¿Obligación o disfrute?

“La fuerza del disfrute es quince veces más potente que la de la obligación” nos dice el psicólogo Rafael Santandreu, podemos levantarnos en la mañana sintiéndonos obligados a cumplir un día más o podemos disponernos a disfrutar de lo que acontece con la nueva jornada; es fácil decirlo pero este enfoque requiere de un trabajo personal que rompa con algunas ideas centrales de nuestra sociedad actual.

Creer que la vida es sufrimiento constante y que no hay más que sobrevivir a las penurias que encontramos cada día siendo víctimas constantes de la nada es una postura propia de una filosofía nihilista que ha alimentado al mundo posmoderno y que promueve una visión pesimista de la existencia, mientras que el enfoque del disfrute propone un cambio radical en nuestra perspectiva, reconociendo que es posible encontrar alegría y satisfacción en nuestras vidas diarias, sin anular la presencia de las dificultades y los problemas.

Cuando nos enfocamos en disfrutar de nuestras experiencias, nos sentimos más motivados, más enérgicos y más capaces de enfrentar los desafíos que se nos presentan, se logra responder con mayor creatividad y apertura a las soluciones no convencionales y nos ayuda a no quedarnos en los “peros” o en las restricciones de nuestros propios límites.

El cambio hacia el disfrute requiere práctica y constancia. Podemos empezar identificando las pequeñas cosas que nos brindan placer y felicidad en nuestra vida cotidiana, como disfrutar de una buena comida, escuchar música que nos gusta, pasar tiempo con seres queridos o realizar actividades que nos apasionan. También es importante aprender a estar presentes en el momento presente, cultivar la gratitud y aprender a encontrar belleza y satisfacción en las cosas más simples.

Las diferentes circunstancias también nos permiten aprender, Marcel Proust decía “El verdadero viaje del aprendizaje consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”, está en nuestra forma de posicionarnos frente a la vida la posibilidad de crecer y desarrollarnos integralmente, aun cuando las condiciones no sean como deseamos o esperamos, si afinamos la mirada podremos encontrar aspectos valiosos que aprender.

Si todo esto suena chocante o casi fantasioso, sería importante tomarse un momento para darse cuenta si su forma de pensar está más cerca del nihilismo que del disfrute y si por alguna razón surge su interés en desarrollar más esta mentalidad positiva le invito a explorar, a conocerse y a proponerse un nuevo marco para comprender la vida y su sentido.

Quisiera también señalar que hay una serie de condiciones que van más allá de nuestras propias ideas, cuando hay presencia de ciertos síntomas podríamos estar más bien frente a un episodio de depresión, ansiedad, estrés postraumático, entre otras; y ante esto es necesario contar con la ayuda adecuada y oportuna para poder primero estabilizarnos y orientarnos hacia nuestro cuidado para luego poder empezar a construir una nueva perspectiva de disfrute.

Al dedicar tiempo a las cosas que nos hacen felices y experimentar el placer en nuestras actividades diarias, fortalecemos nuestra salud mental, aumentamos nuestra resiliencia emocional y encontramos un equilibrio vital. El disfrute no solo es un complemento agradable, sino una necesidad para nuestro bienestar integral. Enfócate en el gozo de vivir y descubre cómo su influencia positiva transforma cada aspecto de tu existencia.

Publicado por Natalia Galeano

Licenciada en Psicología, Máster en Innovación Social y Economía Solidaria.

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