Memento mori: «recuerda que morirás»

Diversas tradiciones filosóficas han recurrido al ejercicio de la consciencia sobre la muerte para reflexionar sobre la fugacidad de la vida, sobre nuestra naturaleza mortal y las limitaciones que esto implica.

Hablar de la muerte no es fácil, nos recuerda a aquellos que hemos perdido y despierta los temores de que un día no estarán acá los que amamos, inclusive la sociedad actual nos diría: «mejor no piense en eso», pero es una realidad que vamos a tener que afrontar.

Poner en perspectiva la temporalidad de la vida no se trata de entrar en tragedia y desesperación, todo lo contrario, los filósofos más bien nos invitan a cuestionarnos cómo estamos viviendo, si estamos amando lo suficiente y si con nuestras acciones estamos construyendo o destruyendo.

Podemos realizar diversos ejercicios para profundizar esa reflexión: realizar un testamento simbólico, escribiendo qué características nuestras nos gustaría dejar en herencia (no lo material, sino sobre la forma en la que vivimos: la alegría, la precaución, etc); realizar nuestro propio obituario, o hasta visitar un cementerio y contemplar con respeto la vida de quienes ya no están.

El Memento Mori no se trata de quedar en el vacío y la tristeza pensando que la vida es corta,  más bien es un llamado a atender el presente, a vivir con mayor plenitud, para esto les comparto algunas ideas de cómo trabajar en una vida más consciente:

  • Practica la atención plena (mindfulness): Dedica tiempo diariamente para meditar y enfocarte en tus sensaciones, pensamientos y emociones actuales.
  • Gratitud diaria: Lleva un diario de gratitud donde anotes cosas por las que estás agradecido cada día. 
  • Conéctate con la naturaleza: Sal a la naturaleza, da un paseo por el bosque o la playa. Observa y aprecia la belleza de la naturaleza.
  • Sé consciente de tus interacciones: Escuchar de manera activa y estar presente en las relaciones puede enriquecer tus conexiones personales.
  • Establece metas y prioridades: Define tus metas y valores en la vida y asegúrate de que tus acciones diarias estén alineadas con ellos.
  • Practica el desapego: Aprende a soltar el pasado y el futuro, y enfócate en el presente. El apego a eventos pasados o preocupaciones futuras puede impedirte disfrutar del aquí y ahora.
  • Aprende algo nuevo: La adquisición de nuevas habilidades o conocimientos te mantiene comprometido en el presente. Aprender algo nuevo te desafía y estimula tu mente.
  • Haz una pausa digital: Reduce el tiempo que pasas en dispositivos electrónicos. Estar constantemente conectado puede distraerte de la realidad que te rodea. Dedica tiempo a desconectar y estar presente en tu entorno.
  • Contribuye a los demás: Ayudar a los demás te conecta con la humanidad y te recuerda que tu vida tiene un propósito más allá de tus propios deseos. Participa en actividades de voluntariado o realiza actos de bondad de forma regular.

Reflexionar sobre la muerte puede ayudarnos a valorar más el tiempo y a tener una vida significativa, este enfoque puede inspirarnos a vivir de manera más auténtica y apreciar las relaciones y experiencias que forman nuestra vida, así que estar con consciencia en el presente es un regalo que podemos ofrecernos a nosotros mismos y a las personas que amamos, experimentar un sentido más profundo de satisfacción y así vivir con mayor plenitud en cada momento.

Publicado por Natalia Galeano

Licenciada en Psicología, Máster en Innovación Social y Economía Solidaria.

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