que sean realmente constructivos y positivos para todas las personas que somos parte de esta comunidad, sociedad, o humanidad.
“Yo tengo la verdad absoluta”, aunque no digan esas palabras, queda clara su posición, y luego responde alguien que también tiene la “verdad absoluta” aunque sea completamente opuesta a lo que dijo la primera persona.
Entonces, ¿tengo yo la verdad “absoluta”?, ¿tiene alguien la verdad absoluta?. Podemos hablar de ciencia, de hechos, de cosas probadas, y claro, hay “verdades” que son completamente “confirmadas”. Sin embargo, por más que sean verdades científicas, el contexto, el lenguaje, la cultura desde donde se leen, siempre van a afectar la manera en la que son comprendidas. Y para cada persona muchas de sus “verdades” son las verdades de los padres que le educaron, de la religión y las instituciones en que se formó.
Ante esto nos toca entender que hay muchísimas más perspectivas, muchísimas más realidades, muchísimos más hechos de lo que yo puedo conocer, experimentar o imaginar. Aprender a escuchar a los demás, a conocer su punto de vista, sus propias historias, entendiendo que mi visión no es la única ni es por lo tanto la “absoluta”, nos puede abrir grandes oportunidades de aprender, de crecer, de enriquecer nuestra perspectiva del mundo y la realidad.
En los temas de las redes sociales es vital aprender a diferenciar información veraz de información falsa o inventada. Pero también es muy importante que aprendamos a tener diálogos y discusiones constructivas, que se alimenten entre sí, y que permitan comprender los fenómenos sociales y humanos desde las diferentes aristas que lo componen. El respeto, la tolerancia y la apertura a lo diferente, deben guiar nuestras interacciones, sabiendo que a todos nos faltan muchas cosas por aprender y por comprender.