Lo que nos enseña el surf

Todo deporte implica disciplina y la disciplina, especialmente para nuestra cultura, es un motivo de inspiración, posiblemente por la carencia de ella en nuestra cotidianidad.

La inspiración es un estímulo que lleva a desarrollar, en sí mismo o en otros, una fuerza creadora en muchos ámbitos, que no necesariamente se encierran en la labor o deporte que inspira, si no en toda intención humana que, al ser confrontada con la posibilidad dentro de la imposibilidad o la dificultad, se compromete con el logro a pesar de los retos que implique.

Nuestra realidad en el surf en este momento olímpico me lleva a meditar en este deporte y en las lecciones de vida que este nos deja.

  1. Aprender a leer el mar de la vida: Se estima que en medio de la práctica de este deporte se pasa más de la mitad del tiempo remando, menos de la mitad se pasa esperando la ola perfecta y el mínimo de tiempo se surfea. A veces crecemos apresurados creyendo que debemos “surfear toda ola” y la realidad es que mucho de nuestro trabajo en la vida debe ser aprender a “leer” el mar de la vida. Saber cuando callar, cuando hablar, cuando seguir y cuando parar, cuando aplicar y cuando corregir. Aprender a leer las olas nos permiten lucir mejor la ola perfecta y obtener una mejor calificación.
  2. En los tsunamis no se surfea: Es imposible. En la vida no todas las olas se surfean, hay crisis tan fuertes que solo requieren de nuestra calma y búsqueda de refugio. Es importante saber como cuidarse en medio de las crisis y cuando la temporalidad nos ahoga recordar recurrir a quien puede más que nosotros, quien puede calmar el mar: Dios.
  3. Aplicar el “cutback” en los desafíos: esta una de las maniobras más vistosas y consiste en “cortar” la ola yendo en dirección contraria cuando consideran que se han adelantado demasiado en la ola. Muchas veces en la vida, en medio de la agitación y las presiones nos damos cuenta de la necesidad de terminar algo o detenernos por que no es el camino correcto y es entonces vital hacer una maniobra en dirección contraria para evitar un mal final. No tengamos miedo de los frenos o de las vueltas en U. Devolvernos al origen no siempre es algo negativo.
  4. Aprender de las acciones sencillas y cotidianas: la práctica de encerar la tabla de surf para evitar deslizamientos se empezó a aplicar gracias a que un surfista vio a el resultado en el piso de su casa cuando su mamá enceraba con parafina. Cuánto podríamos aprender si prestáramos más atención, si estuviéramos mas receptivos a mejorar. La inspiración y la creatividad no necesita mucho más que sed y disposición por asombrarnos.
  5. Todos podemos: una de las cosas que más me impresionó al meditar en este deporte es pensar en la modalidad de surf adaptado. ¿Cuántas veces he pensado que no puedo hacer o seguir? Adaptemos nuestra vida, adaptemos nuestra tabla, adaptemos nuestro cuerpo, el mar no es adaptable, pero nosotros sí. El mar está diseñado para dar magníficas olas u olas críticas, debemos aprender a adaptarnos.

Estoy segura que una persona que practique este deporte nos podría dar mayores lecciones y enseñanzas, más advertencias y consejos sin embargo, deseo que estas lecciones nos lleven a aplicarlas en nuestra vida y recibir medallas emocionales, psicológicas y espirituales. Dejémonos sorprender y asombrar de todo y encontrar inspiración en nuestras noticias y cotidianidad.

Este breve texto es inspirado en la surfista costarricense Brisa Hennessy y confiando que su deseo que muchos niños y niñas de las costas de nuestro país alcancen sus sueños se cumpla. Inspirar es parte del legado de la vida.

Publicado por Ana López García

Profesional en Orientación y mamá de Esteban. A Dios le debo todo. Soy amante de los atardeceres, la playa y el té matcha cada mañana. Me encanta ver milagros en lo más sencillo.

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