Voy a empezar este artículo contándoles algo curioso… Antes me invitaban mucho a bodas, después me empezaron a invitar más a baby showers y en los últimos años, cada vez más, he asistido a funerales y me pone a pensar: “claro, ya no estás tan joven como antes, de hecho, has ido envejeciendo”, ¿pero es que acaso no todas las personas estamos envejeciendo? Claro que sí, cada día que pasa envejecemos, pero eso no es algo malo.
Me llama la atención cómo las personas miran la muerte. En otras culturas, la muerte es vista como un paso a otra vida y más bien la gente se alegra y celebra la muerte tanto como la vida, incluso se visten de blanco y hasta celebran ese paso a un estado más “espiritual”.
En nuestra cultura occidental, de este “lado del charco”, es vista como algo malo, con miedo y como un tema “tabú”, del cual no se habla. ¿Y es que acaso la muerte no es algo natural? ¿No deberíamos verlo como algo natural, algo que nos hace más humanos?
Nos han metido en la cabeza que la muerte es algo “malo” y por eso no se habla de ella, pero en mi experiencia personal, he descubierto que más bien es al revés, mientras más consciente soy de la muerte, mientras más entiendo que es algo natural y mientras más hablo de la muerte, menos miedo me da.
Entonces surge la pregunta, ¿cómo hacer para enfrentar la muerte y abrazarla? ¿Cómo hacer para lidiar con la pérdida de nuestros seres queridos?
Aquí les dejo algunas ideas…
1. Autoconocimiento. Lo primero es conocerme, cuestionarme mucho, saber qué es importante para mí, cuáles son mis “miedos” y por qué les tengo “miedo”. Si entendemos que el miedo sólo es una emoción, tan natural como las otras, que nos mantiene alerta, podemos controlarla.
2. Eliminar ideas irracionales. A veces tenemos ideas que no nos permiten avanzar en la vida, pero cuando logramos racionalizarlas, nos damos cuenta de que no había nada por qué sentir “miedo” o de qué “preocuparnos”.
3. “No se preocupe, ocúpese”. Muchas veces nos preocupamos tanto por cosas que aún no han llegado y muchas veces no llegarán, en lugar de eso, empecemos a ocuparnos para hacer que las cosas pasen.
4. Agradecimiento. Seamos personas agradecidas, agradezcamos por la vida, por las personas con las que hemos compartido y por el tiempo compartido con ellas.
5. Recordar a las personas con alegría. Muchas veces nos duele dejar ir a alguien y es válido, pero si recordamos esos momentos alegres que vivimos con esa persona, siempre seguirá viva. Héctor le dijo a Miguel en la película Coco: “Cuando nos olvidan en vida, dejamos de existir en el más allá”. Siempre y cuando recordemos a esas personas que amamos, seguirán viviendo en nuestros corazones.
6. Hablar. Es necesario hablar de la muerte, mientras más hablemos de ella y más la veamos como algo natural, como una amiga, como una hermana, menos miedo le tendremos a la muerte.
Y por último, debemos “Aprender a Soltar”. La base para sanar cualquier herida es “soltar”. No tenemos control sobre absolutamente nada, más que de la forma en cómo reaccionamos ante la vida. No tenemos control sobre la muerte, ni sobre las personas, es más, no somos dueños de ellas, no son nuestra propiedad y no debemos aferrarnos a alguien solamente por egoísmo de “no querer sufrir”. Debemos aprender a soltar y dejar ir a las personas y cuando logremos hacerlo, lograremos vivir en paz.