Las personas jóvenes no son el futuro, son el presente

“Los jóvenes están perdidos”, “los jóvenes son el futuro”, “los jóvenes no saben lo que quieren”. Probablemente hemos escuchado este tipo de frases muchas veces y tal vez en algún momento, hasta las hemos dicho.

A lo largo de casi 20 años, he tenido la oportunidad de trabajar con jóvenes de diferentes lugares y realidades: he trabajado con grupos de pastoral juvenil de la iglesia católica, he trabajado con jóvenes líderes universitarios de diferentes universidades del país, he trabajado con jóvenes de comunidades en riesgo psicosocial, con jóvenes privados de libertad o con alguna condición de discapacidad, con jóvenes en puestos políticos, representando a su cantón en los comités de las personas jóvenes, y al final, siempre llego a la misma conclusión: los jóvenes no están perdidos, los jóvenes no son el futuro, son el presente y los jóvenes sí saben lo que quieren.

Durante la historia de la humanidad, las personas jóvenes siempre han sido ignoradas y menospreciadas por las personas adultas y en muchas ocasiones, estas últimas, se olvidan qué alguna vez también fueron jóvenes. Desafortunadamente vivimos en un mundo adulto-céntrico donde se piensa que sólo los adultos y, sobre todo, las personas mayores de 40 años son las que tienen todas las respuestas y las únicas que pueden “salvar al mundo”.

Pero la experiencia me ha dicho, así como decía Optimus Prime en los Transformers, que las personas jóvenes tienen “más de lo que los ojos ven”.

Es cierto, las personas jóvenes necesitan ser acompañadas, y como personas adultas debemos darles ese acompañamiento, pero no olvidemos que son capaces de muchas cosas.

La juventud tiene una gran cantidad de características la hace única y que las personas adultas muchas veces han perdido. Aquí les menciono algunas de esas características:

1. La juventud sueña. A diferencia de los adultos, los jóvenes son soñadores y siempre están buscando cómo cumplir esos sueños. Desafortunadamente muchos adultos cuando crecen dejan de soñar.

2. La juventud es luchadora. Muchas veces por la rutina de los años y por el mismo sistema, los adultos se conforman con lo que tienen y dejan de luchar. Los jóvenes, por el contrario, cuando algo no les parece luchan por lo que creen e incluso en la historia de la humanidad, hemos visto como lo defienden hasta la muerte.

3. La juventud es creativa. La creatividad es una habilidad que se desarrolla, pero desafortunadamente, cuando se crece y por culpa de la misma rutina, esa creatividad se va perdiendo. Los jóvenes siempre están creando e inventando nuevas formas de hacer las cosas.

4. La juventud disfruta la vida y se deja sorprender. Es importantísimo recordar que la vida sólo es una, por eso debemos disfrutar cada momento que vivimos y dejarnos sorprender por ella, eso es algo que los jóvenes siguen haciendo, que muchos adultos olvidan.

Así que no olvidemos que una vez fuimos jóvenes y que podemos seguir siendo jóvenes si buscamos ser personas soñadoras, que luchan por lo que creen, que constantemente buscan hacer las cosas diferentes y que se dejan sorprender y disfrutan la vida. Lo importa no es la edad, sino el espíritu joven que se tenga.

Dejemos de pensar que las personas jóvenes no saben lo que quieren, sí lo saben, pero es necesario empezar a darles el lugar y el protagonismo que se merecen, es necesario acompañarlas.

Y por último es necesario dejar de pensar que son el futuro. Las personas jóvenes son el presente porque son jóvenes en este momento y es en este momento cuando tienen la energía para hacer los cambios sociales para hacer de este mundo un lugar mejor.

«Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos».

Walt Disney

Publicado por Alister Neira Mairena

Nací en Costa Rica, soy una persona muy alegre, optimista, extrovertida, con muchos deseos de ayudar a otras personas. Soy Orientador y Recreacionista. Actualmente soy el director de EFROVIDA, empresa privada que ofrece servicios profesionales en Orientación y Recreación. Me encanta realizar todo tipo de actividades recreativas, en especial me encanta acampar, jugar juegos de mesa, ir al cine, salir a bailar y compartir con mis amigos. Por último quiero rescatar la frase de Vicente Huidobro: “Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco”.

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