Puede parecer impensable, pero lo cierto es que hasta hace unas décadas se pensaba que establecer metas en una empresa, del tipo metas de ventas al mes o reclamos atendidos, era contraproducente porque podía estresar a los trabajadores felices.
Sin embargo, los resultados de una investigación publicada en 1968 mostraron una realidad oculta hasta ese momento y a la vez sorprendente: se reveló que tener objetivos más desafiantes conduce a un mayor rendimiento. Básicamente, a mayores metas, mayor determinación, mayor crecimiento, mayor motivación.
Hoy día pocos se atreverían a cuestionar esto. Pero, por otro lado, no son todos los que se animan a vivirlo. Y no solamente dentro de una empresa u organización, donde evitamos ser quien levante la mano, quien proponga y quien se ofrece.
Quedamos atrapados en una vorágine de seguridad que nos inventamos, con tal de no hacer demasiado esfuerzo. Y, si se puede hacer menos que eso, mucho mejor. Por esa razón nos ponemos ansiosos si nos llaman por teléfono, evitamos el ejercicio físico, evitamos la interacción social y no se diga de leer un libro. Mejor un tiktok de menos de un minuto para informarnos y crear criterio.
La investigación señalada previamente, realizada por el psicólogo de la Universidad de Toronto, Gary Latham, y por Edwin Locke, psicólogo de la Universidad de Maryland, nos recuerda también la importancia de ponerse metas y tener expectativas y estándares elevados. Aquello de dejarle al universo que fluya no es muy útil en términos prácticos. Hay que esforzarse en mayor proporción a las vibras u oraciones que hagamos a ver si se dan las cosas.
Cuando hay metas altas, aumenta también la creatividad, la innovación y el uso que le damos a los recursos que tenemos, sean de tiempo o materiales. Nos volvemos más efectivos porque sabemos hacia dónde vamos. A la vez, con expectativas altas, de que las cosas pueden funcionar, vamos por el camino con optimismo, buscando la oportunidad en cada paso que damos y en cada obstáculo que va a aparecer. Y, por último, con unos estándares elevados porque estamos decididos a no aceptar cualquier resultado. Eso implica que nosotros tampoco estaremos dispuestos a dar cualquier resultado. Los estándares elevados crean resultados elevados.
En la vida personal y profesional podemos ir de la forma que nos guste. Pero si queremos realmente resultados de bien y éxito, obligatoriamente hay que subir el listón y aspirar y trabajar por metas muy altas.