¿Cuándo fue la última vez que tocaste un libro, viste un documental, leíste un artículo como este o simplemente te planteaste algunas preguntas en tú cabeza?
Partiendo de esa respuesta en particular, es que se plantea la importancia de realizar una revisión de nuestro estado actual y preguntarnos ¿Seguimos vigentes?, de verdad nuestros conocimientos y técnicas nos permiten responder a las necesidades del contexto actual y cumplir el propósito por el cuál trabajamos, parte de nuestro proyecto de vida debería ser una revisión consciente y constante de cómo nos encontramos para enfrentar el mundo en el que vivimos y no solamente a nivel laboral, sino físico, mental, familiar y espiritual.
Diversos autores hablan de las dimensiones del ser humano, algunos de los elementos anteriormente mencionados se ubican en diferentes dimensiones, sin embargo, quiero hacer referencia específicamente a la dimensión educativa, Morales, J (2020 p.31) menciona que “Educar es también, motivar el aprendizaje a lo largo de la vida y desarrollar las competencias emocionales para ejercer autocontrol frente a los conflictos cotidianos, en los que deberá poner a prueba el manejo de actitudes tolerantes.” De manera que podemos afirmar qué el aprendizaje nunca se detiene, sino que se desarrolla a lo largo de la vida, así mismo se menciona que cotidianamente enfrentamos conflictos, y no se refiere a riñas entre personas sino situaciones que nos enfrentan a la toma de decisiones, desde un conflicto por no saber como vestir hasta encontrar un obstáculo en nuestro trabajo que pensábamos saber cómo sortear, pero que, en esta ocasión, las cosas no salieron como esperábamos.
Aquí es dónde entra el aprendizaje a lo largo de la vida y el desarrollo profesional continuo, usted persona lectora, tiene un propósito en lo que hace, su trabajo tiene un sentido y lo realiza para llegar a algo, en mi caso particular mi propósito es educar a mis estudiantes con el fin de que se conviertan en profesionales competentes y sensibles a la población que atienden.
Me gustaría recordar una historia fantasiosa de unos personajes que fueron muy influyentes en los años 90, se trata de Pinky y Cerebro, dos ratones de laboratorio que tenían un propósito muy claro “Tratar de conquistar al mundo” y como no lo lograban, todas las noches ideaban una nueva forma de intentarlo. Rudduck en Marcelo y Vaillant (2018, p.75) menciona que el desarrollo profesional de un profesor es “la capacidad para mantener la curiosidad acerca de la clase…”
De manera que, cabe plantearnos la siguiente pregunta: ¿Mantengo curiosidad por lo que hago? O simplemente hacemos lo que aprendimos muchos años atrás y hemos perdido la capacidad de preguntar, de investigar de debatir el cómo se desarrollan las cosas en el contexto en el que vivimos día con día, no dejemos de lado la inventiva, la perseverancia y la curiosidad de aquellos pequeños ratones que nos enseñaron que debemos de mantener claridad en el propósito y persistir en cumplirlo, finalizo invitando a qué te hagas la siguiente pregunta ¿Porqué haces lo haces? ¿Qué te motivo un día a ingresar a las aulas? Y quizás ahí entiendas la importancia del aprendizaje y el desarrollo profesional continuo. Recuerda, no pierdas el norte y aprende todos los días como llegar a él.
Referencias:
Marcelo, C. y Vaillant, D. (2018) Desarrollo Profesional Docente. NARCEA, Madrid, España.
Morales, J. (2020) Un acercamiento multidisciplinar a las dimensiones del desarrollo humano. Universidad de Los Andes, Venezuela.