Te despiertas por mañana y ves que amaneció lloviendo. Te estás alistando para tu jornada y no encuentras la ropa que pensabas ponerte. Entra un mensaje por whatsapp del grupo de primos donde alguno se está quejando del político malo de turno.
Vas saliendo a toda prisa de tu casa y por poco se te olvida el celular. No te habías fijado que estaba con un 17% de carga. Te pone ansioso imaginar el quedarte sin carga antes del lugar de destino en tu jornada.
El día fue, simplemente, una locura. Resolviste todos los problemas de la humanidad y hasta avanzaste con algunos de la exploración espacial a Marte y cómo crear una atmósfera con oxigeno para la supervivencia humana. De encontrar agua allá en el planeta rojo te encargarás luego.
Vas al gym por la tarde/noche. Ahora si será tu momento. Pero no contabas con que el clima mejoró y todos los miembros pensaron lo mismo que vos: este momento es perfecto para ir a entrenar. Así que te tocó hacer fila al menos en cuatro máquinas.
Llegas a tu casa y habías olvidado que mañana hay examen. Y también habías olvidado que había que estudiar.
Y así, más o menos, fue tu día.
Cosas más, cosas menos, puede que así sea el día de alguien. Quizá fue el nuestro en algún momento. Quizá ahora sean peor de ajetreados. ¡Quién sabe!
Lo que sí sé es que los días se enfrentan mejor con optimismo. Hay dos ideas interesantes con respecto a él y que nos pueden ayudar, si fuera el caso, a hacer más llevadero nuestro día a día:
- Mantener una mentalidad de optimismo básico: “hoy va a ser un gran día”, “esta persona nueva me va a caer bien” o “esto puede llegar a ser un desafío interesante”. No se trata de autoengañarnos, sino más bien, de salir a ganar el partido anotando desde el minuto 1 y que el rival se las apañe como pueda.
- Ver cada obstáculo como una oportunidad en lugar de algo permanente: alguien dice que mientras los pesimistas parecen ser lo más inteligentes por su ‘realismo’, los optimistas caminan llevándose la mejor parte de lo que ofrece la vida.
No olvidemos que los que superan los obstáculos son los más cotizados en la vida. Ninguna empresa contrata a alguien para que la lleve a pique. Poca gente gusta de los tóxicos y pesimistas. Nadie empieza un proyecto esperando fracasar intencionadamente. No importa lo que traiga tu día, apuntate al bando de los optimistas.
Hace tiempo aprendí un refrán para poner en práctica la resiliencia: « si la vida te da limones, haz limonada». Excelente reflexión.
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