Hay palabras que despiertan pasiones en la vida. “Imposible” es una de ellas.
La vemos en frases motivacionales, en anuncios de artículos deportivos, en mensajes de carácter espiritual, hasta ocasionalmente alguno de nosotros la habrá dicho, a nosotros mismos en algún diálogo interno o a alguien más, con la idea de hacerle desistir de, lo que consideramos, es una mala idea.
Algunos también actuamos desde ella, cuando la usamos de etiqueta para algún evento o interés que podamos tener, creyendo que no se puede hacer.
Muchos realmente se lo creerán y listo, no pasarán a más. “Yo no podría correr ni cien metros” y en efecto, no lo harán.
Otros, probablemente pensarán que es imposible pero igual se preguntarán: “¿pero podré correr al menos cien metros?«. Y van y lo averiguan.
Curiosamente, le pregunté a la famosa inteligencia artificial si tenía algunas frases con la palabra “imposible”. ¡Y resultó que es muy positiva al respecto! Mirá un par de frases que me dio:
“No hay nada imposible para aquellos que se esfuerzan y perseveran.”
“A veces, lo que parece imposible hoy puede ser una realidad mañana.”
Quizá hay una especie de culto alrededor de la palabra “imposible”. Quizá hay una exageración alrededor de la pugna posible/imposible. Quizá sea buena idea no irnos de cabeza detrás de descubrir a cuál bando queremos pertenecer.
Pero, lo cierto del caso es que, para lograr algo extraordinario en la vida, deberíamos valorar el hecho de que lo que se suele etiquetar como “imposible” normalmente es un dolor que alguien -o nosotros, no estamos dispuestos a soportar.
La gente que trasciende está dispuesta a aguantar lo que otros no quieren, no pueden o no están interesados. Alguna vez leí sobre los años de burlas, menosprecios y fracasos que soportó y aceptó Elon Musk porque, hace poco más de dos décadas, los expertos decían que las empresas privadas no podrían construir cohetes espaciales.
En fin, que podemos ir por la vida pensando que eso que queremos es imposible y estará bien, siempre encontraremos quien sea condescendiente con nuestra creencia.
Pero, también podemos valorar el hecho de cuestionar si realmente es imposible. Se sufre un poco más, pero los hechos demuestran que a largo plazo es una vida más satisfactoria.