En términos generales, la mayoría de las personas que se encuentran entre los 20 y 60 años de edad, trabaja entre ocho y doce horas diarias. Si a eso se suma el tiempo que requieren las obligaciones académicas, familiares y domésticas, más el tiempo necesario para dormir; el tiempo libre es muy reducido o poco. Por el contrario, en la niñez y la adultez mayor, el tiempo libre ocupa la mayor porción de tiempo en la actividad diaria.
Sin importar la cantidad de tiempo libre que se tenga, lo importante es reconocer el valor que tiene en nuestra vida y hacer con él la mejor inversión posible. Durante el tiempo libre las personas se pueden dedicar a descansar o a realizar diversas actividades; sin embargo, desde una perspectiva consciente y racional, lo mejor es invertirlo en actividades recreativas, ya que eso resulta en una mejor calidad de vida en términos físicos, emocionales y sociales.
En el contexto actual y la dinámica global, el tiempo libre está asociado al consumismo y la alienación (Salazar, 2017). Sin embargo, se debe ser crítico y actuar de manera reflexiva ante esta realidad y así darle un propósito al tiempo libre, donde se prioricen los intereses y deseos propios, se obtengan beneficios y se ajuste a las condiciones socioculturales y económicas de cada individuo o grupo.
En ese sentido vale poner en práctica lo que “Pepe” profesaba y es que,
La vida no es solo trabajar, hay que dejarle un buen capítulo a la locura que tenga cada persona, porque cuando una cosa que se hace por obligación, no se es libre. Se es libre cuando se gasta el tiempo de tu vida en cosas que te motivan, que te gustan (Mujica, J).
Algunas recomendaciones para invertir el tiempo libre son:
- Planificar la rutina diaria e identificar de cuánto tiempo libre se dispone.
- Identificar, explorar y hacer una lista de gustos, intereses y capacidades personales.
- Buscar información sobre actividades recreativas que respondan al listado anterior.
- Optar por actividades que se realicen cerca del lugar de trabajo, estudio o residencia.
- Estimar el costo económico que requieren o buscar opciones gratuitas o en línea.
- Valorar, cada cierto tiempo, ¿cómo se siente? ¿si le gusta y disfruta? y ¿si quiere empezar una nueva actividad recreativa?
Organizar y planificar el tiempo libre permitirá cumplir los propósitos y metas de manera sostenida en el tiempo, lo que evitará frustraciones y mantendrá la estabilidad de la salud física y mental.
Disponer consciente y propositivamente del tiempo libre brinda una sensación de libertad y crecimiento, y refuerza el sentido de la vida. Experimentar por cuenta propia los beneficios, la satisfacción, la felicidad y los sentimientos positivos que genera realizar actividades recreativas, permite afirmar que se está haciendo la mejor inversión del tiempo libre y en consecuencia que está ganando calidad de vida.
Referencias Bibliográficas
Salazar Salas, Carmen Grace. (2017). Recreación (2a. ed.). San José, Costa Rica: Editorial Universidad de Costa Rica.