Hace unos días tuve la oportunidad de defender mi proyecto de graduación de mi Maestría Profesional en Recreación y hoy estamos celebrando 13 años de haber fundado EFROVIDA y de ofrecerles diferentes servicios a todas las personas. Esto me hace recordar las palabras de mi profesora Viria (la cual tuve en la universidad cuando estudiaba Orientación): “hay que aprender a postergar gratificaciones”.
Y es que a veces se nos hace difícil “esperar”. Los seres humanos somos bien desesperados e impacientes y queremos “todo ya” y a veces se hace difícil entender por qué tenemos que esperar tanto para ver los resultados, pero es en esa espera donde vamos creciendo como personas y donde vamos forjando los cimientos y las bases para que nuestros sueños se hagan realidad.
He pensado mucho en lo que he tenido que sacrificar, pero ahora que veo los frutos, entiendo por qué tuve que esperar lo que tuve que esperar.
Y entonces, ¿qué aprendizajes he obtenido de todos estos años? Aquí les comparto algunas ideas:
1. He aprendido el valor de la paciencia. Gracias a estos años, he aprendido a controlar mis emociones y aunque en muchos momentos quería que llegara el momento de mi defensa o quería EFROVIDA cumpliera más de 10 años, logré dominar mis impulsos y poner una frase que aprendí hace muchos años la cual es: “no hay que preocuparse, hay que ocuparse”.
2. Lo que me lleva a mi segundo aprendizaje… “Hay que ocuparse”. Muchas veces perdemos mucho tiempo en redes sociales o procrastinando o haciendo cosas que no nos hacen crecer y es muy dado que las personas se quejan por no ver resultados, pero si no empezamos, nunca vamos a ver esos resultados, por eso tenemos que empezar, aunque sea 15 minutos al día, pero debemos empezar a ocuparnos en lo que es importante y poco a poco las cosas irán tomando forma.
3. No podemos avanzar en la vida solos. Hay un proverbio chino que dice: “Si caminas solo, irás más rápido; si caminas acompañado, llegarás más lejos”. Si algo que he aprendido en estos años, es que he logrado llegar hasta donde estoy gracias a mi familia y amigos, quienes me apoyaron siempre y me animaron a seguir adelante. Además, en el camino tuve personas que me dieron oportunidades y me permitieron alcanzar esos logros. Por eso, debemos de rodearnos de personas “trampolín”, que nos impulsen a seguir adelante y que crean en nosotros cuando estamos pasando por un mal momento.
4. Y por último, he aprendido a ser agradecido. Es increíble el poder del agradecimiento. Cuando las personas notan que somos agradecidas, tienen una mayor disposición de ayudar y una mejor actitud. Si realmente somos personas agradecidas, eso se va a contagiar y otras personas también serán favorables con nosotros.
Por eso, aprendamos a tener paciencia, ocupémonos, busquemos rodearnos de personas trampolín y seamos personas agradecidas, y de esa manera podremos “obtener las gratificaciones postergadas”.