¿Por qué será que nos cuesta tanto decir o hacer las cosas? Varias veces he tenido conversaciones con diferentes personas que me han dicho que les molesta algo sobre alguien o sobre algo. Y siempre termino teniendo la misma conversación: la persona se queja, hace “berrinche”, dice que no está de acuerdo, pero al final no busca hablar con la persona involucrada ni busca realizar algún cambio. Entonces una vez más, la persona se quejó y no hizo nada.
Esto me pone a pensar… Yo sé que las personas tenemos derecho al “berreo” y cada quien tiene derecho a desahogarse, hacer catarsis y expresar lo que siente, pero también hay una frase muy común que se escucha – sobre todo en tiempo de elecciones – que dice que: “si no va a votar, no tiene derecho a opinar o a criticar”, trasladándolo al tema de hoy podríamos decir que, si no va a hacer algo al respecto para hacer algún cambio, no se vale quejarse y criticar por criticar.
Tenemos que aprender a decir las cosas de frente, sí a expresar lo que nos molesta y lo que pensamos, de forma asertiva, pero esto nos debe llevar a hacer cambios porque de nada sirve quejarnos de algo si todo va a seguir igual. Albert Einstein decía: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Y entonces surge la pregunta: ¿cómo hago para hacer las cosas diferentes? ¿Cómo puedo hacer cambios en mi entorno?
Aquí les dejo algunas ideas:
1. El cambio empieza por mí. Si me molesta alguna actitud de alguien o alguna situación, yo debo ser la primera persona que tiene que cambiar.
2. Empezar por mi metro cuadrado. Tal vez no podamos cambiar a todo el mundo, pero puedo cambiar mi metro cuadrado, puedo empezar a tener pequeños cambios y puedo influir positivamente a otras personas con mi ejemplo y cuando menos lo espere, esas personas cercanas a mí también empezarán a cambiar y a contagiar a otras.
3. Comunicarme asertivamente. Debo aprender a decir lo que siento y lo que pienso sin herir a las demás personas, pero es necesario expresar lo que siento o lo que pienso y no guardarlo o reprimirlo.
4. Dejar el sentimiento de culpa de lado. Muchas veces escuchamos decir: “hay que va a pensar o decir” o “es que si le digo se va a enojar”. Vamos a ver, no podemos controlar cómo reaccionan las personas, si alguien se enoja porque no le gusta que le digan la verdad, no hay nada que podamos hacer, no depende de nosotros. Si lo decimos de forma asertiva, no tenemos por qué tener culpa de cómo reacciona la otra persona, porque eso significa que es ella quien tiene cosas que trabajar.
5. Empecemos con pequeños cambios. En la película “Todopoderoso 2”, Dios le decía a Evan que para cambiar al mundo hay que empezar con pequeños actos de respeto, cariño y amor, un acto a la vez. Entonces empecemos haciendo pequeñas cosas y cuando nos demos cuenta, estaremos haciendo grandes cosas.
Y por último, recordemos… tenemos “derecho al berreo”, pero sólo si tenemos la disposición de hacer cambios, si no, sólo es criticar por criticar.